Hay artistas que pasan de los pinceles y los lienzos y no solo realizan obras diferentes sino que además lo hacen “a lo grande” y para el gran público. Este es el caso del artista octogenario Christo.
Hay artistas que pasan de los pinceles y los lienzos y no solo realizan obras diferentes sino que además lo hacen “a lo grande” y para el gran público. Este es el caso del artista octogenario Christo.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl jueves 13 de junio de 1935, un bebé varón nació en Gabrovo, Bulgaria. El mismo día pero en otro punto del mapa nació una bebé, en Casablanca, Marruecos. Años después, se encontrarían para formar una pareja donde el amor se dio la mano con las realizaciones artísticas y el éxito económico. Ellos son Christo (su nombre completo es Christo Vladimirov Javacheff) y Jeanne-Claude, una mujer de pelo encendido y ojos verdes, que falleció en noviembre de 2009. Juntos se dedicaron a montar ambiciosas instalaciones artísticas en espacios abiertos, con dos denominadores comunes: que se realizaran al aire libre y que fueran efímeras.
Es que las instalaciones duran unos pocos días. Luego se pone a la venta el registro de la realización, como los videos, las fotos y croquis. Actualmente, es Christo quien sigue adelante con los proyectos, que financia con su propio dinero.
El último trabajo de Christo es The Floating Piers, una estructura flotante hecha con lona amarilla que se extiende sobre el lago italiano Iseo. Midió 4,5 kilómetros de largo y requirió una inversión de 15 millones de euros, que salieron del bolsillo del artista. El sábado 25 de junio 10.000 personas quisieron pisar por primera vez esta especie de puente flotante construido a partir de grandes bidones de plástico, que formaron un camino ancho, movedizo y bañado por el sol. La instalación permaneció abierta al público desde ese fin de semana hasta el domingo 3 de julio.
Aunque al principio Christo empezó envolviendo objetos pequeños, luego pasó a cubrir grandes superficies, en lo que ya parece una compulsión —que deja buenos dividendos a mediano plazo— de este artista que acaba de cumplir los 81 años. Entre sus obras más destacadas figura Wrapped Reichstag, que consistió en cubrir el Parlamento alemán con papel de aluminio.
En 1983, Christo y señora rodearon con 603.870 metros de polipropileno color rosa once islas de la bahía Vizcaína, en Miami. También quisieron hacer lo propio con el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), pero no corrieron con suerte: no lograron el permiso correspondiente. En 1985, Christo y Jeanne-Claude cubrieron, también, el Pont Neuf de París. En 1993 montaron la Running Fence, una gran cerca de tela de 39 kilómetros que se extendía a través de ranchos y carreteras para terminar en el océano, en la comuna francesa de Marin. Uno de los proyectos que Christo realizó en interiores fue The Wall, una pared formada por 13.000 barriles de metal de colores distintos, en el gasómetro Oberhausen, en Alemania (1998-99). Entre sus últimos trabajos figura The Gates (2005), que consistió formar un camino de 7.503 marcos metálicos con telas ondulantes en el Central Park de Nueva York.
Los detalles de los proyectos y sus montajes se encuentran en el sitio christojeanneclaude.net. Ahí figura, entre los proyectos no realizados, Mastaba, creado en 1977, que planea ser una versión de una edificación funeraria egipcia de 150 metros de altura, construida con 390.500 latas de aceite apiladas, en el desierto de los Emiratos Árabes. La situación de guerra en la región hizo que la pareja dejara en stand by el proyecto, al que ya había destinado un millón de dólares y tiempo de planificación y estudios de viabilidad con ingenieros asesores de Estados Unidos, Reino Unido, Suiza, Francia y Japón.
Se puede pensar que este planteo de la obra artística, ligada a la rigurosidad y las ciencias exactas, de alguna manera le vino a Christo por su línea paterna. Hijo del científico Vladimir Javacheff y de Tsveta Dimitrova, la secretaria de la Academia de Bellas Artes de Sofía, el bisabuelo paterno de Christo, el alemán Friedrich Fischer (1849-1899), creó un sistema de producción en masa de rodamientos. El hijo de este inventor, el abuelo de Christo, se llamaba Vitus, y mandó a quien se convertiría en padre de Christo a Bulgaria para abrir la primera fábrica de rodamientos de Europa del Este.
El proyecto fracasó después de que 14 obreros búlgaros murieran en un accidente. Para evitar las complicaciones legales, Vitus tuvo la acertada idea de cambiar su nombre y también la extraña idea de elegir el nombre de uno de los obreros muertos, Dmitri Javacheff. Con su identidad camuflada, Dmitri empezó a trabajar en un negocio de producción láctea. Su hijo Vladimir heredó sus dotes para la tecnología y fue un científico exitoso en Bulgaria, aunque sin vuelo económico. Fue recién en los años 70 que Christo conoció su origen alemán y entabló acciones legales para tener parte del patrimonio de Friedrich Fischer, cosa que logró con creces. Sin embargo, eligió una vida sencilla y decidió donar ese dinero a organizaciones benéficas.
En su juventud, quiso estudiar teatro y entró en la Academia de Bellas Artes, para chocarse enseguida con la rigidez del contenido curricular que imponía el Partido Socialista búlgaro. En la década de los 50 estudió arte en la academia de Sofía y en Praga. Como polizonte en un camión que transportaba medicinas a Austria, Christo escapó del Estado socialista. Estudió arte en Viena y a los pocos meses se trasladó a París, perdiendo la ciudadanía. “Pintar retratos es como prostituirse”, llegó a decir refiriéndose a la actividad que practicó para ganar dinero en la época de escasez parisina.
Un bote de pintura vacío envuelto en un lienzo remojado en acrílico fue la primera “obra envuelta” del búlgaro, en 1958. A partir de ahí, comenzó a vender estas piezas originales. Ese mismo año, Christo también conoció a Jeanne-Claude, un encuentro que cambió totalmente su vida.
En la II Guerra Mundial, la madre de Jeanne-Claude, Précilda, peleó en la Resistencia francesa, mientras la hija quedaba con la familia de su padre. Cuando terminó la guerra en 1945, no encontró bien a Jeanne-Claude, que estaba desnutrida y débil psíquicamente. En 1946, Précilda, que se había divorciado del padre de Jeanne-Claude, se casó con el destacado general Jacques de Guillebon. Contrariando a los padres que no querían que Jeanne-Claude se juntara con un pelagatos como Christo, los jóvenes se casaron en 1962. Con los años terminaron viviendo en Nueva York, donde, al morir, Jeanne-Claude donó su cuerpo para la investigación científica.
Hoy en día se encuentran en Ebay distintos artículos: fotos o dibujos de las obras de esta peculiar pareja, como una intantánea del proyecto del Central Park, firmada por Christo en 2005, que se puede comprar a 583 dólares.
Arte o negocio. Arte o exceso. Las polémicas parecen no importarle a este artista búlgaro-americano, que defiende la idea de “belleza”, aunque no sea figurativa y escape de los cánones tradicionales. Son obras que logran implicar sensorialmente al público y que observadas a distancia generan un peculiar efecto de extrañeza.