• Cotizaciones
    jueves 16 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Casas deprimentes

    Hablo con una amiga acerca del “roto entramado social uruguayo” que tanto da que hablar, como si fuera una media con agujeros en el talón y en el dedo gordo que nadie remienda como otrora.

    El punto de partida de la charla fue la violencia contra los docentes. Pero mi amiga no solo es profesora; también es abogada. Y me cuenta cómo una colega suya, que trabaja en los lanzamientos, está asombrada del estado de las casas uruguayas.

    No entiendo bien. ¿A qué se refiere? Mi amiga explica: “Hace diez años, cuando esta abogada realizaba los lanzamientos —es decir, desalojaba a los malos pagadores— al llegar a las casas implicadas, las casas eran habitables”.

    Hoy, al parecer, cuando esta profesional llega a las casas al borde del lanzamiento, encuentra los hogares uruguayos en franco deterioro. “¿Mugre?”, le pregunto. “Sí, todo eso”, me contesta.

    Y terminamos la conversación porque debemos ir a clase.

    Por unos días tengo repicando en la cabeza el título de un libro de poesía de la escritora Marisa Silva: Las casas son una ilusión necesaria.

    Me pregunto a qué se enfrentará la abogada experta en lanzamientos. ¿Olor? ¿Perros invasivos con el cacharro de huesos en el living? ¿Desorden? ¿Qué tipo de desorden? Intento imaginar. Casi todas las casas que he visto ya cuentan con televisor de pantalla líquida. ¿Y alrededor? Puede que muebles desvencijados, no de madera, sino del económico compensado de Brasil. Muebles tupidos de objetos, en uso o desuso. Quizás los cuartos de los niños, ante la proliferación de baratos juguetes chinos y championes descartables, tengan una alfombra de cachivaches.

    El lugar sagrado tal vez lo ocupe la computadora y su facebook. Es verosímil pensar que pagar un alquiler no sea tan vital como sí pagar Internet para estar conectado con el mundo.

    El mundo es el hogar en el siglo XXI, los “amigos” de Facebook una familia. En momentos de desintegración familiar el sustituto es toda esa gente sonriente en poses descontracturadas y opinando desde las vísceras. Parece ser un gran paliativo de la soledad.

    Por fin pienso en las cocinas. Creo que la proliferación de rotiserías y de secciones de comida hecha en los supermercados muestra que se cocina cada vez menos. Quizás dentro de unas décadas el acto de cocinar esté tan perimido como el de tejer a mano o hacer crochet, tareas en las que nuestras abuelas eran diestras. Me apoyo en la sensación de que cada vez se cocina menos en la gran cantidad de bandejitas y envases plásticos que flotan en el viento de la ciudad. En las grasientas bolsas de snacks que los uruguayos comen en espacios públicos. O en los tubitos de galletitas.

    (Mientras se cocina se limpia. Cualquier chef lo aconseja: mientras se hierve la sopa, se despeja la mesada de cáscaras. Y se le da una pasadita a las baldosas).

    Me imagino entonces las casas uruguayas sucias, abandonadas.

    “La casa” es el televisor con pantalla líquida donde los orientales van a ver jugar a la celeste: partidos y publicidad.

    Y alrededor, el caos.