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    Casi 30% de los deudores del sistema financiero figura con créditos “irrecuperables”; la “huella” de pago desmejoró durante la pandemia

    “¿Necesitás un préstamo? ¿Sabés si lo podés pagar? Hacé tu presupuesto. Pensá en tus ingresos, tus gastos y tu ahorro. Calculá cuánto será el monto total que pagarás al final por el dinero que te prestaron. Es recomendable que la suma de tus cuotas mensuales no supere el 25% de tus ingresos”, aconseja el Banco Central (BCU) en una campaña audiovisual que acaba de lanzar bajo la consigna de que los uruguayos tengan “crédito de calidad”.

    Aunque en relación con el tamaño de la economía del país el stock de préstamos otorgados por bancos y financieras es relativamente poco, el endeudamiento es crónico en particular en muchas familias que reman para llegar a fin de mes (de ingresos bajos y medios-bajos). También empresas chicas suelen ahogarse con deudas. Esto pudo haberse agravado con la crisis productiva y de empleo que provocó la pandemia de Covid-19. De todos modos, la morosidad promedio nunca llegó a explotar —el máximo fue 3,3% de los créditos brutos en marzo del 2020, el mes que se declaró la emergencia sanitaria—, en parte gracias a las prórrogas y reestructuraciones de pago otorgadas por las instituciones prestamistas.

    Ya sea buscando mecanismos para liberar a las personas altamente endeudadas de esa carga acumulada —que suelen “bicicletear” tomando otro préstamo para pagar uno anterior— o para abatir las tasas de interés cobradas en el sistema financiero, el Parlamento tiene en consideración varios proyectos de ley sobre estos asuntos. La dimensión y evolución reciente del problema puede visualizarse a partir de una serie de datos pedidos por Búsqueda al BCU surgidos de la Central de Riesgos Crediticios, una base en la que el organismo recopila información proporcionada mensualmente por los bancos y otras instituciones reguladas. De allí surge que la cantidad de deudores aumentó en los últimos años, desde 1.956.868 a fin del 2015 a 2.136.379 cuatro años después —el 2019, antes de la pandemia— y a 2.189.261 al cerrar marzo pasado. De ese total, la amplia mayoría eran individuos (2.095.137 al término del primer trimestre de 2022); había, además, 94.124 (en marzo) personas jurídicas. Esas cantidades corresponden a cada deudor individualmente (aunque algunos tienen más de una operación de crédito o con varias instituciones).

    ¿Qué tan endeudadas estaban las familias y las empresas, en promedio? Lo usual es dimensionarlo en proporción con sus ingresos o lo que producen.

    En el caso de los hogares, el BCU estima que al terminar el 2021 el crédito bancario equivalía a 15% de su ingreso disponible, aunque el porcentaje rondaba el 20% si se agregan los préstamos contraídos con las financieras del consumo, y superaba el 30% para aquellos —algo más de 100.000— que, además, habían tomado préstamos para comprar una vivienda. Ratios altos aluden a una situación de potencial vulnerabilidad financiera de las familias (si bien desde la perspectiva de los bancos como prestamistas pueden no ser un problema serio, ya que parte de esos créditos están garantizados con descuentos de la cuota directamente del sueldo).

    Para las empresas, la relación que hace el BCU es respecto del nivel de producción —su Producto Bruto Interno (PBI)— de los grandes sectores. El agro, que actualmente goza de buenos precios internacionales en rubros como la carne y algunos granos, redujo considerablemente —20 puntos, de 74% del PBI sectorial a fin del 2020 a 54% un año después— su ratio de endeudamiento bancario. Subsectores primarios como la explotación ganadera, excluido la lechería, eran de los que tenían mayor cantidad de deudores: unos 12.770 en marzo pasado (ver cuadro 1).

    En la industria y el comercio la deuda en relación con el PBI que generan rondaba el 35%, en la construcción el 15% y en los servicios en torno al 10% al término del 2021.

    Cuidar la nota

    “¿Tenés un crédito? ¿Una tarjeta, un préstamo, una hipoteca? El pago de tus créditos deja huella. ¡Cuidala! Es una nota que te califica como deudor. ¿Dónde la encontrás? En la Central de Riesgos”, explica otro de los audiovisuales de la nueva campaña educativa del BCU. Y un tercero amplía señalando que contar con una buena calificación como deudor estando al día con los pagos es importante porque los bancos o financieras la miran cuando una persona o una empresa van a pedirles préstamos. “Y según la nota, serán mejores o peores las condiciones del crédito que te ofrecen”.

    Esas notas, clasificaciones o categorías, son asignadas por las propias instituciones financieras a los clientes evaluando, sobre todo, su capacidad e historial de pago. En su campaña el BCU enseña que las “notas van del 1 al 5 y pueden beneficiar o comprometer tus créditos a futuro. Las notas 1C y 2A son buenas y representan que tenés capacidad de pago. 2B y 3 son notas que muestran ciertos atrasos en tus pagos. Las notas 4 y 5 expresan que tenés grandes atrasos en tus pagos y perjudican seriamente tus créditos a futuro. Consultá a tu institución cómo mejorar tu calificación”. Una definición más técnica es que la categoría 4 son deudores con retrasos mayores a 120 días en la presentación de la información a la institución o de hasta 180 días en los pagos o que hayan tenido pérdidas muy significativas (en el caso de las empresas) en los últimos tres años. Y la 5 son aquellos préstamos considerados “irrecuperables” porque ya están impagos desde hace más de seis meses.

    La información de la Central de Riesgos proporcionada a Búsqueda agrupó a los deudores tomando su peor calificación crediticia en el sistema. A fin de marzo pasado seis de cada 10 tenían notas “buenas” —categorías 1 y 2—, el 1,8% estaba clasificado como 3, otro 0,9% era 4 y 29,4% (643.480 personas físicas o jurídicas) figuraba en la base con 5. Para el restante 7,6% no tienen una categorización (0 o no clasifica, por ejemplo, por ser deudas vencidas hace más de 15 años).

    Si se compara con años previos a la crisis por el Covid, aumentó la proporción de deudores cuyos préstamos estaban catalogados como incobrables (categoría 5). Eran 26,9% del total al término del 2018, 28,8% un año después, 29,4% al cierre del 2020 y 28,6% cuando finalizó el 2021. Y 29,4% en marzo pasado.

    Los números cambian según el tipo de institución; la cartera de los bancos era más sana que la de las empresas administradoras de créditos, que en general son menos exigentes en los requisitos impuestos a sus clientes, atienden a un público incluso de ingresos bajos y cobran más tasa de interés al asumir más riesgo como prestamistas. En marzo pasado, en los bancos y Fucerep los deudores categorizados 5 como peor calificación eran 9,2%, frente a casi 37% en las financieras, en ambos casos por encima de los niveles prepandemia (cuadro 2).

     

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