Hace unos 150 días que cerró el Frigorífico Pesquero del Uruguay (Fripur) y el resto de la industria está prácticamente parada en tierra y en mar.
Hace unos 150 días que cerró el Frigorífico Pesquero del Uruguay (Fripur) y el resto de la industria está prácticamente parada en tierra y en mar.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl pescado que se exporta proviene del stock que no se logró vender el año pasado. Los pocos negocios pautados y los bajos precios internacionales en algunos mercados plantean otro año difícil por delante, una situación que también afecta a los pescadores artesanales, que están saliendo alternadamente a la costa para proveer al mercado interno y enviar en cuotas el excedente a las plantas industriales. Otra parte del consumo doméstico se abastece con importaciones.
Como consecuencia, unos 2.000 trabajadores se encuentran en “seguro de paro”, y un consejo sectorial integrado por representantes del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Trabajo, Industria, la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), empresarios y dirigentes del Sindicato Único de Trabajadores del Mar y Afines (Suntma), analizan posibles salidas para superar la crisis que atraviesa el sector.
En diálogo con Búsqueda esta semana, Carlos Vega, secretario general del Suntma, contó con los dedos de la mano los buques que están pescando: “De 33 costeros salen cuatro y de 13 que navegan en altamar salió uno el sábado”.
Y dijo que la situación es “grave”. Con esa visión coinciden el director de la Dinara, Daniel Gilardoni y el presidente de la Cámara de Armadores Pesqueros del Uruguay, Ricardo Piñeiro.
En tanto, la venta en bloque de Fripur se encuentra a estudio del síndico y la Justicia (ver recuadro).
La actividad pesquera del país abarca la fase de captura (artesanal e industrial), el procesamiento fabril y la comercialización que realizan las plantas, principalmente dedicadas a la exportación.
Los pescados congelados (corvina y otros), en general con poco valor agregado, son el principal producto de exportación, que se dirige a Brasil y África. En segundo y tercer lugar están los filetes de merluza y los preparados y conservas que van en su mayoría a los mercados europeos.
El sector arrastra un deterioro “constante” desde 2008, según Daniel Montegui, autor de un estudio sobre los últimos 10 años de la cadena pesquera nacional publicado recientemente por la Oficina de Política y Planificación Agropecuaria (Opypa) del MGAP.
A fines de 2014, afirma, los desembarques industriales fueron la mitad que en 2005, la producción industrial se contrajo 47% y las ventas al exterior descendieron 29%. Los puestos de trabajo estimados por el consultor son de 4.085 para 2014. Con el cierre de Fripur esa cifra bajó.
En la primera mitad de 2015, agrega, la producción industrial fue 38% menor a igual lapso del año anterior.
En todo 2015 las exportaciones de productos del mar disminuyeron 24% frente al año previo al pasar de U$S 145 millones a U$S 110 millones, según datos del Instituto Uruguay XXI.
En esa baja incidió el cierre, en agosto pasado, de Fripur, la mayor empresa del rubro. En todo el año colocó U$S 15 millones, contra los U$S 42 millones que había vendido en 2013 y los U$S 32 millones de 2014.
Las otros mayores exportadores, en general, también concretaron menos negocios. La Compañía Ítalo Uruguaya de Pesca colocó U$S 17 millones (caída de 26%), Novabarca U$S 9 millones (baja de 36%) y Valymar U$S 8,5 millones (disminución de 9%). Unas pocas aumentaron sus ventas, como Uruexport.
En el estudio publicado por la Opypa se analizan también los costos del sector y la competitividad-precio.
Su autor afirma que entre 2005 y 2014 la capacidad de competencia comercial tuvo un deterioro anual acumulado de 3,6%.
Para la industria pesquera, 52,5% del costo es la materia prima y 22,5% los salarios. En tanto, las remuneraciones que paga la actividad de captura representa 31% del total de costos, mientras que los combustibles y lubricantes son 36%, según su análisis.
“Es uno de los momentos más complejos de la industria pesquera, sin duda”, señaló Gilardoni. Afirmó que si bien en eso inciden factores externos (precios internacionales y acceso a mercados), es preciso un “análisis profundo” de los aportes a la seguridad social y los reintegros a la exportación que tiene el sector, de modo que la “actividad sea rentable y sostenible en el tiempo, porque de lo contrario pierden todos”.
Actualmente las empresas pagan 42% de aporte patronal por el régimen de jubilación anticipada del personal (dos años de trabajo se cuentan por tres) y no por un ficto, sino por el monto real abonado a los trabajadores.
“Sin tomar partido en cuanto a la legalidad o justicia” del nivel de los aportes, es evidente una “asimetría muy grande con lo que pagan otras actividades productivas”, sostuvo el jerarca. “Se debe estudiar, porque no hay ningún sector que pague un aporte de esa naturaleza con lo que ello pesa en la economía de una empresa”, opinó
Asimismo, la devolución de impuestos indirectos a la exportación de corvina y pescadilla es de 3%, y de 6,5% para los filetes de merluza. Para Gilardoni, es preciso abrir una instancia de diálogo con el Ministerio de Economía (MEF): “Con los reintegros siempre merece hacer un análisis”.
El jerarca considera que hay dos líneas de trabajo por delante para buscar soluciones. Una, relativa a cómo las empresas pueden “adaptar los costos y competir mejor con las intervenciones que pueda hacer el gobierno” con mecanismos que “ayuden” en la actual coyuntura. La otra es trabajar en acuerdos comerciales que permitan en el largo plazo el ingreso de los productos uruguayos pagando el mínimo de impuestos. Es que si bien todos los mercados están abiertos para el pescado uruguayo y no hay restricciones de tipo sanitario, los principales (Brasil, Unión Europea, Nigeria y China) han retraído sus compras. Además, con la caída del precio internacional que pagan los países africanos y la pérdida de las preferencias arancelarias para ingresar a la Unión Europea, los productos del mar uruguayo quedan fuera de competencia frente a los de otros orígenes que ingresan en mejores condiciones o bien ofrecen especies más baratas, como el pangasius en lugar de la merluza.
Gilardoni también es partidario de promover convenios con países proveedores de otros insumos a Uruguay para que a cambio de ello compren pescado: “Hay que explorar todos los caminos de ese tipo”.
En esa línea, en abril la Dinara y algunas industrias con el apoyo de Uruguay XXI participarán promocionando el pescado bajo la marca “Uruguay natural” en Bruselas, donde se realizará la principal feria europea de productos del mar.
Para Gilardoni 2016 será otro año “complicado” para la pesca nacional.
“Hoy está todo parado”, señaló Piñeiro, ejecutivo de Novabarca y directivo de una de las gremiales empresariales del sector.
“Los costos internos quedaron altos con la baja de precios internacionales y los principales mercados han dejado de comprar o restringido sus pedidos. (…) Se pescó hasta fin de 2015 y ahora empezó el año y las plantas no arrancaron, lo que trajo problemas a los pescadores artesanales que no tienen a quién venderle el excedente que no colocan en el mercado interno”, explicó.
“Estamos esperando una señal del gobierno de bajar un poco los costos a través de una mayor devolución de impuestos o disminuir los aportes patronales”, agregó. Asimismo, planteó la posibilidad de un seguro de paro especial que les dé a las fábricas “más flexibilidad”.
El sindicato de trabajadores también reclama apoyo gubernamental para las empresas porque compiten en el mundo con compañías subsidiadas. Pide que el MEF participe de la búsqueda de soluciones.
“El sector, que con la crisis que tiene exportó más de U$S 100 millones, necesita que el Estado le ponga la lupa arriba, lo mire con atención y busque alternativas para una industria que emplea a muchos trabajadores”, señaló Vega, del Suntma.