Hay dos transgénicos que ya cuentan con el visto bueno de la Comisión de Gestión de Riesgo (CGR): MON87701 y MON89788, ambos desarrollados por la empresa Monsanto. En esos casos finalizó la etapa de consulta pública en junio y julio, respectivamente, y fue elevada la sugerencia de autorización desde esa instancia técnica al Gabinete de Bioseguridad, que integran los ministerios de Ganadería (lo preside), Economía, Industria, Relaciones Exteriores, Salud Pública y Medio Ambiente.
El monto de las exportaciones de soja alcanzó unos US$ 787 millones, según datos de la Unión de Exportadores de enero a agosto de 2019. Eso representó un aumento de 79% respecto a igual período del año pasado.
“China requiere la autorización individual de cada evento transgénico en soja y no en conjunto combinado con otros eventos”, dijo a Búsqueda, Ana Laura Mello, de la División de Bioseguridad del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA), quien representa a esa Secretaría de Estado en el CGR.
Considerando que China es el principal mercado de la soja uruguaya y que ese grano registró este año un aumento en su producción, debido al segundo mayor rendimiento histórico (2.928 kilos por hectárea), la autorización de los transgénicos pasa a tener mayor importancia.
Aclaró que “de todas formas el MVOTMA no acompañó la decisión de sugerir su aprobación al Gabinete de Bioseguridad”.
Esa cartera de Estado decidió no respaldar nuevas autorizaciones de semillas transgénicas hasta que la instancia de gestión de riesgos no resuelva un planteo que hizo Medio Ambiente en cuanto a incluir el paquete tecnológico empleado en la producción de las semillas transgénicas, comentó.
Acotó que la discusión sobre ese asunto “todavía está en marcha”.
Consultada sobre la fuerte dependencia de algunos mercados para la comercialización de granos, como sucede con la soja en China, y la necesidad de acelerar los procesos de liberación comercial de los transgénicos, Mello reconoció esa situación y comentó que eso ocurre “sobre todo cuando se necesitan para superar barreras comerciales”.
“El proceso de autorización se cumple y se desarrolla; quizá sí se trata de hacerlo más rápido, pero nunca dejan de cumplirse todas las etapas que se prevé en la normativa”, enfatizó.
Señaló que el MVOTMA acompañó las autorizaciones sugeridas por el CGR de los eventos que son para evaluación o investigación, pero no la liberación comercial. Esa “es una posición del Ministerio, no de los técnicos”, indicó.
Pese a ello y a la negativa del Ministerio de Salud Pública en algunos casos de solicitudes tramitadas en los últimos años, el CGR sugirió la autorización al Gabinete de Bioseguridad, ya que obtuvo mayoría.
“Por lo general los ministerios de Salud y el MVOTMA no acompañan la sugerencia de autorizar porque primero queremos finalizar esa otra discusión sobre el alcance de la evaluación antes de seguir autorizando”, dijo Mello. Contó que el día que en el CGR se trataron esos dos eventos en soja para liberación comercial, el representante de Salud Pública no asistió, pero dijo que con posterioridad esa Secretaría de Estado seguramente comunicó su posición.
Fortalezas y debilidades.
En el marco del ciclo de charlas Química y Sociedad, organizado por la Facultad de Química estatal, el miércoles 28 de agosto Mello realizó una presentación sobre El sistema de bioseguridad. Situación actual y perspectivas.
Las debilidades identificadas en el proceso de evaluación de las solicitudes de autorización de semillas transgénicas están vinculadas al alcance de la evaluación y al “escaso” trabajo en torno a la definición de términos de referencia, advirtió. Y consideró como debilidad a “la metodología de evaluación: definición de metas de protección, limitaciones en la identificación de riesgos, por ende, ausencia de gestión de estos”.
Hay “limitaciones en la información presentada por las empresas”, “falta de evaluación de medidas de coexistencia” y “ausencia de monitoreos”, afirmó. Comentó que “las autorizaciones (de transgénicos) no especifican plazos, ni condiciones”, como los sitios (lugar), superficies (extensión), entre otros aspectos.
Consultada por Búsqueda sobre el tema, Mello reconoció que en el CGR “en los últimos tiempos se ajustó un poco en cuanto a tener más claro los términos de referencia para evaluar los eventos” y que “en el caso puntual del trigo en la consulta pública participaron más de 1.000 personas”, lo que “fortalece el sistema de bioseguridad”.
A fines de mayo de este año, la Oficina de Bioseguridad del MGAP publicó un informe sobre la evaluación del evento transgénico en trigo HB4-PAT que es tolerante a ciertas condiciones ambientales, como sequía y salinidad, y a la aplicación de herbicidas basados en glufosinato de amonio.
Hubo 1.134 comentarios en la consulta pública, de los cuales 981 fueron posiciones generales que aludieron a temas como el rechazo al uso de herbicidas, a las multinacionales y al monocultivo, la afectación a la “marca país” de Uruguay Natural, la contradicción con el plan de agroecología, que afecta a un producto de la dieta básica: el pan, e incluso hubo “insultos” a autoridades que toman las decisiones de autorizar o no los transgénicos.
Las últimas autorizaciones para uso comercial de semillas genéticamente modificadas que otorgó esa instancia del Poder Ejecutivo fueron en diciembre de 2017, cuando el ministro de Ganadería era Tabaré Aguerre.
Así lo indica un informe publicado por la instancia de Evaluación de Riesgo en Bioseguridad, a fines de junio.
Al respecto, Mello consideró que “es un problema” que “la evaluación sea científica” y “para cambiar las recomendaciones debería haber un argumento que también sea desde el punto de vista científico, que no significa que no lo pueda haber”.
“Pero por lo general se trata de argumentos que son posicionamientos en contra, que también son muy válidos, pero que son más bien ideológicos, filosóficos o conceptuales y les falta el carácter científico”, admitió.
Opinó: “Es una limitación y tendríamos que ver cómo incorporar esos otros cuestionamientos”.
“No tendría por qué ser necesario ser un científico para poder opinar”, dijo.
Del evento en trigo salió la recomendación del CGR de autorizar al gabinete ministerial para uso de ensayos en laboratorio.
Actualmente hay varios eventos transgénicos que pasaron para su estudio y definición por parte del Gabinete de Bioseguridad, que “en el último año no se ha reunido”, aseguró Mello.
Las últimas autorizaciones para uso comercial de semillas genéticamente modificadas que otorgó esa instancia del Poder Ejecutivo fueron en diciembre de 2017, cuando el ministro de Ganadería era Tabaré Aguerre. Ahora el actual titular del MGAP, Enzo Benech, deberá convocar a ese gabinete que decidirá al respecto, aunque operadores del sector semillero tienen dudas respecto a una determinación antes de las elecciones presidenciales de octubre.
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Agro
2019-09-05T00:00:00
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