Cincuenta años de búsquedas, hallazgos y bosques de lluvia

escribe Silvana Tanzi 

Posiblemente lo primero que llame la atención de esta muestra sea su título, que remite a la forma circular que adopta el uróboro, la serpiente que se come su propia cola. Ese símbolo de la mitología griega, que representa el ciclo eterno de las cosas, adquiere nuevos significados al transitar por la enorme exposición de Claudia Anselmi en el Museo Blanes. Enorme por la cantidad de obras —individuales, series o instalaciones— que son cerca de 75 y abarcan 50 años de trayectoria, rica en formatos, técnicas y materiales. Uróboros, que se puede visitar hasta noviembre, ocupa dos salas del Blanes y también una de las galerías del precioso pabellón techado que da hacia el jardín. Es ideal para recorrer ahora con aroma a primavera, sonido de aves y rumor de agua.

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