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La promoción de la nueva película del cineasta uruguayo Adrián Caetano, Togo, se ha centrado en la naturaleza novedosa alrededor de su concepción. Caetano construyó, desde mediados de los 90, su carrera como director de cine y televisión en Argentina. Fue a raíz de la pandemia que el realizador de Un oso rojo (2002) volvió a radicarse en Montevideo.
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La necesidad de escapar de una Buenos Aires con mayores restricciones sanitarias resultó en un impulso: el de volver a filmar. Con Caetano a la cabeza del guion, producción y dirección, y los productores uruguayos Luis Ara (Tráiler Media) e Ignacio Jaunsolo (Ska Films) como aliados, Togo se convirtió en la primera producción de Uruguay para Netflix.
Estrenada de manera exclusiva en la plataforma, la película no necesita sobreexplotar su uruguayez más allá de algunos atributos que resultarán familiares para el público local, incluyendo locaciones, rostros reconocibles del cine, teatro y la música uruguaya, y la utilización del candombe, que es parte de su identidad musical. En su naturaleza, es un wéstern que utiliza la familiaridad y el valor de entretenimiento del género para narrar la odisea de un viejo héroe urbano.
Se ambienta en los alrededores del barrio Palermo y cuenta con el actor argentino Diego Alonso como el personaje del título, un exboxeador devenido en cuidacoches que no se ha dejado tumbar por los golpes de la vida. Con un árbol como hogar, su rutina se ve interrumpida por el arribo tanto de Mercedes (Catalina Arrillaga), una joven de clase alta que busca escapar de su familia, como de una pandilla de criminales que quiere apropiarse de la cuadra que el protagonista ha convertido en su refugio y trabajo.
La historia se centra en la reconstrucción de su personaje principal a través de diferentes facetas. Como lobo solitario, Togo encuentra en Mercedes una cría con la que puede enmendar sus falencias como padre y educar en los valores de una vida sacrificada y bajo el código de honor aprendido en la calle. Ante la amenaza de los maleantes que buscan hacer de la cuadra un nuevo punto estratégico para el narcotráfico, Caetano transforma al personaje en un inesperado héroe de acción, con más recursos e inteligencia que lo que su derruida figura física y parquedad prometen al inicio.
Alonso, célebre por su papel como el Pollo en la serie Okupas, está a la altura de todo lo que el papel le pide y combina lo tosco y lo tierno sin problema alguno. La película pierde algo de encanto cuando se aleja de él y cuando los enfrentamientos entre el cuidacoches y sus antagonistas resultan reiterativas. Sin embargo, la transformación de la Montevideo diurna en una tierra de forajidos de poca monta, provee el escenario ideal para alentar el éxito de Togo, el primer héroe uruguayo para Netflix, y de las futuras producciones del país en la era del streaming.