En Uruguay, Wenance otorgaba créditos a través de Welp con exigencias muy bajas. En la web de la empresa, el cliente ingresaba su cédula y unos pocos datos más y la firma definía si era una persona apta para un préstamo. Si lo aceptaba, el dinero se retiraba en Red Pagos. Además, la fintech también daba créditos para compras convencionales en casas de electrodomésticos y, principalmente, para adquirir motos.
Para comenzar con el negocio en Uruguay, Wenance envió dinero desde su operación en Argentina y luego se financió con las ventas de carteras, una opción que el Banco Central del Uruguay (BCU) le autorizó, según declaró Muszak en noviembre en Fiscalía.
Pero por fuera de estos aportes particulares en Wenance invertían también “fondos profesionales”, como uno de Olga Safra —la esposa del fallecido empresario Mauricio Levitin—. También se estructuró un fideicomiso privado en el fondo Valo y se estaba armando otro “privado-público” en el que iban a invertir las AFAP, según la declaración del empresario argentino a la que accedió Búsqueda. “Ir mechando el financiamiento de individuos con fondos públicos era nuestro recorrido de crecimiento”, explicó.
La “isla” afectada
El teléfono de Muszak no paró de sonar el 9 de julio de 2023. El portal Infobae informó que la fintech fue acusada por sus ahorristas de estafa y reconoció que estaba reprogramando pagos. Para Muszak, la jornada “fue un calvario”, según su relato.
Al empresario le tomó un tiempo, o al menos eso declaró ante los fiscales, entender qué pasó en julio, cuando se conoció la noticia del default de la empresa en Argentina. La repercusión en Uruguay fue inmediata y también llegaron enseguida los pedidos de explicaciones de los inversores locales.
El empresario señaló que la caída no tenía una única explicación y estaba justificada, sobre todo, en “motivos endógenos a Uruguay”. La crisis argentina provocó una “gran suba de la mora”, que dificultó la cobranza de los créditos que otorgaba en el país. “En un momento no pude pagar más el servicio de interés de capital y hay un evento de default, el 3 de julio, que termina arrastrando a la operación uruguaya”, explicó. Hubo una corrida, una desconfianza, que hizo que “el negocio se desplome”.
Su segunda explicación de la crisis fue la baja de la tasa de interés que resolvió el BCU. “En Uruguay la tasa está topeada; no hay libre tasa como en Argentina (…). Eso hizo que los márgenes se achiquen”, declaró.
Otro elemento fueron los costos estructurales de la empresa. Por la “altísima tecnología” que utilizaba, requería de un equipo de 150 desarrolladores, que cobraban cada uno entre US$ 3.000 y US$ 4.000. Esto se sumaba al pago de algunos servicios, como el de Amazon, que costaba US$ 120.000 por mes, según las cifras que presentó Muszak.
“Siempre tratamos de que Uruguay fuera una isla que no le afectara nunca Argentina. Esa era la propuesta de valor, pero lamentablemente fue tan fuerte el shock que no pudimos evitarlo”, señaló.
Consultado por Búsqueda, el abogado de Muszak, Jorge Barrera, dijo que en la caída de la empresa también incidió que los “costos operativos” en Uruguay fueron “superiores a los previstos” y que la mora se incrementó.
Una “puesta en escena”
Cuando la crisis en Argentina estaba por hacerse pública, Wenance siguió captando clientes en Uruguay. Entre el 1° de junio y el 1° de julio hubo al menos 17 clientes que firmaron contratos para invertir en la fintech, según uno de los escritos de los denunciantes al que accedió Búsqueda. Era una forma de seguir “captando fondos en base a mentiras”, asegura el texto.
El diagnóstico de los denunciantes sobre la crisis de la empresa no es el mismo que el de Muszak. Los inversores uruguayos aseguran que nunca se les informó cuál era la morosidad real que tenía la cartera y que, hasta junio de 2023, cobraron la “totalidad de los intereses”. Ellos no sabían que los deudores que no pagaban sus créditos eran cada vez más.
Cuando estaban por invertir, se les informaba que la morosidad de las carteras —es decir, el porcentaje de deudores que no cumplía en fecha con el pago de las cuotas— oscilaba entre 8% y 13%. En una reunión de la country manager de Uruguay Susana Etcheverry, se presentó que la mora era de 10%, según la captura de un video publicado de forma oculta en el canal de Neurona Financiera.
La mora, sin embargo, era del doble o el triple de lo que se les decía a los inversores. Y así lo reconoció Muszak en la audiencia ante Fiscalía: era “en torno al 30%, medido en mayo” de 2023. Los nuevos inversores que tenía la fintech, por tanto, eran captados bajo una “premisa falsa”, según los denunciantes. La operativa de cesión de créditos que fijaron, en tanto, fue una “ficción” que encontró la empresa para “evadir los controles del Banco Central”, señalan.
“Desde el momento en el que Wenance se dedicó a captar dinero de inversores con base en un esquema de negocios que simulaba ser distinto a lo que verdaderamente era, se verifican los elementos de la estafa. No se trata de una simple mentira, no se trata de una omisión de información o de malentendidos, sino de una verdadera puesta en escena”, agrega el escrito.
El esquema de negocios de Wenance, por tanto, terminó redundando en un “verdadero esquema Ponzi” o “estafa piramidal”, describen los denunciantes. Las actuales inversiones se usaban para pagar “supuestos rendimientos de viejos inversores” y luego las inversiones futuras “servirían para cubrir intereses de las actuales”. “Las ganancias generadas por los primeros inversores no provienen de las rentabilidades reales de la cartera de créditos asignada, sino que se obtienen a partir del dinero de otros inversores que se van incorporando al negocio”, explican.
Los denunciantes aseguran que la empresa se quedó con más de US$ 20 millones del dinero proveniente de los inversores a través de una “puesta en escena” de un negocio “que no era tal”. Luego de la denuncia penal, la empresa pidió ir a concurso en Uruguay, pero este proceso todavía está en trámite.
La renegociación
Muszak se sentía “un poco mejor” en Fiscalía. Creía que ya había pasado lo peor y que podía mirar “hacia adelante”. “Yo tengo toda la voluntad de recomponer esto y que Wenance siga existiendo por 10 o 15 años más. Mi mayor vocación es corregir esto”, dijo ante los abogados de los denunciantes.
Unos días antes, la empresa intentó llegar a un acuerdo con los inversores. Incluso, su abogado quiso saber si todos los clientes estaban al tanto de esas negociaciones. “¿Todos ustedes están en los grupos de conversación con Muszak?”, consultó Barrera.
Los representantes de la empresa pretendían “reflotar el negocio”. Su intención era que Wenance siguiera dando créditos y que los acreedores se repartieran la rentabilidad. En un plazo de 15 años, se saldarían las deudas, contaron a Búsqueda participantes de esas negociaciones.
Pero todavía faltaban algunos capítulos para esta historia. Un grupo de inversores se presentó ante la Justicia concursal y un juez sentenció que la Liga de Defensa Comercial (Lideco) intervenga como coadministradora de la empresa. En Argentina Muszak fue detenido y en Uruguay el BCU instruyó el cese de sus actividades y lo sancionó por 13 millones de unidades indexadas (unos US$ 2 millones al tipo de cambio de los últimos días).
Consultado por Búsqueda, Barrera dijo que las negociaciones con los acreedores “formalmente no están caídas”, aunque otras fuentes del caso aseguran que se concluyeron porque la empresa no presentó un “plan de viabilidad”. Uno de los informantes afirmó que en los últimos días se solicitó una “aceleración” de la definición sobre el pedido de concurso de Wenance.