El banco estatal logró encontrarle un bien a Fernández. El BROU consiguió que la Justicia fallara que la mansión en la que vivía era del empresario y no de la sociedad anónima que aparecía como su dueña, según un fallo del Tribunal de Apelaciones de 1º turno aprobado en mayo del año pasado. Eso le abrió el camino al banco para rematar el inmueble para cobrar parte de sus deudas.
Los acreedores no tienen en el horizonte nuevos bienes del empresario, según fuentes vinculadas al concurso. Y si bien sospechan que es propietario de un yate, es difícil probarlo.
A Fernández se le atribuía ser propietario del barco Corazón de León, por lo general amarrado en Punta del Este. En marzo del 2013, cuando Fripur todavía no estaba cerrada, Gente Online publicó que Fernández había recibido en su yate al entonces gobernador de San Petersburgo, Georgy Poltavchenko.
Después de que la pesquera cayó en desgracia, los avatares del Corazón de León despertaron interés en la diputada colorada Nibia Reisch, quien en 2016 hizo un pedido de informes para conocer detalles del yate y su situación jurídica.
La respuesta que le entregó el ministro de la época Víctor Rossi decía que, según los datos incluidos en los documentos que tenía la Prefectura Nacional, la dueña del Corazón de León era “ARFA Marine LLC, una sociedad comercial constituida en Delaware”, Estados Unidos.
ARFA es el anagrama que se conformaría con las iniciales del exdueño de Fripur, cuyo nombre completo es Alberto Rodrigo Fernández Alonso.
El Corazón de León cambió de nombre en los últimos años, según supo Búsqueda. Pasó a llamarse Perseverance (Perseverancia en español), aunque su propietaria sigue siendo ARFA Marine LLC. El representante de esa compañía es una persona con pasaporte estadounidense llamado Juan Andrés Pérez Magariños.
En el trámite ante la Prefectura para conseguir las habilitaciones de navegación del Perseverance se menciona como apoderada de ARFA Marine LLC a una mujer y se incluye como teléfono de contacto el celular 099 680 071.
Es el mismo celular que aparece en documentos públicos como el número de contacto del Consulado Honorario de Malta en Montevideo. Fernández es desde hace años el cónsul de ese país en la capital uruguaya.
El miércoles 1° por la mañana, Búsqueda llamó al celular y pidió por el cónsul.
—Quería hablar con Alberto Fernández.
—En este momento no se encuentra. ¿Quién es el que le habla?
—Ese número aparece como del Consulado de Malta.
—Correcto. Mejor que lo llame dentro de dos horas.
Menos de una hora más tarde, desde ese teléfono llegó un mensaje que decía: “Cuál es su pregunta por Malta con mucho gusto le contesto” (sic).
Búsqueda llamó otra vez.
—Sí, hola. Digamé.
—Hola. ¿Alberto Fernández?
—Cooorrecto.
—¿Qué tal? Lo llamo del semanario Búsqueda. Vi este número en el consulado y también lo vi como número de teléfono de referencia de una sociedad de Delaware propietaria de un barco. Me preguntaba por qué compartían teléfono esos dos lugares. Entiendo que el barco es suyo, entonces.
—Ni idea. No, no, señor, no es. Hace muchos años… una parte tenía yo.
—¿Cuándo dejó de tenerlo?
—Hace ya como 15 años.
—En realidad los documentos presentados a Prefectura son bastante más recientes…
—No sé, puede ser. Puede ser todo, puede ser… hace 15 años… los socios éramos seis personas.
—¿El barco usted sabe dónde está ahora?
—Ni idea.
—¿Usted volvió a Paraguay o sigue en España?
—Señor, que le vaya muy bien. Muchas gracias.
De acuerdo con sitios de Internet especializados, un barco de nombre Perseverance, con bandera norteamericana y que estuvo en el puerto de Piriápolis, primero, y de Punta del Este, después, está ahora en un puerto deportivo ubicado en San Pedro de Pinatar, en Murcia, España.
Ese país fue, precisamente, el que eligió Fernández para evitar el invierno sudamericano, aunque fuera sin aval de la Justicia uruguaya.
El exdueño de Fripur fue procesado con prisión en 2019 por vender mercadería que estaba prendada para pagar préstamos millonarios al BROU. Meses después obtuvo la prisión domiciliaria.
Fernández recibió la autorización de la Justicia para volar a Asunción a partir del 1º de junio y volver al país antes del 3 de setiembre. El argumento que brindó en esa oportunidad, según fuentes vinculadas al caso, fue su intención de visitar a uno de sus hijos, quien tiene negocios en ese país.
El empresario partió el 15 de junio desde Montevideo en el vuelo ZP 845 de Paranair, línea que une las capitales de los dos países. Pero no se quedó ahí. De acuerdo con los datos obtenidos, Fernández tomó otro avión y aterrizó en España al día siguiente en el vuelo UX 24 de Air Europa (Búsqueda Nº 2.132).
La divulgación de esa información el 22 de julio provocó que un abogado presentara una denuncia en Fiscalía General por la presunta comisión de un delito por parte de Fernández.
El escrito, que estaba acompañado por un ejemplar de Búsqueda, dice que “de ser confirmada esta información, se estaría ante un flagrante incumplimiento de las obligaciones asumidas en el marco del régimen de la salida transitoria otorgada y podría eventualmente configurar un delito”.
“En efecto, podría derivar en la revocación de la salida y seguramente se tendrá en cuenta por el juez y fiscal de la causa ante una eventual futura solicitud, además de que podría aparejar la revisión de la medida cautelar impuesta”, agrega.
La denuncia del abogado, presentada el 17 de agosto, fue derivada al fiscal del caso, Luis Pacheco. El representante del ministerio público dijo a Búsqueda que tras recibir el escrito, solicitó a la jueza de la causa que cite a declarar a Fernández una vez que vuelva a Uruguay —tiene plazo hasta el viernes para regresar al país— para interrogarlo acerca de su presunto incumplimiento de su salida transitoria.