El resultado final del presente ejercicio ganadero podría ser igual o menor que en el de 2015/16, dependiendo de la productividad, señaló a Campo el técnico del Instituto Plan Agropecuario (IPA), Carlos Molina, responsable del monitoreo que realiza ese organismo en un grupo de 100 establecimientos pecuarios.
El “debilitamiento del valor del dólar frente al peso, un 10% menor en abril en comparación con igual mes de 2016, y la caída por tercer año consecutivo en el valor del novillo” son algunos de los principales factores que incidieron en esa situación, destacó Molina.
Comentó que el precio de la moneda estadounidense “no es una variable que determina el resultado económico de esas empresas pero juega fuerte”.
En la estructura de costos el aumento del precio del gasoil y de los salarios afectó negativamente los resultados del negocio ganadero. Actualmente, el productor precisa casi 90 kilos de novillo para comprar 100 litros de gasoil, mientras que en el ejercicio pasado necesitaba algo más de 70 kilos para hacerse de esa cantidad de combustible, según datos del Plan Agropecuario.
Las cifras muestran que para pagar un salario mínimo mensual el costo para cubrirlo pasó de 400 kilos de novillo a 500 kilos. El costo de fertilizantes y otras variables se mantuvieron más o menos estables.
El año se presenta climáticamente más “parejo” en el país, con un verano muy bueno, pero una primavera corta y mezquina, señaló Molina en alusión a las características que tuvo esa estación en 2016.
Apuntó que los precios de las haciendas vacunas gordas con “descenso más o menos pronunciado y reposición también desciende, aunque en menor magnitud”, como el caso del ternero.
En lo financiero la situación también es “muy diversa, y en ocasiones complicada”, siempre considerando las particularidades y la complejidad de las dificultades correspondientes a los predios monitoreados, dijo.
Esos y otros temas fueron analizados por Molina en recientes charlas realizadas por ese técnico en distintos puntos del país.
Las estrategias adoptadas por los productores para enfrentar las dificultades son diversas y combinadas, como el ajuste de los procesos productivos en el manejo del ganado, para “minimizar ineficiencias”. El acceso a información “objetiva y real” es un factor clave para la toma de decisiones.
Entre las principales recomendaciones del Plan Agropecuario figuran la reducción o minimización de gastos “improductivos”, el control de gastos “productivos” —tratando de “gastar bien”—, sin afectar la productividad y recurrir a caja de ahorro generada en ejercicios pasados.
Peligroso
En un contexto de menores ingresos y aumento de costos, Molina en las charlas con los productores hizo hincapié en algunos aspectos a considerar a la hora de tomar una deuda.
Pero “lo más recomendable es tener siempre presente a qué está dispuesto el productor y qué es posible hacer en la empresa”, señaló. En ese sentido, ese técnico planteó una serie de interrogantes que los productores deben hacerse antes de tomar una decisión: ¿considero que tener deuda es un problema?, ¿el hecho de tener deuda es motivo de preocupación, de estrés?, ¿es una situación normal? ¿Con qué objetivo estaré tomando deuda?, ¿crecer y aprovechar una oportunidad de negocio?, ¿pagar gastos de funcionamiento del campo o mantener el nivel de consumo familiar, mantener los niveles de retiros personales?
Consideró además “imprescindible que la deuda se vea”, en inversiones en “animales, maquinaria, pasturas, infraestructura”, entre otras cosas. “Si no la veo, estoy trasladando el problema para adelante y puede ser peligroso”, advirtió.
Para Molina, el flujo de fondos proyectado es una medida de importancia para determinar cuánta deuda tomar.
“Lo importante no es cuánto patrimonio tengo para endeudarme, sino cuánto ingreso soy capaz de generar” para las necesidades que debe cubrir el establecimiento en su operativa, aconsejó. Y recordó a los productores que “el ingreso es lo que se usa para vivir, invertir y amortizar la deuda”.
En ciertas ocasiones, cuando el productor gestiona un crédito, “el papeleo más sencillo, más ágil, en muchas ocasiones determina la decisión”. Sin embargo, hay que tener en cuenta que cuando “el papeleo es algo más complejo” y en principio puede parecer más costoso, termina siendo “más barato”, indicó.
En cuanto a los costos de producción, el Plan Agropecuario prevé que se incrementen entre 4% a 10%.
El 50% de los costos de los predios ganaderos cotizan en pesos, dependiendo entre otras cosas del grado de intensificación, y el estancamiento y/o retroceso de valor del dólar afecta negativamente en la estructura de costos de esos productores, dijo Molina.
Comentó que ese mismo impacto tiene la inflación, que se ubica entre 7% y 8%.
Otro factor desfavorable en ese sentido es el incremento de los precios de tarifas públicas, de salarios, de impuestos y alimentos.
Molina destacó el aumento en los salarios de entre 14% y 18%, en el precio de los combustibles de entre 7 y 9 % y en el caso de los impuestos entre 10% y 12%.
Los aportes correspondientes al Banco de Previsión Social tendrán un incremento de 15% y las rentas de la tierra en dólares podrán mantenerse hasta registrar descensos de 10% a 15%, según ese técnico.
En cuanto a la productividad de los predios ganaderos, Molina estimó que puede haber un incremento en la cantidad de kilos obtenidos, debido a un clima favorable. Eso dijo en alusión a lo sucedido en los meses de enero y febrero, que este año registraron frecuentes lluvias.
Aunque en los últimos meses de 2016 el estado corporal de los vacunos no fue el mejor, porque hubo un invierno extenso y una primavera corta, indicó.
Ese contraste dificulta el pronóstico en ese resultado.