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En línea con el pronóstico de analistas del mercado que ven cada vez más probable que Estados Unidos (EE.UU.) postergue para 2018 nuevas subas en sus tasas de referencia, el economista Richard Duncan piensa que la normalización de la política monetaria en ese país finalmente no llegará.
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“Dudo que veamos tasas cercanas al 3%”, dijo Duncan a Búsqueda, luego de una charla en el Piso 40 en la que disertó ante operadores del mercado locales y gerentes de finanzas de las administradoras de ahorro previsional (AFAP) organizada por la CFA Society de Uruguay y Argentina.
Tras el estallido de la crisis financiera de 2008, la Reserva Federal (Fed, por su sigla en inglés) estadounidense implementó un inédito programa de expansión monetaria que supuso la compra de miles de millones por mes en activos financieros, y bajó a niveles casi nulos las tasas de interés. Con eso buscó reactivar una economía que había entrado en recesión.
Al verificarse un cierto repunte, en diciembre de 2014 la Fed comenzó a transitar el camino hacia la “normalización” de su política monetaria y en 2015 subió por primera vez en una década las tasas de referencia. Siguió en esa línea en años más recientes, aunque el organismo ha sido muy cauto en dicho proceso (hoy las tasas se ubican entre 1% y 1,25%).
Según las últimas comunicaciones oficiales, los miembros de la Fed esperan llegar a 2,9% en 2019, lo que aún significa niveles históricamente bajos. Los contratos a futuro que se transan en la Bolsa de Chicago presumen un 42% de posibilidades de que el mes próximo aumenten un cuarto de punto porcentual.
“Lo que importa es el rendimiento del bono a 10 años. Esa es la tasa que cuenta y no ha subido. La Fed ha dicho que comenzará a achicar su balance: antes compraba bonos, pero ahora alguien más deberá adquirirlos. Eso va a sacar dinero del sistema financiero y de la economía. Así que los precios van a caer y las tasas subirán. Ese mecanismo será mucho más efectivo para subir las tasas de interés. Pero si el rendimiento del bono a 10 años llega a 3% o 3,5% o cualquier nivel cercano a 4% definitivamente van a parar, porque si no, la economía entrará en recesión”, apuntó Duncan, exestratega de inversiones de ABN-AMRO en Londres y analista en James Capele Securities y Salomon Brothers en Bangkok, además de consultor de organismos internacionales. Es, además, autor de tres libros sobre las tendencias de la economía mundial.
La Fed ha anunciado que en setiembre podría comenzar a vender activos (hoy 4,2 billones de dólares en bonos e hipotecas). El último informe sobre el mercado laboral parece respaldar la decisión: en julio se crearon más puestos en el ámbito privado de lo que los analistas esperaban. Sin embargo, el crecimiento económico se mantiene cercano a 2% y la inflación sigue por debajo del objetivo fijado por el gobierno.
“La productividad hoy es baja porque el crédito está débil. A medida que el crédito crezca, probablemente veamos nuevas invenciones que apunten a mejorar la calidad de vida de las personas”, dijo el analista.
Además, criticó algunas medidas impulsadas por el gobierno del presidente Donald Trump, como las barreras a la inmigración que “supondrán un lastre”, ya que, dijo, “cuanto más crece la población más se expande la economía”.
“Las medidas de Trump son una receta para el desastre porque aumentarán el déficit presupuestal, lo que hará que el gobierno deba pedir más prestado, subiendo las tasas de interés, bajando los precios de los activos y haciendo que la economía sufra”, explicó durante su disertación.
Maquinita de imprimir.
Para Duncan, desde 2008 EE.UU. entró en una “monetización permanente” de su economía. “No veo cómo puedan revertirlo ni por qué deberían. Han impreso dinero saliéndose con la suya, así que ¿por qué hacer que el contribuyente deba ahora pagar por ello?”, dijo.
Apuntó que durante los años en los que rigió el patrón oro (donde cada país debía respaldar su moneda en ese activo) y luego en la época de los acuerdos de Bretton-Woods (cuando el oro requerido era parte del dinero impreso) los déficits comerciales entre países se autorregulaban. Hoy el “tabú de imprimir dinero” ha desaparecido y el motor de la economía es el crédito.
“¿Por qué imprimir dinero no ha generado inflación? Por la globalización. Hay dos millones de personas que viven con menos de dos dólares por día. Las fuerzas deflacionarias de la globalización le han ganado a las fuerzas inflacionarias de la monetización. La globalización ha hecho posible que tomemos prestado y nos financiemos sin inflación”, afirmó.
Ya el economista Milton Friedman había popularizado en la década de 1970 la metáfora de un helicóptero que tirara dinero desde el aire y estimulara la economía. Para Duncan esto es lo que ha evitado que tras la crisis de 2008 siguiera otra “gran depresión” como la de 1929.
“En esta era de impresión de billetes el crecimiento del crédito es lo que lleva al crecimiento de la economía. Apostar al crédito y el consumo es mucho más sencillo”, opinó.