En su casa no descansaban en la búsqueda de un tal Simón que él desconocía. En otra familia, el jefe del hogar era militar en plena dictadura y compartía el “proceso” que las Fuerzas Armadas llevaban adelante. Más lejos vivía una familia que repudiaba el golpe de Estado pero donde coexistían ideologías opuestas; y en otro lado la familia se había “desarmado” porque tenían varios integrantes exiliados. En las cuatro familias había algo en común: hijos recién nacidos. Era la generación que tiempos después crecería en democracia y que, por lo tanto, no sufriría de forma directa la dictadura. Que se familiarizaría con el iPad, las tablets, el Twitter y el Facebook, herramientas que serían parte fundamental de su vida política. Integrantes de esa generación comenzaron a ingresar al Parlamento durante la actual legislatura, aproximadamente 40 años después del derrumbe institucional.
Daniel Caggiani, Fernando Amado, Sebastián Sabini y Hernán Bonilla representan a los partidos políticos mayoritarios. Ninguno tiene un recuerdo vívido de la dictadura. Ni sonidos, ni imágenes, ni sensaciones. Nada. Crecieron en democracia y sus recuerdos de la dictadura son del entorno familiar. La reconstrucción histórica corrió por inquietud personal. Pero según afirman tienen bien presente que es fundamental para los nuevos políticos y parlamentarios seguir construyendo confianza en el sistema democrático para evitar “posibles lesiones” o “desconfianzas” que recreen un escenario que “destruyó” las instituciones como el de 1973.
Su investigación sobre los hechos comenzó hace años, aunque considera que nunca termina de conocer un proceso que aún no está cerrado. “Creo que si hay algo que la sociedad saca como conclusión es que se revalorizó el papel de la democracia”, dijo a Búsqueda. “En cualquier proceso de transformación de convivencia pacífica la democracia ha sido revalorizada de manera importante y eso es natural”, opinó Caggiani, quien explicó que si bien es una idea que muchos pueden dar por obvia es “de alta importancia”.
De todos modos, “soy de los entendidos que la democracia no es una institución perfecta, y por eso, no solo se tienen que asegurar los derechos políticos. Que la gente tenga oportunidades para ejercer su derecho democrático. En ese entendido creo que aún estamos lejos, hemos avanzado en la recuperación de sentimiento de la valoración de la democracia pero quedan en el medio muchas posibilidades de ampliar esa democracia”, explicó.
La idea de “nunca más dictadura” no debe quedar en una simple frase, remarcó Caggiani. “Tenemos el caso de Paraguay acá al lado, que para mí fue un golpe de la era moderna”, señaló. El diputado manifestó que está convencido de que si no se trata de “reconstruir el sistema democrático con acciones” se abre el camino para que “determinados grupos puedan entender que el sistema no les conviene” y busquen otros mecanismos de gobierno. A pesar de ello el joven legislador manifestó que ese escenario en la actualidad no está presente, pero que no por ello se debe descuidar.
Reconstruyendo la película.
Todavía no había cumplido tres años cuando volvió la democracia: Fernando Amado nació el 11 de setiembre de 1982. Por eso asegura que no tiene ningún recuerdo presente de ese momento. En su casa el tema ha estado presente por la actividad de su padre. “Por eso yo tenía una realidad particular. Mi viejo es militar. Había sido coronel prácticamente en toda la dictadura. Si bien no estuvo vinculado al combate de la subversión, sí estuvo vinculado al sistema político militar. Tan es así que fue intendente interventor de Maldonado. No era un joven militar. Participó como parte pensante de la dictadura”, explicó el legislador colorado, de Vamos Uruguay, en conversación con Búsqueda.
Esa prédica a favor del “gobierno cívico militar” le sirvió como “pimienta” para investigar y construir su propia “foto y película” de los hechos ocurridos. En su casa la posición definida era de “reivindicación del proceso cívico militar”. En lo político coincidían con las ideas del colorado Jorge Pacheco Areco, mientras que en su madurez política él se inclinó por la figura de Julio Sanguinetti. “Lo paradójico es que Sanguinetti era mala palabra en mi casa, y para los militares en general. El fue la persona que los desplazó del poder, la figura que marcó el inicio de la democracia”, indicó el diputado. En el segundo mandato de Sanguinetti, su padre fue nombrado comandante en jefe del Ejército entre 1998 y 1999.
La lectura del diputado Amado sobre la ruptura democrática y el posterior régimen difiere de la de su padre. Eso llevó a algunas discusiones familiares que son parte de la convivencia familiar, recordó. “Tenemos miradas diferentes. Eso está claro. Es muy difícil que lleguemos a un acuerdo sobre el pasado porque él formó parte”, manifestó.
En su llegada al Parlamento, el diputado colorado entiende que lo ocurrido es “una lección muy grande” para todas las generaciones. En varias oportunidades ha reclamado a la Cámara de Representantes un debate “profundo y serio” para generar “autocrítica por la positiva en defensa de la democracia, por si es que en algún momento corre peligro”.
Si bien al igual que todos los consultados entiende que en la actualidad no hay amenazas, sostiene que se debe profundizar la democracia. “El problema es que cuando naces en democracia no valoras lo que es vivir en democracia de la misma manera que los otros. (La mayoría de los parlamentarios) vivieron la dictadura, tienen un concepto y un bagaje que no tenemos las nuevas generaciones”, admitió. Para él la democracia actual “es como el pan de cada día”, no es algo que esté en cuestión, y es parte de la vida común. Por eso señaló que es fundamental tener presente que el proceso de construir democracia es largo, y “fácil” de lesionar si se descuida. El diputado lo comparó con la confianza en un sistema bancario: se puede perder de un día para el otro.
“Hoy cualquiera que diga que la democracia se puede perder parece un tremendista. (...) Puede pasar que haya tentaciones humanas”, advirtió. A pesar de ello dejó en claro que “mirar para adelante, pensar en el futuro” es parte esencial de las nuevas generaciones de políticos y gobernantes. Pero no por ello se debe desconocer el pasado reciente. Por ello consideró importante valorar la democracia más allá de las palabras. “El hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra dos veces: en el 33 y en el 73. En un siglo con cuarenta años de diferencia tuvimos dos dictaduras —apuntó—. Parece que damos por garantía que nunca más va a pasar. Somos tremendamente soberbios en pensar eso. Por eso hay que mantener esa gimnasia de no tratar de quedar solo con el eslogan de la democracia”.
Buscando a Simón.
¿Quién es Simón? ¿Dónde está? ¿Y por qué se perdió? Esas son algunas de las preguntas que inquietaron a Sebastián Sabini (MPP) durante su niñez. Era un tema difícil de comprender para un niño de su edad. Él nació ya en la recta final de la dictadura, el 11 de junio de 1981, pero en su casa el tema estuvo muy presente. La cuñada de su tía es la militante del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) Sara Méndez, quien fue detenida y separada de su hijo, Simón Riquelo, quien permaneció desaparecido hasta el 2003.
“Simón es primo de mis primos. Es un tema que siempre se trató con mucha delicadeza porque nosotros éramos chicos. Estaba claro que algo raro pasaba. Por eso se hablaba del tema de la dictadura como algo jodido. Nos tocó directamente. Nunca me inculcaron un odio ni mucho menos... Se hablaba del punto de vista humano, no del punto de vista político durante la búsqueda de Simón”, comentó a Búsqueda Sabini, quien ha pasado varias navidades con el hijo de Sara Méndez.
En la actualidad tiene un papel destacado en el Parlamento ya que fue uno de los principales impulsores de la legalización del autocultivo de marihuana, del matrimonio igualitario, y de la Universidad Tecnológica en el interior del país. “La dictadura ayuda a valorar la democracias y a valorar el republicanismo. Y como dice el Pepe (José Mujica) por ahora es el mejor sistema que conocemos”, dijo.
Sabini entiende que en la educación secundaria se debería enseñar el pasado reciente con particular dedicación, si bien entiende que es un punto “difícil” porque aún no hay una total “maduración” sobre lo ocurrido.
El temor por que se repita un escenario de pérdida de las libertades esenciales no debe perderse para siempre, opinó el diputado. De esa forma —argumentó— se mantiene una valoración del sistema democrático que permite avanzar. “Si uno mira a nivel regional, hubo intento de golpe en Venezuela, en Ecuador, un pseudo golpe o golpe en Honduras y hubo a mi entender un golpe en Paraguay. La región tiene un peligro latente en eso. Sin embargo la diferencia es que Uruguay tiene un aprecio por el sistema democrático muy grande e instituciones prestigiadas en la sociedad”, manifestó el joven legislador.
Tema laudado.
Hernán Bonilla es diputado suplente de Ana Lía Piñeyrúa (Unidad Nacional) y con frecuencia ocupa su banca. Sobre todo cuando se tratan temas económicos. Es su primera legislatura y en ningún momento se propuso llegar al Parlamento. Fue el ex presidente Luis Alberto Lacalle quien lo motivó a integrar un equipo asesor para la campaña presidencial de 2009. Nació el 29 de mayo de 1982 y al igual que Amado no llegaba a tres años cuando se restauró la democracia.
Todos sus primeros recuerdos son en democracia. Pero en su familia el tema era objeto de discusión. Si bien su ideología es nacionalista, la familia de su padre es de orientación frenteamplista. “Las mesas familiares son bastante divertidas porque hay opiniones distintas. A mí me interesa la historia nacional desde muy chico. Allí me fui enterando del tema y obviamente en casa se defendía una postura totalmente opositora al golpe y al régimen”, señaló el legislador a Búsqueda.
La llegada al Parlamento le cambió su visión sobre la política. Dice que entró porque se dio cuenta de que “para cambiar la realidad hay que hacer algo” y que tiene “muy presente” los hechos ocurridos a partir del golpe de Estado. “Hay que cuidar la democracia mucho más de lo que hacemos hoy”, enfatizó.
Para Bonilla la salida de la dictadura estuvo marcada por un clima de “unidad y acuerdos” entre los partidos políticos. Sin embargo, con el paso del tiempo se han incorporado posiciones más partidarias y un ambiente de mayor rivalidad. Por eso entiende que es necesario tener presente el recuerdo del golpe de Estado “como una advertencia de lo que no hay que hacer”. “Hay una conciencia, sobre todo de los jóvenes, de que la lección está aprendida. Pero me preocupa a veces cuando hay otros actores políticos que parece que no lo aprendieron tanto. Por ejemplo el presidente de la República”, remarcó. Como ejemplos citó las criticas a los medios de comunicación y comentarios que a su juicio apuntan a la politización de las Fuerzas Armadas.
El legislador sostuvo que se deben mantener “todos los esfuerzos” por encontrar los restos de los desaparecidos. Sin perjuicio de ello, calificó como fundamental “mirar hacia el futuro” y remarcó: “Creo que el tema político estaba laudado y fue un error grande del FA volver a intentar anular la ley de caducidad”.
De todos modos, más allá de sus críticas por algunas actitudes del oficialismo, Bonilla reivindicó el respeto del sistema político a la democracia: “Mujica tiene estos rasgos antidemocráticos en su forma de gobernar. Pero tampoco veo por ahí algún peligro para que haya elecciones libres. Creo que hay una conciencia democrática entre los partidos muy fuerte. Si se diera una amague, creo que todos se pondrían del lado del orden democrático. Es una lección aprendida sobre todo para los que en los 60 y 70 atentaron contra la democracia”.
Política
2012-11-08T00:00:00
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