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No hay nada nuevo para el gobierno. Ya a principios de 2011 el presidente José Mujica y varios jerarcas sabían que el ex representante de los trabajadores en la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), Alfredo Silva, andaba en “cosas raras”. Recibían carpetas, papeles fotocopiados, rumores. Lo tenían en la mira. No solo por su vínculo con la empresa de limpieza Buena Estrella, por el que fue procesado, sino además por varias otras “desprolijidades”, que incluían desde presiones indebidas a directores de hospitales, hasta visitas a cines pornográficos en autos alquilados por el Estado.
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Pero fue la Justicia la que finalmente provocó su caída. Y eso no ocurrió porque el Poder Ejecutivo no quisiera removerlo. El motivo es que en este caso se impuso la central sindical PIT-CNT, que siempre se negó a sustituir a Silva, y el gobierno no logró obtener las “pruebas sólidas” que consiguió la Justicia.
“Teníamos indicios pero nada probado. La Justicia tiene las mejores herramientas para investigar este tipo de irregularidades”, declaró Mujica a Búsqueda.
Ya el 9 de mayo de 2011, el presidente transmitió durante un Consejo de Ministros que estaba “preocupado” y “sorprendido” por las presuntas “irregularidades” en la gestión de ASSE y pidió una investigación sobre la situación al Ministerio de Salud Pública (MSP) para tomar alguna resolución.
Mujica citó en ese momento un informe publicado por Búsqueda el 28 de abril anterior, que daba cuenta de varios funcionarios que ocupaban cargos gerenciales en régimen de dedicación total y trabajaban también en empresas privadas o, en otros casos, registraban decenas de ausencias injustificadas y de un “poder gremial desaforado” que había en ASSE.
Luego de la investigación del MSP, Mujica terminó sustituyendo en agosto de ese año al entonces presidente de ASSE, Mario Córdoba, y en octubre al gerente general Enrique Buccino, y al gerente administrativo, César González. Todos ellos son del Movimiento de Participación Popular (MPP). La intención del gobierno al cambiar de autoridades era ejercer un “mayor control” sobre Silva y disminuir su poder dentro de ASSE, dijeron los informantes.
“Todos presos”.
De hecho, la situación por la que atravesaba ASSE ya había encendido varias luces amarillas en el oficialismo, al punto que fue uno de los principales temas de conversación durante una reunión que mantuvieron los dirigentes y parlamentarios socialistas Daniel Martínez y Yerú Pardiñas con el senador blanco Jorge Saravia. En ese encuentro, celebrado en el Palacio Lagislativo a mediados de 2012, Martínez relató algunos comentarios que le formuló su compañero socialista y entonces vicepresidente de ASSE, Ángel Peñaloza.
“Ángel está a punto de renunciar”, dijo Martínez, según relataron en ese momento a Búsqueda fuentes parlamentarias. Agregó que el jerarca de ASSE le confesó: “Vamos a terminar todos presos”.
El senador Martínez comentó que Peñaloza cree que en ASSE “no hay control de nada” y que se “puso gente que no sirve para nada”.
“Es un desconche, es un quilombo”, contó Martínez a los demás legisladores en aquella oportunidad.
Pero a pesar de todos estos indicios el gobierno nunca pudo sustituir a Silva. Lo llegaron a solicitar a dirigentes sindicales en más de una oportunidad pero Silva negó ante el PIT-CNT cada una de las acusaciones que le hacían. Entonces, la central sindical optó por apoyarlo y el gobierno por meter “violín en bolsa”.
Fue necesario que una ex trabajadora de la empresa de limpieza Buena Estrella radicara una denuncia en Crimen Organizado para que Silva terminara renunciando. Las escuchas telefónicas autorizadas por el juez Nestor Valetti a pedido del fiscal Gilberto Rodríguez fueron determinantes para probar la responsabilidad de Silva y su compañero de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) Heber Tejeira. A eso se sumó el testimonio de empleados y directivos de hospitales públicos que relataron las presiones a las que eran sometidos para contratar los servicios de la asociación civil y de empresarios que testificaron cómo Tejeira —conocido como Toshiba— les pedía coimas para acelerar los pagos y comprar paz sindical.
“Autocrítica”.
Ante la evidencia, la central sindical le quitó el respaldo a Silva y resolvió el viernes 18 “relevarlo de su responsabilidad”, ya que para el PIT-CNT el cargo de Silva responde a los trabajadores.
En cambio, fuentes del Poder Ejecutivo dijeron a Búsqueda que ese pronunciamiento del PIT-CNT tiene “gran relevancia política”, pero “no relevancia jurídica”, porque el director de ASSE es nombrado por el presidente en acuerdo con el ministro de Salud Pública. A esos efectos fue importante la renuncia que el propio Silva presentó en la Torre Ejecutiva el lunes 21.
Según las fuentes sindicales consultadas por Búsqueda, “ningún miembro del Secretariado Ejecutivo” del PIT-CNT “sabía lo de las coimas”.
“Solo se habían sentido rumores y comentarios de la manera de actuar de Silva”, comentó un dirigente sindical.
En ese contexto, los procesamientos de Silva y Tejeira fueron una bomba que explotó en el seno de la central obrera, lo que generó encendidas discusiones en la interna.
De acuerdo con los informantes, en el Secretariado Ejecutivo del martes 22, Beatriz Fajián, coordinadora de la central y presidenta de FFSP, dijo que tenía “permanente rendición de cuentas de lo que pasaba con Silva”.
En ese instante, el dirigente del gremio de judiciales, Gustavo Signorelle le dijo: “El cargo es de todos los trabajadores, no de la federación. Le tenés que rendir cuentas a la central”
Fernando Pereira, también molesto le espetó: “Ni la mejor crítica de la derecha podía ser peor que lo que dijiste”.
Por su parte, el dirigente de la bebida Richard Read fue el más autocrítico. “La primera responsabilidad es del PIT-CNT que estuvo ausente en los controles”, asumió.
En declaraciones a Búsqueda, Read afirmó: “Somos nosotros los inoperantes, no tenemos formas de controlar a los compañeros en representación de los trabajadores”
A su juicio “este caso es diferente al de vivienda sindical, porque lo de Silva es irregularidad de gestión, no se demostró ni que se quedara plata ni abuso de funciones. Lo que sí se vuelve a reiterar falta de control”.
“Tejeira, en cambio, es un corrupto coimero, hay pruebas”, concluyó.