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    domingo 09 de junio de 2024

    El Senado acelera el proyecto de cuidados paliativos mientras se intensifican los movimientos que miden apoyos a la eutanasia

    La media sanción a la legalización de la eutanasia, en la madrugada del jueves 6 luego de una maratónica sesión de 16 horas en Diputados, por 57 votos a 39, tuvo su repercusión en el Senado. Para su última reunión de octubre, el martes 18, la Comisión de Salud de la Cámara Alta tiene previsto votar el proyecto de ley de cuidados paliativos. Enseguida después, empezará a estudiar el proyecto de eutanasia.

    Una cosa está relacionada con la otra, admitió a Búsqueda el senador frenteamplista Daniel Olesker, presidente de esa comisión. El proyecto de cuidados paliativos había sido aprobado en Diputados, con votos de todos los partidos, en diciembre del año pasado. Los detractores de la despenalización de la eutanasia cuestionaban que esta última tuviera luz verde mientras que la primera permanecía encajonada en esa comisión desde marzo, cuando contaba con media sanción desde 10 meses antes.

    Desde el Ministerio de Salud Pública (MSP) habían afirmado que aprobar el proyecto de la eutanasia antes que el de cuidados paliativos, que garantizaba el acceso universal por parte de los usuarios del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), era “poner la carreta delante de los bueyes”.

    “Son cuestiones vinculadas, sí. Aunque las dos tienen algo en común, en la protección de la dignidad del paciente”, indicó Olesker, quien rechaza que sean conceptos antagónicos. “Es cierto que estaba ese argumento, que puede compartirse o no, pero que seguramente influyó y se tomó en cuenta”, agregó.

    A su vez, la senadora nacionalista Carmen Asiaín, vicepresidenta de esa comisión, señaló a Búsqueda que antes de que se decidiera votar el proyecto de cuidados paliativos se buscó “conseguir los recursos para que (la futura ley) pudiera cumplirse y que no ocurriera lo mismo que con la ley de violencia de género, que se reglamentó antes de poder instalar los juzgados”. En tal sentido, el artículo 399 de la Ley de Rendición de Cuentas aprobada la semana pasada establece que se destinarán a la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) $ 40 millones provenientes de Rentas Generales a ese fin.

    Con el antecedente en Diputados, se da por descontado que el proyecto de cuidados paliativos se apruebe tanto en la Comisión de Salud del Senado como en el plenario, donde se votaría y obtendría sanción definitiva para transformarse en ley ya en noviembre, según coincidieron Olesker y Asiaín.

    La eutanasia no tiene las mismas unanimidades. La idea de la Comisión de Salud del Senado es que este proyecto se estudie durante todo noviembre, paralelamente a otro sobre el consumo abusivo de drogas, y se analice si se harán nuevas citaciones al cuerpo, indicó el senador frenteamplista. Su intención es pasarla al pleno de la Cámara en diciembre o, lo que ya parece más probable, con el próximo año legislativo, en febrero.

    De los siete senadores integrantes de la Comisión, la iniciativa ya tiene el apoyo firme de tres: los frenteamplistas Olesker, Charles Carrera y Sandra Lazo; también cuenta con la negativa confirmada de otros dos: la nacionalista Asiaín y el cabildante Guido Manini Ríos.

    En distintas tiendas políticas se considera que el fiel de la balanza pasa por la colorada Carmen Sanguinetti, quien dijo a Búsqueda que aún no tiene una postura definida, más allá de que lo mismo haya expresado el restante integrante de la comisión, el blanco Amin Niffouri. Es un tema de números: tanto el Partido Colorado como el Partido Nacional dejaron en libertad de acción a sus legisladores, pero mientras que en Diputados los colorados —desde donde surgió el primer proyecto, luego modificado— arrojaron ocho votos a favor y cinco en contra para la eutanasia, entre los blancos hubo solo seis votos a favor, veintidós negativos y dos abstenciones. En el Frente Amplio, 41 de los 42 representantes se manifestaron afirmativamente (solo hubo una abstención: Álvaro Lima), mientras que los 11 legisladores de Cabildo Abierto se expresaron negativamente. El resultado se completó con los votos de los partidos con un solo diputado, Independiente, De la Gente (ambos a favor) y Ecologista Radical Intransigente (en contra).

    Más allá de lo que resulte en la comisión, el proyecto aún puede enviarse a ser discutido en el Senado, donde se estima que hay un breve margen favorable a la aprobación. Además de los 13 legisladores del Frente Amplio, hay, según fuentes parlamentarias consultadas, un senador colorado dispuesto y tres blancos convencidos de votar. Otros tres legisladores de esos partidos tienen su posición en duda.

    Paralelamente a las acciones parlamentarias, las organizaciones civiles y los militantes a favor y en contra de la eutanasia también comenzaron a moverse. Unos y otros están multiplicando sus contactos con legisladores, instituciones y agrupaciones en pos de confirmar o revertir lo ocurrido en Diputados. Algunos aceptan la palabra lobby; a otros este término no les cae simpático.

    Contactos

    A las 5.50 de la mañana del jueves 6, un puñado de integrantes de la ONG Empatía Uruguay que aguantaron hasta el final de la votación se fundieron en un abrazo. “Para ese entonces éramos solo ocho, pero en algún momento llenamos la barra. La votación nos dejó supercontentos porque fue por más de lo que esperábamos. Fue muy emocionante”, contó su vocera, Florencia Salgueiro. Pensó en su familia y en su padre, Pablo, quien murió en 2020 a los 57 años, de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad progresiva que le fue diagnosticada en 2017, lo que la llevó a militar en pos de legalizar la eutanasia.

    A esa misma hora, en ese mismo lugar, el dirigente nacionalista Carlos Iafigliola, exprecandidato a la presidencia, lamentaba el fallo. Él también había acompañado la extensa sesión desde las 14 horas del miércoles 5. A la hora de la votación estaba solo. “Quedé preocupado porque en temas tan trascendentes como este, había claros en las bancadas, diputados que entraban y salían y otros que no abrían la boca. Hubiera estado bueno que atendieran los argumentos que dábamos”, dijo.

    Iafigliola aseguró que el golpe recibido en el hemiciclo no detuvo su trabajo por entablar contactos con “organizaciones sociales” y “gente de la ciencia”, así como sus “charlas en el interior iniciadas en mayo”, como unas que tiene programadas en breve en Colonia y Treinta y Tres.

    Empatía busca “descansar y reagruparse”, dijo Salgueiro. Seguirán de gira por el interior (el viernes 21 estarán en Mercedes, ya estuvieron en Tacuarembó y San Carlos) y se pusieron a las órdenes de todos los senadores. “Algunos ya nos han recibido, como (Mario) Bergara, (Liliam) Kechichian, (Guido) Manini Ríos, que nos trató de forma muy cordial aunque dejó en claro que no va a acompañar el proyecto, y (Juan) Sartori, que nos dijo que está a favor”, agregó.

    Otro grupo que trabaja codo a codo con Empatía es Muerte Asistida Digna en Uruguay (MADU). Su vocero, el neurólogo Federico Preve, destacó el “muy buen sistema de garantías y contralor del proceso” del texto estudiado, que “conjuga la despenalización de la práctica con una perspectiva de derechos humanos”, así como la votación transversal lograda. “Eso es importante porque no es un tema ideológico”, subrayó.

    Además de agendar reuniones con legisladores, el martes 11 organizaron una reunión virtual con Rene Heman, presidente de la Real Asociación Médica de los Países Bajos. Este fue el primer país del mundo que legalizó la eutanasia, en 2002, normativa que, según dijo ante una audiencia de 12 personas —en su mayoría profesionales y activistas como Lilián Abracinskas— tiene un apoyo popular del 75% de la población.

    “Incluso sacerdotes católicos lo avalan”, afirmó Heman. En ese país, se pasó de menos de 2.000 casos anuales entre 2002 y 2006 a entre 6.000 y 7.000 entre 2016 y 2019, los años previos a la pandemia; la gran mayoría de ellos eran enfermos de cáncer. Aproximadamente el 4% de las muertes anuales en Países Bajos son por eutanasia.

    “El acceso a cuidados paliativos debe ser universal para que la decisión del paciente sea todavía más autónoma”, precisó.

    La eutanasia es legal actualmente en siete países del mundo: a los Países Bajos se le sumaron Bélgica, Luxemburgo, Colombia, Canadá, España y Nueva Zelanda.

    Cinco veces más

    La empatía y la prudencia son dos cualidades apreciables en las personas. Pero en Uruguay y en referencia a la eutanasia también marcan dos posiciones antagónicas.

    “Desde la votación (en Diputados) se ve que a mucha gente le cayó la ficha de lo que se venía y estamos teniendo cinco veces más pedidos de materiales, entrevistas y cursos que antes”, aseguró a Búsqueda el doctor en Filosofía y docente Miguel Pastorino, portavoz de Prudencia Uruguay, una plataforma multidisciplinaria que se manifiesta en contra de esta legalización.

    “Lo que hay es una enorme ignorancia en el tema. Hasta ahora se han limitado a repetir eslóganes, que es un tema de libertades, de muerte cerebral, de voluntades anticipadas, de desistir de tratamientos que alarguen la vida, ¡lo que ya es legal! Eso mostró mucha desinformación e irresponsabilidad política, lo que es grave”, agregó.

    Como ejemplos, Pastorino habla de dos conferencias a las que asistirá en Argentina y cinco participaciones en radios del interior. En Montevideo, uno de los integrantes de esa plataforma, el abogado Diego Velasco Suárez, autor del libro Eutanasia y dignidad, participó este lunes 10 de un debate con Federico Preve, de MADU, en radio Universal. Ya pidieron audiencia con la Comisión de Salud del Senado. Asimismo, indicó que “profesionales de la salud” están aumentando los pedidos de cursos y webinars, así como las llamadas de liceos, tanto públicos como privados, a nivel de bachillerato, para la realización de más debates.

    Información Nacional
    2022-10-13T00:01:00