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El sector agropecuario tuvo un “destacado dinamismo”, especialmente en la agricultura y en la forestación, entre 2005 y 2016, pero la cantidad de puestos de trabajo se estabilizó y, en cuanto a la mano de obra ocupada, se constató un “proceso de envejecimiento combinado con un alto nivel de masculinización”, si bien “la participación femenina fue en ascenso”, advirtió un informe elaborado por las técnicas de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), María Noel Ackermann y Ángela Cortelezzi.
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El estudio, difundido bajo el título “Caracterización de los ocupados agroindustriales y sus ingresos”, fue presentado durante el Tercer Congreso de Ciencias Sociales Agrarias, que se desarrolló entre el miércoles 20 y el viernes 22.
Las autoras resaltaron, entre sus principales conclusiones, “la estabilidad” de la cantidad de puestos de trabajo generados por las cadenas agroindustriales en la comparación entre 2006 y 2015, y el máximo nivel de ocupados que se registró en el año agrícola 2010-2011, con unas 190.000 personas empleadas.
Actualmente hay unas 150.000 personas vinculadas directamente a la fase primaria agropecuaria, mientras que en el sector industrial relacionado con el agro hubo un incremento en el número de ocupados hasta llegar a 80.000 en 2015, informaron.
Respecto al envejecimiento de los trabajadores del campo, Ackermann y Cortelezzi constataron que la ganadería es la actividad que registra la mayor proporción de ocupados mayores de 55 años en la economía: 30%. Ese dato se ubica por encima del 18% estimado para el promedio de la economía y “casi que triplica y duplica las proporciones de los servicios informáticos y profesionales, respectivamente (11% y 15%)”.
En contraposición con eso, detallaron que “apenas 10% de los ocupados en la forestación tienen más de 55 años y casi la mitad menos de 34 años”. Algo similar se registró en la industria vinculada al agro, donde los mayores de 55 años representan el 13% de los ocupados y los menores de 34 años alrededor del 40%.
Otras conclusiones del trabajo establecen que “los niveles de calificación y el registro en la seguridad social reflejan mejoras” en el período estudiado, “aunque en menor medida que lo observado para la economía en su conjunto”.
“En particular, los trabajadores por cuenta propia presentan ciertas vulnerabilidades en comparación con otras categorías, con mayor proporción de no registro, ingresos similares o incluso inferiores a los de asalariados y con una menor institucionalidad de respaldo (por ejemplo, no cuentan con un ámbito de negociación de sus condiciones laborales)”, plantea la investigación.
Al analizar los ingresos obtenidos por los ocupados de menor calificación, las expertas de Opypa observaron que los trabajadores de la agropecuaria “perciben ingresos menores a los obtenidos por los trabajadores de similar categoría empleados en otros sectores, como la construcción y la industria”, por más que “la brecha se acortó” durante la década analizada.
Calificación
Poniendo el foco en las tareas de menor calificación, las autoras indicaron que “el ingreso líquido percibido por los peones del sector agropecuario en la actividad principal se ubicó en $ 19.500 al mes ($ 97 la hora) en promedio en 2015”. Ese nivel salarial “se encuentra 4% y 12% por debajo de lo que obtienen un peón industrial o un peón de la construcción, respectivamente”, informaron.
En cuanto a la calificación de la mano de obra ocupada en el campo uruguayo, las autoras señalaron en su informe que “dos de cada tres ocupados en el sector agropecuario tienen hasta primaria completa”, lo cual supone “el mayor guarismo de toda la economía”.
Eso ocurrió pese a que en el agro y en la industria vinculada a esa actividad en el período estudiado se verificaron avances en la educación formal. “Se redujeron las proporciones de ocupados con niveles educativos más bajos (hasta primaria completa) y aumentaron para los distintos niveles de educación secundaria (ciclo básico y bachillerato)”, valoraron.
Al analizar la ocupación en el sector agropecuario de Uruguay, Ackermann y Cortelezzi resaltaron el papel de la ganadería como principal actividad generadora de puestos de trabajo, lo que “se constata sistemáticamente a lo largo de la última década”.
La producción agrícola incrementó su participación en ese sentido, entre 2006 y 2015, pasando de algo más de la cuarta parte a un 28% del total de puestos asociados a la fase primaria, según el estudio. En esa actividad destaca el crecimiento de los niveles de ocupación en los cultivos extensivos (soja, trigo y otros granos) en el mismo período, del orden de 17%.
Sin embargo, “la horticultura y la fruticultura (en ese orden) son las mayores fuentes de ocupación en las actividades agrícolas en general, con dos terceras partes de los puestos de trabajo totales asociados a la agricultura”.
Ingresos
En otro de los capítulos del informe, las autoras destacaron que los ingresos de los asalariados en la agropecuaria registraron “crecimientos reales mayores a otras categorías de ocupación y a otros sectores” entre 2006 y 2015. Pero para ese cálculo “se parte de niveles salariales más bajos en términos relativos”, explicaron.
Detallaron que el ingreso medio líquido por trabajo del total de ocupados en el sector agropecuario (asalariados, trabajadores por cuenta propia, patrones) por concepto de actividad principal promedió los $ 24.000 por mes en 2015 ($ 120 la hora), con un crecimiento real (por encima de la inflación) de 5,6% promedio por año, entre 2006 y 2015.
“El aumento real registrado a nivel del sector agropecuario se ubicó por encima del promedio de la economía, que fue 5,2% en igual período”, indicaron Ackermann y Cortelezzi, ambas economistas.
Al estudiar la evolución de los ingresos en los subsectores del agro, observaron que los mayores ingresos medios los obtienen los ocupados en las plantaciones de cultivos agrícolas (21% por encima del promedio agropecuario), en tanto que en la producción hortifrutícola y en la de servicios agrícolas y ganaderos logran ingresos medios que se ubican 14% por debajo del promedio.
Mientras tanto, la agroindustria registró un crecimiento real de ingresos de 5,1% promedio por año y “se alineó al aumento constatado para toda la economía”, señalaron. Precisaron que el ingreso medio líquido percibido en este sector se ubicó en $ 26.000 durante 2015.