—El Plan Estratégico del organismo para este año incluye la idea de desarrollar un “prototipo de dinero digital” propio. ¿Cuál es la idea al respecto?
—El Plan Estratégico del organismo para este año incluye la idea de desarrollar un “prototipo de dinero digital” propio. ¿Cuál es la idea al respecto?
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá—No haría hincapié en la moneda digital en sí, porque la preocupación sigue estando en torno al funcionamiento del sistema de pagos en Uruguay, que figura bastante abajo en casi todos los rankings de la región.
Sobre fin de 2020 publicamos una hoja de ruta y razonablemente cumplimos varios de los hitos: la ley de digitalización de cheques tiene media sanción; la multiadquirencia ya terminó el proceso con Master y a mitad de este año termina el de Visa; iniciamos las transferencias instantáneas; y trabajamos mucho en banca abierta, entre otras cosas. No obstante, no estoy nada conforme. Algunas iniciativas –y pienso sobre todo en las transferencias instantáneas- no tomaron el volumen y la importancia que debieran. A partir de ahí, este año vamos a introducir nuevos cambios para que esto fluya de mejor manera y tengamos un mejor sistema de pagos, ya no que esté en la mitad del ranking. Uruguay tiene que aspirar a estar en los primeros puestos, ser vanguardia y hasta ser piloto de muchas cosas.
No me preocupa que seamos de los primeros países con moneda digital sino el diagnóstico de insuficiencia del sistema de pagos. Por ejemplo, hoy se hace un promedio diario de unas 2.000 transferencias instantáneas, pero no todos los bancos están subidos al sistema, que además no funciona 24/7. Y tienen costos, en algunos casos altos. Hay mucho para mejorar.
Hay países que se plantearon introducir una moneda digital para sustituir el efectivo. Para mí, ese no es el problema, sino que hoy en Uruguay tenemos un sistema de pagos que en su versión digital no funciona todo lo bien que debería. La introducción de una moneda digital puede ayudar y mucho, pero más relevante es mejorar los pagos rápidos. Esa es la clave, como han hecho Brasil o la India.
—El viernes 7 se instaló en Punta del Este el primer cajero de criptoactivos en Uruguay, donde no hay regulación sobre ese tipo de valores si bien el BCU divulgó en diciembre un “marco conceptual”. ¿La regulación corre de atrás al desarrollo de los mercados?
—En general, la regulación siempre va atrás. Realmente estoy muy contento con ese documento, que logró una buena conceptualización del tema, y la reacción desde la industria –tanto la tradicional como de los nuevos- ha sido muy buena. Nosotros ahí marcamos un hito diciendo qué vamos a regular hacia adelante, acotando el grado de incertidumbre. A partir de ahí veremos qué cosas tienen más o menos riesgo, y entrarán en el plan de regulación que se aprobará en estos días, como primer paso.
El marco conceptual despeja cosas: cuando es un activo virtual estable teóricamente tiene un respaldo atrás, y en esos casos puede haber una regulación que le asegure al usuario que el respaldo está, por ejemplo. Ahora, una criptomoneda que se usa como medio de intercambio, a priori nosotros no la regularemos salvo que su uso empiece a ser masivo o con cierto volumen; ahí el banco actuaría como regulador del sistema de pagos. Hoy, si alguien quiere comprar una moneda de estas raras puede ir al cajero y es como comprar una lata de Coca-Cola en una máquina. Porque son monedas que no circulan ni están respaldadas por nada. El que compra sabe (los riesgos que corre), y por eso hemos hecho advertencias. Pone $ 100 y en realidad no le dan nada, o algo que no tiene demasiado uso. Si por la vía del cajero se estuviera haciendo otra actividad –cosa que no hay que descartar y es algo que estamos mirando-, actuaremos.