El gobierno debe hacer un “esfuerzo más” porque hay “gente que ya lleva demasiado tiempo pasando una situación de privación”

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Nº 2112 - 24 de Febrero al 2 de Marzo de 2021

entrevista de Martín Mocoroa y Guillermo Draper

Pablo Mieres sabía desde antes de asumir como ministro de Trabajo que le tocaría enfrentar desafíos importantes, como una crisis estructural de empleo. Lo que no sabía era que una pandemia agudizaría sensiblemente el panorama en su cartera y en las distintas áreas de gestión.

Aun ante ese escenario adverso, considera que la coalición tuvo un desempeño positivo en su primer año de trabajo. En su balance destaca que no solo lograron manejar muy bien la crisis con medidas creativas sino que, además, aprobaron dos proyectos fundamentales en el Parlamento: la Ley de Urgente Consideración y el Presupuesto.

El ministro defiende la inversión realizada para atender las consecuencias económicas causadas por el coronavirus. Argumenta que heredaron un déficit muy alto y que, sin tener claro cuánto tiempo iba a durar la emergencia, no era responsable comprometer más recursos. Ahora sí cree que es el momento de tomar más medidas para aliviar la situación de la gente que peor la está pasando.

“Tenemos gente que ya lleva demasiado tiempo pasando una situación de privación y de dificultad y tenemos que acompañar esta última etapa —espero— de la crisis sanitaria”, sostiene. Dice que ese apoyo no llega tarde, aunque al mismo tiempo anuncia que las cifras del Instituto Nacional de Estadística mostrarán un incremento de la pobreza cercano al 4%. “La insuficiencia es un sentimiento inevitable, lo que pasa es que la realidad se impone y vos tenés límites”, reflexiona.

De cara al fin del convenio puente y la apertura de la negociación salarial, Mieres afirma que cumplirán con el compromiso de iniciar un camino de recuperación del poder adquisitivo a partir de enero de 2022. Sabe que le espera un “gran debate” con el movimiento sindical sobre “cómo” hacerlo.

Para reactivar el empleo, el principal desafío que tiene por delante, dice que el Ministerio está trabajando en tres pilares: incentivos para la reincorporación de trabajadores, nueva normativa para promover la contratación de trabajadores en situaciones de vulnerabilidad y capacitación. Igualmente sabe que los que pueden realmente mover la aguja son otras dos variables que trascienden a su cartera: crecimiento económico e inversión privada.

—¿Cuál es el balance del primer año de gestión?

—Fue un año donde surgió un hecho inesperado, obviamente, está marcado todo el año y todavía hoy por el Covid. De todos modos, la prioridad con respecto al empleo lo que hizo fue agudizarse de una forma muy significativa, pero ya estaba planteada. Nosotros tenemos un problema previo, estructural, que veníamos arrastrando como país desde el período anterior, que era una crisis del empleo, una pérdida de puestos de trabajo; se había estimado entre 40 y 50 mil puestos de trabajo perdidos los últimos años, antes de empezar esta gestión. Hubo 10,5% de desocupación en febrero del 2020, que era la cifra más alta desde el 2007 y unos 49 mil trabajadores en seguro de paro, promedio, durante todo el 2019. En aquel momento yo decía que esto era un diluvio sobre un terreno mojado. Cerramos el año 2020 con una nueva pérdida de puestos de trabajo, otros cuarenta y pico de mil. Con una diferencia: la pérdida que se generó hasta el 2020 era resultado de una situación estancada de la producción, del crecimiento de la economía; esto es más agudo y, como es más agudo, puede tener una recuperación rápida de una parte, no de todo. El problema del empleo lo teníamos previo y pospandemia lo vamos a tener agravado, esa es una realidad. En todas las crisis pasa eso, la recuperación económica tiene una velocidad mayor que la recuperación del empleo. Esperamos que para fin de año podamos alcanzar una situación similar a la prepandemia.

Después, en paralelo, hubo cosas muy positivas, como la capacidad de responder, de inventar para dar respuesta a la crisis: el seguro de paro parcial es un poco la vedette.

Otro punto positivo a destacar, también, fue la negociación de la octava ronda de Consejos de Salarios, que, en condiciones de excepcionalidad, dejó una evaluación muy favorable. Se logró con madurez y responsabilidad, tanto del PIT-CNT y de las cámaras, acordar un período puente que no era fácil, pero que era inevitable, porque la incertidumbre en ese momento era muy alta y, por lo tanto, entrar a una dinámica de negociación a dos años o dos años y medio, como era tradicional, resultaba imposible. También fue positivo poner en marcha el proceso de reforma de la seguridad social, un poco demorado porque el Frente Amplio demoró en darnos los nombres.

Y, por otro lado, tuvimos una inspección de trabajo que, a diferencia de buena parte de América Latina, se mantuvo activa y con una actividad mayor que la de 2019.

—El intendente de Rocha, Alejo Umpiérrez, dijo a Búsqueda que por culpa de la pandemia este gobierno perdería tres años. ¿Usted qué opina?

—El 2020 alteró los planes, pero hasta cierto punto. Porque, al mismo tiempo, las dos leyes grandes del 2020 se aprobaron con el voto de todos los partidos de la coalición y permitieron poner a andar buena parte de lo proyectado en el programa de gobierno. La cantidad de cambios o ideas se vio afectada, pero, en términos generales, el país en cuanto a programa de gobierno de la coalición, avanzó significativamente. Lo que sí es un problema es que tuvimos una caída del PIB muy importante, y entonces, sí, en términos de crecimiento económico y de recuperar los niveles de funcionamiento de la economía, no digo tres años, pero sí todo este año nos lo va a llevar.

—¿Qué opinión tiene acerca de la inversión que destinó el gobierno a paliar las consecuencias de la crisis? Desde la oposición y desde algunos sectores sociales se la ha señalado como pobre, también un informe de la Cepal avaló esa posición. ¿Usted considera que se invirtió poco?

—Ese estudio de Cepal reconoce que la situación puede ser muy variable según la estructura de bienestar que cada país tenga. Ese es un diferencial que Uruguay tiene y hay que tomar en consideración, porque tiene montado un sistema de respuestas a nivel del sistema nacional integrado de salud, a nivel del riesgo de la pérdida de empleo que no tienen el resto de los países de la América Latina. Si a esto le sumás que Uruguay no tuvo la primera ola, mientras que el resto de América Latina la tuvo, entonces explicás que la magnitud del esfuerzo sea diferente. Es por eso mismo, también, que ahora creo que tenemos que hacer un esfuerzo más, y por ahí se explican los aportes que han hecho desde los distintos partidos de decir, bueno, tenemos gente que ya lleva demasiado tiempo pasando una situación de privación y de dificultad y tenemos que acompañar esta última etapa —espero— de la crisis sanitaria.

—Por un lado, usted marcó por qué se invirtió menos, pero, por el otro lado, todos los socios piden invertir más.

—Justamente, por lo último que te decía: por esa ola que no tuvimos a mitad de año y sí al final del año, que nos afectó además la temporada turística. Hay gente que obviamente está sufriendo y una cosa es cuando empieza y otra que esto dure más. A su vez, la duración ha sido también un factor de cautela. En su momento lo dije y también lo dijo la ministra de Economía: si vos sabés que una crisis tiene una duración tal y tenés tantos recursos, distribuís esos recursos en función de esa duración; pero cuando la duración es una incógnita, tenés que graduar los recursos.

Si vos decís: dos tercios de la población económicamente activa tiene cobertura por seguros de paro o porque son funcionarios públicos, tenés un tercio de la población, que son los informales más las unipersonales y las pymes, que tienen menos respaldo. Entonces, ahí es donde me parece que va a estar el esfuerzo en estos meses.

—¿No llega tarde ese esfuerzo?

—Pienso que no.

—Usted plantea que el gobierno no podía comprometer subsidios porque no sabía cuándo terminaba la crisis; ahora, del otro lado, el que está pasando mal estuvo un año sin recibir ese apoyo.

—Sabés que siempre sentí esto —y todos los gobernantes lo sienten—: uno hace todo lo que le parece que puede, pero siempre siente que debería hacer más. O sea, la insuficiencia es un sentimiento inevitable, lo que pasa es que la realidad se impone y vos tenés límites. Y el país entró en esta crisis con un déficit fiscal muy grande, con un endeudamiento muy grande. De todas maneras, la propia ministra lo dijo en su salida hace un par de semanas que hay disponibilidad de 500 y pico de millones de dólares para seguir poniendo en el Fondo Coronavirus. Y eso es un planteo que, por lo menos en el documento del Partido Independiente está expresamente dicho, las propuestas que nosotros hacemos son para fondos extraordinarios porque no queremos afectar el déficit estructural. Creo que es muy inteligente el camino que instaló el gobierno desde marzo pasado de decir que hay cuentas separadas entre lo que se gasta extraordinario y gasto estructural.

—Usted decía que hay que gastar más. En el último gabinete se habló de las medidas que propusieron los socios. ¿El gobierno asumió esas propuestas?

—Claramente, en la mesa de trabajo del presidente están las propuestas de los socios de la coalición, y seguramente habrá propuestas del Partido Nacional. No hay propuestas contradictorias, pero son muy distintas todas y no es cuestión de agarrar y meter todo; hay que armar algo consistente, ordenado, sistemático y sustentable. Eso es lo que está en la mesa de trabajo del Poder Ejecutivo.

—Todos los socios proponen cosas públicamente. ¿No refleja eso un problema de funcionamiento de la coalición?

—Todos aportamos ideas, no en términos de condiciones o exigencias. Acá hay una conformidad con el manejo de la pandemia, pero decimos que nos parece bueno agregar tal o cual cosa. Eso es lógico en cualquier coalición. Cada partido quiere mostrar que más allá de su participación en el gobierno, tiene sus cosas para plantear. Nosotros, como Partido Independiente, le habíamos hecho este planteo incluso hace unos meses al presidente de la República. Lo hicimos con un perfil bajo y ahora lo hacemos más fuerte…

—…¿porque lo obligaron los socios?

—No es que me hayan obligado, pero en la medida que los otros socios ponen arriba de la mesa sus propuestas, es de orden que la opinión pública sepa cuáles son las ideas que tenemos de por dónde hay que avanzar.

—De afuera pareciera que es una forma de empujar para que se discutan los temas en el gobierno.

—De todas maneras, el presidente fue muy claro en decir que le parecía que eran de sentido común las propuestas. Y realmente es así. En las coaliciones, en todo el mundo, los socios marcan sus perfiles y ponen sus temas arriba de la mesa. Yo tengo una visión muy positiva del funcionamiento de la coalición, que se sometió a prueba con la votación de las dos grandes leyes: la Ley de Urgente Consideración y el Presupuesto. Después hay cosas que pueden generar ruido, las ha habido también, porque los partidos somos diferentes y tenemos miradas distintas sobre muchos temas.

Nosotros hemos opinado en un sentido distinto al del Partido Colorado y Cabildo Abierto respecto a la necesidad de una mesa de coordinación, porque nos parece que los dos ámbitos que tenemos que son los institucionales, Parlamento y gabinete, alcanzan. Eso sumado a la relación directa con el presidente. Nos parece que no hay necesidad de una mesa. Generar más ámbitos puede traer más dificultades que logros.

—Las propuestas del Partido Independiente apuntan a atender a los sectores sociales más afectados por la crisis. ¿Tienen medido cuánto creció la pobreza?

—Según algunos datos, creció en cuatro puntos. Esos son los datos que tengo del INE. Si comparás con la del 2002, está en el orden de la tercera parte; en 2002 llegó al 30 y pico por ciento, ahora está en 11 o 12%, no más. Y lo mismo con la desocupación: en 2002 llegó al 20%, ahora el desempleo visible, declarado, es 10,5%, por lo que no habría crecido con respecto a la prepandemia. Pero lo que vemos es que ha caído la ocupación, por lo tanto, debe haber un desempleo oculto de un par de puntos, pero estamos hablando como máximo de un desempleo del 13%.

—El ministro de Hacienda de Chile, Ignacio Briones, declaró el año pasado al medio local The Clinic: “Vamos a ser más pobres como país”.

—Y sí. ¡El mundo es más pobre! Nosotros tenemos la obligación de decirle a la gente: miren al mundo. Está bien, la realidad que uno vive es la que le duele, pero el mundo cayó cuatro puntos de PBI en 2020, según datos del FMI. Es una caída catastrófica, que solo es comparable con la Segunda Guerra Mundial. Entonces, sí, nosotros también sufrimos eso. Uruguay tiene más pobreza, tiene un problema de empleo, tiene un problema de sustentabilidad de las micro y pequeñas empresas. Ahora, tengo la convicción de que, en la medida de que podamos dejar atrás la pandemia, va a haber un crecimiento.

—El primer punto del capítulo de empleo del Compromiso por el país dice: “defender el poder de compra del salario y, en particular, de los salarios más sumergidos”. ¿Cree que cumplieron?

—Lo que pasa es que tuvimos una realidad mundial diferente. Y por eso, lo dijimos en su momento, no había otra manera que establecer una pauta salarial restrictiva. La idea que teníamos de mantener el poder adquisitivo del salario chocó con la caída de la economía nacional y mundial. Porque si el PBI cae de la manera que cayó, repercute sobre la actividad, el empleo, las empresas. La relación empleo-salario —sé que al movimiento sindical le gusta disociarlas— creo que no es lineal, automática, pero existe. El compromiso sigue siendo la recuperación de lo perdido este año.

—El PIT-CNT está preocupado por lo que va a pasar con el poder adquisitivo. Temen una pérdida salarial en julio superior a la que se proyectó.

—Lo que se pierda, que eso sí lo vamos a tener claro a partir del 1º de julio, está en la cuenta para la recuperación a partir del 1º de enero del 2022.

—¿El gobierno va a mantener el compromiso de recuperación salarial a partir del 2022, más allá de la situación económica?

—Sí, sí. Es un compromiso y va a estar contemplado en la negociación de la novena ronda de Consejo de Salarios. Creo que el movimiento sindical tiene claro que el gran debate va a ser cómo recuperamos lo que se va a perder en el correr de este año. Hay que sentarse y discutir el ritmo de recuperación.

—En el pasado una fórmula que se usó fue asociar el aumento salarial al incremento de los precios. ¿Indexar los aumentos a la inflación es una idea perimida?

—Todavía tenemos que ponernos de acuerdo en la interna del gobierno sobre las pautas y después presentarlas.

—El director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Isaac Alfie, dijo que no hay que asociar los aumentos con la inflación porque se generaría un círculo vicioso.

—Es verdad. Eso es una realidad. Y eso hay que ver cómo lo vas moderando con la necesidad de hacerte cargo de que la gente no pierda poder adquisitivo. Hay que buscar el punto medio.

—¿Qué alternativa están manejando para la recuperación del empleo?

—Hay tres pilares en el tema de política de empleo. Uno es la contención, algo que tuvimos que priorizar durante todo el año pasado. El segundo pilar es la promoción del empleo; ahí hemos usado algunos instrumentos como los beneficios de 5.000 pesos a los empresarios que reincorporen trabajadores. Esas medidas tenemos que pensarlas para adelante. Y además, adecuar la normativa vigente para la promoción de empleo entre los más vulnerables, con un foco puesto entre los jóvenes y los mayores de 45 años y también en el género. Estamos trabajando en eso, espero rápidamente proponer una idea de modificaciones legislativas sobre los mecanismos de incentivo al empleo. La tercera pata es la capacitación laboral y ahí la clave es Inefop.

Por supuesto que a nadie se le escapa que el impacto en el crecimiento del empleo depende de cosas que no son estas.

—¿Qué falta?

—Crecimiento económico e inversión. Y eso, obviamente, trasciende a este ministerio. La gran figura es lo que pase con la economía este año.

—¿Está sobre la mesa del presidente este tema de la inversión?

—Sin duda. Creo que, además, en materia de inversión hay un montón de proyectos.

—¿Inversión pública?

—No, privada. También hay una inversión de obra pública, pero es fundamental la inversión privada. Hay muchos proyectos y, además, la Comisión de Promoción de Inversiones ha hecho muchos ajustes.

—¿Proyecta un año conflictivo?

—Voy a hacer todo lo posible porque no lo sea. Creo que nos hemos ganado la confianza de las dos partes, empresarios y trabajadores, en cuanto a que este es un ministerio ecuánime, sin flechar la cancha.

  • Recuadro de la entrevista

Un “consenso” en la reforma de la seguridad social es “altamente improbable”

Contratapa
2021-02-25T00:45:00