Con el fin de que las familias y empresas accedan a la electricidad a precios “convenientes”, la Dirección Nacional de Energía (DNE) impulsará la generación doméstica y buscará levantar trabas en ese sector.
Con el fin de que las familias y empresas accedan a la electricidad a precios “convenientes”, la Dirección Nacional de Energía (DNE) impulsará la generación doméstica y buscará levantar trabas en ese sector.
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El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl titular de esa repartición del Ministerio de Industria, Energía y Minería, Fitzgerald Cantero, informó a Búsqueda que se está en proceso de revisión de la Ley 16.832, de 1997, que habilitó la generación y comercialización privada de energía, y posibilitó la diversificación de la matriz energética.
“No puede ser que haya un marco que no se use cuando tenés un mercado con actores privados. Nuestro rol es evitar las fallas o por lo menos mitigarlas lo más posible”, señaló. Agregó que hay artículos de esa ley y otras disposiciones “que no se aplicaron porque no se aplicaron”, y que se intentará que sí se haga.
Cantero enmarca ese desafío en lo que llama la “revisión de la estructura tarifaria”, que apuntará a transparentar los costos de generación, transmisión y distribución de UTE en “cuentas distintas”. “Queremos tener los números afinados y una planificación para conversarla con UTE. Y el paso siguiente, o en paralelo, es trabajar para que el mercado eléctrico funcione mucho mejor que hoy”, explicó el director de la DNE, que además preside la Administración del Mercado Eléctrico.
En esa línea, alegó que actualmente los privados firman contratos con la UTE que no son válidos desde el punto de vista de la registración ante la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea). “Allí, hay un trabajo para hacer por parte de la Ursea de controlar y ejercer su rol regulador, que es a lo que apostamos. Que sea el Banco Central de los servicios de energía y agua”, comparó con el sector financiero.
“Hay que propender a que se desarrollen todos los negocios con la mayor libertad posible y que después, en función de la competencia, se resuelva, pero que no haya ni trabas burocráticas ni peajes que hagan una especie de dumping a la posibilidad de que prosperen los negocios y no se frustren por trabas ajenas al mercado”, alegó. Pero advirtió que el análisis llevará tiempo: “Hay que ser conscientes de que es algo que hasta ahora no se ha hecho; a veces recibo reclamos para que resuelva en cinco meses lo que no se hizo en 23 años”.
Hace unos 10 años se posibilitó la microgeneración para el autoconsumo (“prosumidores”). Hoy hay unos 700 de esos contratos, en general vinculados a pequeños establecimientos productivos.
Cantero afirmó que se está revisando ese aspecto del marco normativo para evaluar sus resultados. La intención es impulsar la generación doméstica de electricidad —con paneles solares en un edificio o en la azotea de una casa, por ejemplo— para que las familias tengan más opciones. Indicó que habrá que evaluar con la UTE cuánto cobrar para que el usuario pueda abastecerse de potencia firme cuando no disponga de fotovoltaica autogenerada, y que cuando tenga excedente pueda volcarla a la red. “Pero no queremos obligar a la UTE a comprar lo que no precise; es parte de la ingeniería que tenemos que hacer. UTE puede decir: ‘No me interesa, te pago algo, o la recibo, pero no te pago’”, explicó.
Para promover la instalación de parques eólicos, durante los gobiernos del Frente Amplio UTE asumió el compromiso de comprar toda la energía que generen esos emprendimientos —en general, desarrollados por privados— aunque no la precisara para abastecer la demanda. Según informó El Observador el jueves 13, entre 2014 y 2019 el ente pagó US$ 142 millones por esos contratos.
Es que actualmente el sistema produce más electricidad de la que se consume. Tal es ese sobrante que, según los modelos elaborados por la DNE, en este período de gobierno no se precisaría aumentar la capacidad de generación, indicó su director.
Con el fin de aumentar el consumo de energía, la DNE trabaja en un plan para ofrecer a empresas un conjunto de opciones. Por ejemplo, para que las industrias y explotaciones agropecuarias que utilizan leña o fueloil en sus procesos productivos puedan pasar a usar electricidad a un precio conveniente. Esa política podría implementarse con fondos de cooperación internacional que le permitan a la DNE apalancar la inversión privada en una “bomba de calor” o equipamientos que vuelvan más eficiente y competitivo el uso de la electricidad para producir, señaló Cantero.
Dentro de los planes para atenuar el exceso de oferta también se encuentra el impulso a la movilidad eléctrica. Al respecto, el jerarca dijo que tuvo “muchas consultas” de interesados en proyectos de generación de hidrógeno para exportar, a partir de los excedentes de electricidad. “La ventaja es que es un área que no está dentro del monopolio” de Ancap y que podría desarrollar un privado.