No es el primer integrante del oficialismo que vuelve con esa sensación. Un año atrás, el presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, visitó Beijing y quedó igual de impresionado, según transmitió a Búsqueda. Miranda está ahora en China otra vez, junto a otros integrantes de la dirección de la coalición de izquierda y los diputados Adrián Peña (Partido Colorado) y Graciela Bianchi (Partido Nacional). También viajaron, aunque por otros motivos, el diputado Alejandro Sánchez (Movimiento de Participación Popular) y el senador Juan Castillo (Partido Comunista).
Solo en 2018 viajaron o está previsto que vayan a China los ministros Benech, Carolina Cosse (Industria), María Julia Muñoz (Educación), Rodolfo Nin Novoa (Relaciones Exteriores), el vicecanciller Ariel Bergamino, el presidente del Banco Central, Mario Bergara, el intendente de Montevideo, Daniel Martínez, y la vicepresidenta Lucía Topolansky.
Funcionarios del gobierno chino también visitaron Uruguay. El de más alto rango fue el canciller Wang Yi, quien se reunió con Nin en enero. El Poder Ejecutivo aspira a que Jinping aproveche su viaje a Argentina por la cumbre del G-20, en noviembre, para visitar Montevideo. Los chinos transmitieron que no son muy optimistas con que eso ocurra por cuestiones de agenda, dijeron fuentes diplomáticas.
Solo en 2018 viajaron o está previsto que vayan a China los ministros Benech, Carolina Cosse, María Julia Muñoz, Rodolfo Nin Novoa, el vicecanciller Ariel Bergamino, el presidente del Banco Central, Mario Bergara, el intendente de Montevideo, Daniel Martínez, y la vicepresidenta Lucía Topolansky.
Los viajes cada vez más frecuentes a ese país no son casualidad, explicaron los informantes. Es más, las autoridades de ambos países acordaron incrementar ese tipo de misiones oficiales como seguimiento del encuentro que, en 2016, mantuvieron Tabaré Vázquez y Jinping en Beijing. En esa oportunidad, los mandatarios firmaron acuerdos para mejorar las relaciones bilaterales y llevarlas nivel de Asociación Estratégica, un escalón por debajo de la que mantiene el gigante asiático con Argentina y Brasil. El presidente uruguayo anunció también que intentarían alcanzar un TLC en 2018, un objetivo ambicioso que no cumplirán.
Pese a ello, los dos gobiernos evalúan que los avances fueron muchos en el último año y medio, según los informantes. Por sexto año consecutivo, China se ubica como uno de los principales socios comerciales de Uruguay. Datos oficiales indican que solo en el primer trimestre del 2018, las exportaciones a ese país —exceptuadas las zonas francas— aumentaron 63% en comparación con el mismo período del año pasado. En ese sentido, la tercera parte de la carne que se produce en Uruguay llega a los consumidores chinos.
“La ola”.
El viaje de Nin en agosto, si todo sale de acuerdo a lo planeado, será la instancia en la que Uruguay firmará su adhesión a la iniciativa La Franja y la Ruta. Se trata de una propuesta que impulsa China para crear rutas comerciales a través de proyectos de infraestructura, acuerdos comerciales, nuevos mecanismos multilaterales de crédito y cooperación internacional.
El gobierno de Jinping transmitió a Uruguay su “beneplácito” por que el país haya aceptado sumarse, ya que lo considera un hub regional y un “socio confiable”, relataron fuentes del Poder Ejecutivo.
Es una iniciativa que “va a abarcar casi el 70% de la población mundial” e implicará “un PBI de más de 2 trillones de dólares, casi el 30% del PBI mundial en caso de cristalizarse”, explicó el director de Organismos Internacionales Económicos de la Cancillería, Ramiro Rodríguez Bausero, durante una charla organizada el miércoles 16 en la Universidad Católica.
El viaje de Nin en agosto, si todo sale de acuerdo a lo planeado, será la instancia en la que Uruguay firmará su adhesión a la iniciativa La Franja y la Ruta.
“Estamos en una etapa que, si bien la iniciativa se lanzó en 2013 y mucha agua ha pasado bajo el puente, todavía quedan muchas dudas y mucha incertidumbre, en caso sobre todo del financiamiento, cómo se van a materializar algunos proyectos, algunos han ido cayendo, sobre todo por las condiciones que exige China”, dijo Rodríguez Bausero, quien aclaró al comienzo de su intervención que los comentarios que iba a dar corrían por su cuenta y podían “no corresponder con la opinión de la Cancillería”.
El diplomático afirmó que la estrategia de los asiáticos es “no imponer una sola iniciativa de desarrollo, sino de sumarse a las iniciativas de desarrollo locales”, fomentar desde “la integración financiera” y los “vínculos interpersonales”. Recurre al “poder blando”, explicó. “Por eso la creación y la siembra de institutos Confucio en muchos países, lo que indica que más allá de lo económico y lo financiero, también hay un elemento de cultura y de conocimiento”.
De hecho, después del Banco Interamericano de Desarrollo, China se transformó en los últimos años en el principal cooperante de Uruguay, según la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional, que funciona en la órbita de Presidencia de la República. Ese país encabezó la lista de cooperación no reembolsable durante 2016 bajo la forma de programas, proyectos y acciones. El apoyo continuó en los años siguientes. El 19 de abril, el gobierno de Vázquez informó que su par chino donará US$ 5 millones en más de 3.000 equipos de seguridad.
Si el país adhiere a La Franja y la Ruta, el gobierno chino prevé “alentar” a las empresas a que realicen inversiones y se instalen en Uruguay para proyectarse hacia la región, según fuentes del Poder Ejecutivo.
Los chinos tienen cada vez más participación en la economía local. A comienzos de mayo, autoridades uruguayas participaron en la reapertura del Frigorífico Florida, ahora propiedad de capitales de ese país. Esta semana el gobierno abrió las ofertas del proyecto público privado del Ferrocarril Central, entre las que se encontraba una propuesta proveniente de la potencia asiática.
Si el país adhiere a La Franja y la Ruta, el gobierno chino prevé “alentar” a las empresas a que realicen inversiones y se instalen en Uruguay para proyectarse hacia la región, según fuentes del Poder Ejecutivo.
Rodríguez Bausero opinó que es necesario “aprovechar ese interés chino, esa fuerza irresistible, esa ola de iniciativa china prácticamente avasallante”.
Aunque hizo una advertencia: cinco productos primarios representan el 70% de las exportaciones de la región a China. Por eso, es necesario “avanzar en una relación más madura, que sirva a América Latina para escapar de ese proceso y tratar, (…) de entrar en lógicas de cadenas globales de valor”, dijo. Hay que evitar “caer en una nueva lógica centro-periferia, norte-sur, esta vez con otro norte y otro centro”, insistió.
“La dificultad más grande que advertimos aquí en América Latina es la dificultad de encontrar consensos. Aquí el componente ideológico ha estado muy marcado en ese sentido, con lo cual habría que encontrar un piso mínimo entre todos los países para escapar a las cuestiones ideológicas”, concluyó Rodríguez Bausero.
Cooperación.
China y Uruguay todavía no abandonaron la idea de un TLC bilateral. El gobierno planteó al Mercosur que le permitiera negociarlo y no tuvo éxito; tampoco avanzaron las conversaciones entre el bloque y los chinos. El segundo semestre del 2018 abre otra oportunidad, según los dos países, porque en julio Vázquez asume la presidencia del Mercosur por los siguientes seis meses y podrá atizar las negociaciones.
Ese tema estará entre las prioridades de la Cancillería cuando tenga que armar la agenda semestral del bloque, dijeron los informantes.
El gobierno de Jinping transmitió a Uruguay que mantiene una “actitud abierta” para avanzar en un TLC bilateral o con el Mercosur, dijeron fuentes diplomáticas en conocimiento de las conversaciones. Los chinos reconocieron que es difícil que la segunda opción se concrete porque en el bloque hay reticencias. Además, Paraguay no tiene relaciones diplomáticas con China.
Los chinos plantearon que Uruguay debe dar impulso a la discusión en el Mercosur y que están dispuestos a “cooperar” para favorecer la posición uruguaya dentro del bloque, añadieron los informantes.
Los dos países acordaron, en paralelo a negociar el TLC, intentar incrementar el “flujo comercial” bilateral. De acuerdo con el análisis que hicieron los diplomáticos uruguayos, China considera que la “liberalización gradual” del comercio es “una excelente medida” para que la Asociación Estratégica que mantienen ambos países suba a otro nivel.
En ese marco, los dos países iniciarán negociaciones para firmar un acuerdo y evitar la doble tributación y revisar el tratado sobre Protección y Promoción de Inversiones para mejorar las posibilidades de llegada de capitales chinos.