• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    El momento del escándalo

    Hay intrigas palaciegas, luchas por el poder, celos, amantes, traiciones. No es una tragedia de Shakespeare, pero sí una trama shakesperiana, de esas que condensan las pasiones humanas. The Crown, la exitosa serie de Netflix sobre la reina Elizabeth II, llegó a su quinta temporada y provocó malestar en la monarquía británica y entre algunas voces de la política y de la actuación, sobre todo por cómo se presentan acontecimientos que vivió la familia real en los años 90. Por otro lado, esta nueva temporada ha recibido cuestionamientos de la crítica por haber decaído en su nivel de actuaciones y de desarrollo dramático.

    Ni tanto ni tan poco: sigue siendo una gran serie que se mira prácticamente de un tirón, lo que habla muy bien de su poder para contar una historia. Mantiene además una producción de lujo y a Peter Morgan, un creador y guionista también de lujo, que logró la nominación al Oscar con La reina (2006), protagonizada por Helen Mirren (Oscar a Mejor actriz). Algo de dramas shakesperianos sabe el señor Morgan.

    The Crown irrumpió desde su primera temporada con una gran fuerza narrativa y deslumbró por su reconstrucción de época y sobre todo por las actuaciones. Claire Foy representó en las dos primeras temporadas a una reina Elizabeth muy joven, de ojos grandes y asombrados, a quien a los 26 años al morir su padre le cayó, literalmente, una corona encima. Tuvo que aprender de golpe sobre asuntos políticos y militares y ajustarse a un estricto protocolo que le moldeó el carácter y controló sus emociones. El otro protagonista inolvidable de estas temporadas es el primer ministro Winston Churchill excepcionalmente interpretado por John Lithgow.

    La reina fue envejeciendo en la pantalla. En la tercera y cuarta temporada apareció con el rostro de la talentosa Olivia Colman. En ese período tiene que lidiar con Margaret Thatcher, interpretada por una Gillian Anderson que captó muy bien la esencia dura, implacable y odiosa de aquella primera ministra. Las cuatro primeras temporadas dejaron, entonces, la vara muy alta en actuaciones y en reconstrucción de momentos históricos de peso que alimentaron la épica dramática.

    Un salto en el tiempo lleva a los 65 años de la reina que ha engordado y se ha vuelto profundamente aburrida. Estamos en 1991 y en la quinta temporada de The Crown. Ahora la actriz es Imelda Staunton, cuyo papel discreto se ajusta muy bien a la figura de esa reina preocupada por sus perritos y nostálgica por el esplendor perdido de la monarquía clásica. Pero en esta temporada y en estos años 90 el foco no está en la reina sino en su hijo, el príncipe Charles, y sobre todo en la princesa Diana.

    Dominic West, famoso por su protagónico en la serie The Wire, interpreta a un príncipe Charles ambicioso por llegar al trono y con ideas renovadas para modernizar la monarquía. En la serie no duda en formar un equipo paralelo y reunirse “por detrás” con los primeros ministros, John Major (Jonathan Lee Miller) y Tony Blair, apenas asume. El propio Blair se muestra sorprendido de su actitud y en una escena graciosa le comenta de noche a su esposa que no puede creer cómo Charles está “cocinando” a la reina.

    Una escena significativa es cuando el Sunday Times publicó una encuesta muy dura con la reina que aseguraba que la trataba de “monarca vetusta” y de que padecía el “síndrome de la reina Victoria”. Entre otros conceptos, decía que su“distancia del mundo moderno no solo generó hartazgo sobre sí, sino sobre la monarquía en general”, y plantea que debería abdicar en favor del príncipe. Punto para Charles.

    Muy pronto se sabrá que ese artículo será el menor que tendrá que leer la reina. Y eso lleva a mirar hacia Diana. Interpretada por Elizabeth Debicki, la princesa vive entre escuchas telefónicas, asedio de la prensa y la indiferencia (y maltrato emocional) de su marido. Altísima y muy delgada, Debicki es muy parecida físicamente a Diana y maneja con cuidadoso esmero un gesto que adoptaba la princesa al hablar con alguien: el mentón hacia abajo y los ojos hacia el interlocutor. Pero la actriz abusa demasiado de este gesto y por eso Diana queda algo reducida a ese papel de bambi indefenso. Así lo mira a su suegro, Philip (inmenso Jonathan Pryce), cuando le dice que la única regla que debe seguir es la de ser fiel a la familia. “¿En silencio?”, le pregunta Diana, aunque sabe la respuesta.

    A diferencia de Debicki, West no se parece en nada a Charles, pero su actuación es muy destacada para mostrar la complejidad del personaje. Sobre todo sus matices emocionales se ven cuando debe enfrentar el llamado “tampongate”: la grabación de una escucha telefónica entre Charles y su amante, Camilla Parker Bowles. Esa conversación nocturna de contenido sexual, en la que Charles le dice a Camilla que le gustaría ser un tampón para estar en su interior, fue el mayor bochorno para la familia real. Apareció en 1993, un mes después de que Charles y Diana anunciaran su divorcio.

    Con sus altibajos, esta nueva temporada de The Crown tiene una trama más telenovelesca que las anteriores, pero ¿qué otra cosa fue la monarquía británica en los 90 sino una gran telenovela? El final más trágico vendrá en la sexta entrega, cuando Diana finalmente termine en silencio. O tal vez no.

    // Leer el objeto desde localStorage