• Cotizaciones
    domingo 16 de junio de 2024

    El pasaje de Rahm al circuito saudí sacudió al PGA Tour en el cierre del año

    Firmó un contrato de tres años por US$ 560 millones; el golf profesional suma más dudas a un panorama incierto en el ámbito deportivo y comercial

    Hace solo unos meses atrás el golfista español Jon Rahm exclamaba a los cuatro vientos su lealtad al PGA Tour y muy especialmente a su comisionado, Jay Monahan. “Soy miembro del Consejo Asesor de Jugadores del PGA Tour y confío plenamente en el director Jay Monahan”, escribió en febrero en su cuenta de Twitter. Por esos días el circuito se veía sacudido por el traspaso de varios de sus jugadores a la LIV Series financiada por fondos saudíes.

    El jueves 7 de diciembre pasado, a través de una teleconferencia, Rahm causó un verdadero terremoto en el mundo del golf al anunciar su traspaso al circuito saudí. La razón de peso para esa decisión son los US$ 560 millones de dólares que implicó la firma de un contrato por tres años. Solo escribir la cifra provoca escalofríos: se trata de uno de los mayores contratos en la historia de todos los deportes.

    El primer traspaso impactante había sido el de Phil Mickelson a mediados del 2022 a cambio de US$ 120 millones. En el medio, siguieron ese camino —también levantando polémica— Dustin Johnson, Brooks Koepka y Sergio García, entre varios otros. El australiano Greg Norman, director del LIV, mostró su satisfacción por la contratación del golfista español, actual número tres del mundo. “Los mejores jugadores del mundo están encantados con nuestro formato de juego, con nuestra plataforma, se muestran motivados con el espíritu, con la atmósfera de equipo que hay en nuestro circuito. La reciente incorporación de Jon (Rahm) es algo increíble para nosotros”, afirmó Norman.

    En este panorama, algunos analistas entienden que el LIV Golf, es un nuevo instrumento utilizado por Arabia Saudí para aggiornar su imagen mundial a través de los deportes. Primero lo hizo con el fútbol, luego, con el automovilismo y, ahora, con el golf.

    A contrapelo de las grandes cifras que se manejan, Rahm se limitó a decir que “no juega al golf por razones económicas sino para hacer historia”. En su teleconferencia afirmó: “Con el dinero que he ganado al momento podría retirarme ahora mismo”.

    Panorama incierto

    En junio de este año, salieron a luz conversaciones mantenidas a espaldas de los jugadores entre el comisionado del PGA Tour, Jay Monahan, autoridades del DP World Tour (circuito europeo) y los principales directivos del PIF (Public Investments Funds) de Arabia Saudí. En una tormenta de rumores, la explicación de esos encuentros llegó por parte de los directivos estadounidenses, quienes aludieron que el circuito estaba con pocos nuevos patrocinadores y que la realidad mostraba que tenían pocas posibilidades de enfrentarse directamente con los PIF.

    De esa crisis surgió la llegada de Tiger Woods y otros seis golfistas al directorio del PGA Tour en agosto pasado. Por lo pronto, en un principio de acuerdo que tiene fecha límite el 31 de diciembre próximo, el panorama aparece muy incierto ante los múltiples inconvenientes que han surgido en estos días.

    El fichaje de Rahm por el LIV es entendido por el PGA Tour como la rotura de un pacto entre ambas entidades, ya que estaban en permanentes reuniones.

    La reacción inmediata del PGA Tour fue la prohibición de Rahm a participar en eventos oficiales del circuito estadounidense, incluida la Ryder Cup. En su comunicado, el propio golfista admite “que el riesgo de no jugar la Ryder Cup” le pesaba y “mucho”.

    “Al conocer las tratativas que se están llevando adelante espero que antes de fin de año el tema se resuelva y pueda seguir jugando la Ryder”.

    Como ganador del Masters, Rahm podrá jugar en Augusta de por vida. También con el logro del US Open podrá participar en este certamen hasta 2031, mientras que en los dos Majors restantes, el British Open y el PGA Championship, podrá hacerlo directamente por cuatro años más.

    Los medios especializados especulan con que el traspaso de Rahm sería el último, al menos entre los golfistas de élite, ya que los saudíes no harían nuevos ofrecimientos hasta que se llegue a la firma de un acuerdo con el PGA Tour. Asimismo, también se maneja que en esa negociación se contemplaría la posibilidad para que los jugadores del LIV puedan participar de la Copa Ryder además de los cuatro Majors.

    Otro terremoto, pero comercial

    Las consecuencias comerciales son otro aspecto abordado por los analistas de este conflicto entre los circuitos de golf profesional. Apenas Sergio García firmó con el LIV, la fábrica de palos Taylor Made, uno de sus principales auspiciantes, le retiró el apoyo. Lo mismo ocurrió con Adidas y Dustin Johnson cuando se desvinculó del PGA Tour.

    Con el caso de Rahm emergen especulaciones por la reciente ampliación del contrato del español con la fábrica de palos Callaway. Si esta empresa decide mantener el vínculo con el golfista, se produciría otro terremoto comercial.

    En materia de auspicios y patrocinios el gran inconveniente surge porque hasta el momento el LIV no tiene ninguna cadena de televisión de importancia para reproducir sus torneos. Vale recordar también que los campeonatos del circuito saudí no generan puntos para el ranking mundial, medida que fue ratificada para la actual temporada, por lo cual la cobertura de estos se mantiene en niveles muy bajos de audiencia.

    En este panorama de conflicto la aparición en estos días de Strategic Sports Group (SSG), el mayor accionista del Liverpool de Inglaterra, cambia radicalmente las condiciones. Este grupo empresarial aparece como una nueva alternativa para los circuitos norteamericanos y europeos para no depender exclusivamente de los fondos saudíes. Según la prensa especializada, se analiza un acuerdo que posibilitaría el aumento de las bolsas en premios a niveles muy significativos tanto para el PGA Tour como para el DP World Tour.

    Deportes
    2023-12-20T18:36:00