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    El sistema educativo padece una “hipertrofia burocrática” y el Codicen tiene “muchos más cargos jerárquicos de lo deseable”

    El martes 9 el Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) sesionó más de 10 horas —en las que recibió a autoridades de las asociaciones de colegios privados y del Ministerio de Transporte—, y estrenó su “nueva gobernanza”, ya sin los representantes docentes en los consejos de Educación Inicial y Primaria, de Educación Secundaria y de Formación Técnico Profesional-UTU, que pasaron a ser direcciones unipersonales. El cambio fue un compromiso de campaña electoral de la coalición liderada por Luis Lacalle Pou y para el consejero nacionalista en el Codicen, Juan Gabito, se trata de una iniciativa “altamente conveniente”, porque evita “los teléfonos descompuestos” y se termina con “el cuento del Gran Bonete, del que no se sabe quién tiene la responsabilidad”.

    Gabito aseguró que todos los docentes y funcionarios no docentes que trabajen en una escuela, liceo o UTU son prioridad en el esquema de vacunación de la ANEP, y en ese plan se incluye a quienes trabajan en centros privados, mientras la administración analiza la viabilidad de incorporar purificadores de aire a las aulas a semanas del comienzo de un año en el que confía se retomará la presencialidad plena. El expresidente del Codicen (1990-1995) también está convencido de que el sistema educativo ha tenido y tiene “una hipertrofia burocrática”. “Acá mismo (por el Codicen) hay muchos más cargos jerárquicos de administración de los deseables”, afirmó.

    —¿Cómo valora el recién estrenado cambio de gobernanza en el Codicen?

    —Altamente conveniente. Ya veníamos funcionando de manera ampliada con los directores generales los días jueves. Paso un aviso: hace 30 años esto también se hacía, lo único que funcionaba una vez por semana el Codicen con todos los consejos. O sea que la práctica de funcionamiento conjunto ya existía en este consejo. Lo que ocurre es que ahora los directores generales están presentes en todos los asuntos del orden del día, que en el caso de ayer (por el martes) fueron 103 expedientes, más todas las cuestiones que están fuera del orden del día, como la preparación del inicio de los cursos. Esa experiencia supone que los asuntos sean analizados previamente, que la gente administre mejor el tiempo. Esta modalidad es altamente conveniente porque, además, en el esquema anterior algunas cosas pasaban en los consejos de primaria, secundaria, UTU y formación docente y otras pasaban acá. Y a veces se daba un poco de teléfono descompuesto, que ahora tiende a terminarse, porque se unifica el centro de decisión y se termina aquello de que “ya lo elevé para el Codicen y me quedo esperando a ver qué me contestan”. Se termina con el cuento del Gran Bonete, del que no se sabe quién tiene la responsabilidad, quién debe responder a la ciudadanía.

    —Los sindicatos docentes plantean que este es un “profundo retroceso democrático”, puesto que quita representación docente.

    —Eso lo rechazo totalmente. El centro de poder institucional es el Consejo Directivo, ahora ampliado. En ese consejo, de cinco miembros, dos son consejeros electos por los docentes. Quiere decir que no es verdad que no haya representación docente: la hay y en el máximo nivel de jerarquía institucional. Ahí es donde vale la pena que esté porque es donde se juega el partido. Por otra parte, no es verdad que se tomó esta decisión con el objetivo de sacar a los consejeros docentes, sino de reducir y agilizar el centro de decisiones. Que no haya representación docente no es algo que se buscó, sino la consecuencia de haber eliminado esa instancia burocrática intermedia que eran los consejos. Pero además no solo los sindicatos podrían haberse quejado sino los partidos políticos, porque hay menos cargos para repartir. En otra época en esos consejos hubo personas que no tenían ningún vínculo previo con la enseñanza, eran destinos políticos, y no recuerdo que los sindicatos se hayan quejado mucho de eso. Eran personas excelentes, pero les tocó ir a primaria como les podía haber tocado la OSE.

    —También exconsejeros de distintos subsistemas dijeron que la medida rompe una tradición autonómica de los consejos.

    —Es una especie de leyenda urbana en la enseñanza eso de que se tira abajo una tradición autonómica. En primer lugar, porque el ente autónomo sigue existiendo, que es la ANEP, y allí están representados los docentes. Pero, además, ni primaria, ni secundaria, ni UTU son entes autónomos ni lo eran hasta ahora. Hace 47 años, antes de la dictadura, que la autonomía de esos consejos dejó de existir. El consejo de UTU fue autónomo solo durante 31 años, el de secundaria lo fue durante 38 años y más tiempo fue primaria, durante 55 años. O sea que no es tal eso que dicen; la autonomía la tiene el ente ANEP. Se manipula bastante la historia, y eso es lo que quiero desmitificar.

    —¿Por qué sí mantiene su representación el Consejo de Formación en Educación (CFE)?

    —Porque hay un compromiso de que ese consejo se autonomice y se transforme en un instituto universitario, y ahí hay representación docente y estudiantil. Eso es mérito de esta administración, porque fue creado por ley, no por una resolución del Codicen. Es la famosa Ley de Urgente Consideración que le da rango de consejo al CFE.

    —¿Ahora tendrán más protagonismo los directores o es que se les carga más responsabilidad bajo el paraguas de “mayor autonomía a los centros”?

    —No, se les da voz y voto. Cuando yo era estudiante había una consigna que decía: “todo el poder a las bases”, y ahora que habilitamos más instancias de poder, más protagonismo en esas bases, que son los centros de enseñanza, dicen: “no, qué horrible, ¡cómo se les va a tirar esa responsabilidad a los directores!”. No, no les tiramos ninguna responsabilidad; les damos voz y voto. Mientras, se reclaman lugares que son para la nomenclatura, porque en realidad estamos hablando de tres cargos en más de 50.000. En definitiva, no creo que cambie la vida de ninguna institución porque esos tres cargos desaparezcan. La pelea es bastante contradictoria, porque por un lado no están de acuerdo con que les demos más poder a los directores, pero reclaman una cuotita de poder en unos consejos que desaparecieron.

    —¿Cómo se garantizará mayor presencialidad en el año lectivo que comienza?

    —Garantizar, imposible. Maximizar, hacer todo lo que se pueda, sí. ¿Cómo? Ya hay un dato nuevo y es que se reduce la distancia entre niños en el caso de inicial y primaria, de un metro y medio a un metro, por lo tanto ahí se gana mucho espacio locativo, y hay muchos más salones que “alcanzan” para albergar a la totalidad de los niños. Ahora se pidió un relevamiento para que instituto por instituto los directores nos digan si pueden funcionar bien o más o menos, una suerte de clearing de disponibilidad de espacios dentro de la ANEP. También hay ofrecimientos de entidades públicas y privadas. La última fue la de la Universidad de la República, que ya que determinó que el primer semestre lo hará de manera totalmente virtual, nos ofrece sus espacios y aceptamos su ofrecimiento esta semana. También está la compra de aulas móviles. Pero todavía no sabemos cuántos locales requeriremos por fuera de la ANEP.

    —Si ya se sabía en diciembre que habría problemas locativos que obligarían a explorar alternativas y acondicionarlas a las necesidades de la enseñanza, ¿por qué se demoró hasta enero y febrero para salir a relevar lugares? ¿No es ya un poco tarde para eso? 

    —Lo que ocurrió es que todo el Uruguay —no solo las autoridades de la enseñanza— creyó que esto iba a pasar durante el 2020 y en el 2021 se iba a dar una vuelta a la normalidad. Hasta la autoridad sanitaria fue sorprendida por esta ola fuerte de rebrote que hubo sobre fin de año. Entonces, cuando se adquiere conciencia de que este año también será con precauciones es que se pone el pie en el acelerador. Por otro lado, los responsables de los territorios, las autoridades técnicas, deberían tener esta información bastante desmenuzada. No creo que si les pedimos esto ahora vayan a salir a foja cero. Se supone que es gente que sabe y que queremos empoderar mucho más para que asuma responsabilidades. El sistema ha sido muy opresivo y la actitud de muchos funcionarios ha sido muy poco proactiva.

    —¿En qué sentido?

    —En el sentido que no pueden hacer nada si no les viene la orden escrita. Cuando ellos pueden y deben ser mucho más proactivos, dar el paso adelante, porque la otra es una actitud muy de empleado público.

    —En breve llegarán las vacunas, ¿qué población educativa será prioritaria?  

    —Todos los docentes y no docentes que estén en centros de enseñanza, o sea aquellos que trabajen en una escuela, liceo o UTU. Quedamos fuera los que estamos en este edificio (de ANEP).

    —¿Incluye a los docentes de centros privados? 

    —Sí, entre otras cosas porque hay docentes que trabajan en los dos lados, en el sector público y en el privado; así se lo comunicamos a los colegios.

    —¿ANEP ha decidido la compra de purificadores de aire?

    —Hay varios proveedores y el aparato no es mucho más caro que un aire acondicionado, pero hay que ir con pie de plomo en esto, porque aún hay temas a analizar. Si el día de mañana se demuestra que los purificadores sirven y solucionan, se hará un llamado público.

    —¿Cree que este año se retomará la presencialidad plena? 

    —(…) Nuestra idea es que sí. No va a ser igual que antes, porque habrá muchos “anexos” y grupos que funcionarán en otros lugares, cosa que tampoco es nueva ni un invento estrafalario.

    —Rafael Radi, del Grupo Asesor Científico Honorario, reconoció que entre agosto y octubre se perdió tiempo para retomar la presencialidad. ¿Por qué?

    —Siempre reivindicamos la presencialidad y la obligatoriedad, y la declinamos solo a pedido de la autoridad sanitaria, a quien le seguimos dando la derecha. ¿Quién puede negar que lo mejor es la presencialidad? Nadie. Pero por un lado tenés ese reclamo y por otro tenés familiares que te dicen: “no manden a mi hijo para que corra un riesgo”, y a docentes que te dicen: “no me manden a trabajar porque me puedo enfermar…”. Es un equilibrio muy delicado, entre gente que te pedía clases porque la educación es un derecho y otros que te decían que cerraras escuelas porque también es un derecho a la vida y a la integridad física. Son dos derechos en pugna y quedamos tironeados de los dos lados.

    Foto: Nicolás Garrido / Búsqueda

    Búsqueda publicó con base en un pedido de informes datos de asistencia en educación inicial y primaria una vez restablecidos los cursos y la asistencia resultó del entorno del 44,7%. ¿Cuál fue la asistencia global de 2020 según la ANEP?

    —Lo sabremos la semana que viene. Pero es según como se mida. Si toma el global de 180 días de presencialidad sobre el 100% de todos los grupos, ahí sí los que realmente concurrieron fueron ese 40 y pico por ciento. Pero eso solo nos lleva a dos vías: mejorar la presencialidad y mejorar el acceso a la virtualidad, hacia un sistema híbrido que se va a mantener. Y si mañana se termina la pandemia y volvemos a los 180 días de clase, todo el mundo, todos los días, aun así será mucho más fuerte el uso de las nuevas tecnologías y de las herramientas informáticas; no tanto ya para las clases a distancia, sino para la didáctica de las asignaturas. Durante mi gestión tuvimos un programa informático (Infed 2000) que capacitaba a los docentes para el uso de la informática en apoyo a la enseñanza, pero eso se discontinuó.

    —¿Por qué? 

    —Lamentablemente los cambios políticos en los consejos afectaron y eso se vino abajo antes de que llegara el Frente. Y no me pregunte más... si se hubiera seguido trabajando en esa línea, hoy tendríamos muchos más docentes capacitados en informática. Y estamos hablando de hace 30 años.

    —Si tuviera que nombrar grandes avances y retrocesos para la educación desde que usted ocupó la presidencia del Codicen, ¿cuáles destacaría?

    —Empezando por lo negativo, el sistema ha tenido y tiene una hipertrofia burocrática. Acá mismo hay muchos más cargos jerárquicos de administración de los deseables. A veces cuando se amplía la cantidad de interlocutores llamados a resolver o dar respuesta, los tiempos se alargan demasiado, aparecen los ruidos en la línea, la distorsión. Yo hubiera preferido una estructura mucho más simplificada así como privilegiar los lugares donde pasan las cosas que importan, que son los salones de clase y los institutos.

    —Reducir esa hipertrofia depende de la voluntad política...

    —Eso sí, requeriría más conversación en el propio Codicen y a nivel del Estado. Pero quizás esta modificación del centro de autoridad lleve a que se simplifiquen algunas otras cosas.

    —¿Y dónde hay que meter el bisturí más a fondo?

    —En el Consejo Directivo Central. Y en eso quizás tenga una divergencia con mis compañeros. Hay muchos programas transversales que se transforman en un fin en sí mismo, cuando lo verdaderamente importante está en primaria, secundaria, UTU y formación docente. En otro lugar donde hay exceso de figuras es en la UTU, que tiene polos, campus, inspectores regionales y otras figuras en el mismo territorio, que se superponen y son todos cargos de designación directa. Eso lo hablé con el director de UTU y ahora hará una reestructura.

    —¿Y lo positivo?

    —Una cosa muy buena que hizo (el expresidente del Codicen Germán) Rama fueron los centros regionales de profesores. Nosotros ya habíamos empezado en el quinquenio anterior con la modalidad de que algunos institutos de formación docente, que hasta entonces solo formaban maestros, pudieran formar profesores regionalmente. Y algo muy bueno que hicieron las administraciones del Frente Amplio a partir del 2005 fue impulsar la figura del maestro comunitario, al que quizás se deba asignar nuevos roles, porque hay que ir al rescate y el apoyo de más niños. Y fue importante que se mantuvieran dos cosas que empezamos en el noventa: las escuelas de tiempo completo y las escuelas de verano, que aunque cambiaron de nombres ya son verdaderas políticas de Estado en educación. El Plan Ceibal también ha sido muy bueno y este gobierno lo ha acercado al sistema educativo.

    • Recuadros de la entrevista

    La relación con los sindicatos es “formalmente buena” y “sustancialmente mala”

    “Una cosa es comentar los partidos y otra es bajar a la cancha”

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