Milton Castellanos tiene una agenda ocupada por estos días. Como director del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, el dirigente de la Federación del Comercio (Fuecys) es el encargado de llevar adelante, para el sector sindical, varios aspectos de la negociación colectiva en curso.
Y las negociaciones no son sencillas. Además de ser la ronda de Consejos de Salarios más grande de la historia (con 220 grupos negociando al mismo tiempo), según Castellanos, los empresarios plantean cuestiones “insólitas” que buscan “vaciar de contenido” la herramienta y volver a una etapa donde “no existían” negociaciones.
Castellanos atribuye esa conducta a la cercanía de las elecciones nacionales, donde las “diferencias de fondo” entre trabajadores y empresarios se “polarizan” y se hace “más difícil” alcanzar acuerdos. Entre esas diferencias “fundamentales” el gremialista ubica la concepción de la empresa. Para el dirigente, “el sueño de todo empresario es que de las puertas para adentro de su empresa manda él solo” como si esta fuera “una extensión de su casa”.
—¿Cómo evalúa esta ronda de negociación colectiva?
—Es la negociación más grande, porque son 220 grupos, negociando en la misma fecha. Eso tiene algunas dificultades que hacen que la ronda se extienda en el tiempo y genera algunos perjuicios con las retroactividades. Pero además, esta ronda se enmarca en un escenario político particular: es la última ronda de esta administración y está en ciernes una campaña electoral.
También hay que entender que si bien se sigue creciendo, la economía no tiene los mismos niveles que años atrás, algo totalmente natural, porque es impensable estar siempre en los niveles de crecimiento que teníamos hace unos años. Todo eso repercute en el normal desarrollo de la ronda de negociación, si no, no se explicarían determinadas situaciones...
—¿De qué forma repercute el escenario electoral en la negociación colectiva?
—La negociación colectiva en Uruguay, desde sus inicios en los años 50, ha tenido diferencias entre el sector empresarial y los trabajadores en torno a cómo se concibe ese instrumento. Los empresarios han planteado su sueño de que la negociación sea libre y voluntaria: que si las partes lo entienden se sienten a negociar. Para nosotros esto no puede ser así. Cuando la negociación fue libre y voluntaria no existió negociación. Las relaciones laborales no tienen equidad entre las partes. Siempre el trabajador es más débil, entonces la negociación laboral tiene que contar con el Estado haciendo un esfuerzo para que la balanza se equilibre. En la medida en que la campaña electoral se acerca hay una intención de los empresarios de volver a ese concepto de negociación libre y voluntaria.
'Las relaciones laborales no tienen equidad entre las partes. Siempre el trabajador es más débil, entonces la negociación laboral tiene que contar con el Estado haciendo un esfuerzo para que la balanza se equilibre'.
—¿Y cómo lograrían volver a esa postura?
—Ellos están en una actitud de vaciar a los Consejos de Salarios de contenido. De hacer un vaciamiento de la negociación colectiva y que la consecuencia sea que no se use más el instrumento. Buscan que esta herramienta no sirva ni tenga resultados y que todo el mundo diga de cambiarla porque ya no sirve. ¿Si no, cómo se explican cosas que yo nunca vi en todos mis años de negociación colectiva? Por ejemplo: que antes de sentarse a la mesa a negociar los rurales plantean 0% de aumento. Son actitudes insólitas y nunca vistas.
También vimos en esta ronda que la Cámara de Comercio vino a la negociación con plataforma reivindicativa. Nunca había visto esto en la historia de las rondas. Ellos son los que plantean las reivindicaciones. ¿Te cambiaron el chip? Vemos además una plataforma agresiva con rebajas salariales, eliminación de beneficios históricos. Hay una serie de actitudes que claramente buscan poner palos en la rueda y vaciar la negociación. Y eso es muy peligroso, porque si tomamos la historia del Uruguay, las épocas con salarios más dignos y con mayor redistribución son las épocas donde hubo Consejos de Salarios.
En ese cuadro, esta es una negociación complicada. Se está presionando y provocando hasta un poco de más. En algunos casos hasta intentando generar crisis, como en Conaprole. El conflicto en Conaprole no era por el tema salarial, era por una cláusula de paz que hace 30 años que existe en el sector y justo ahora, en esta ronda, quieren cambiarla. Por suerte, en algunos sectores empresariales prima la racionalidad de buscar acuerdos que beneficien a todos y no se suman a ese planteo terrorista que parte de las cúpulas empresariales.
Estas actitudes intentan forzar una mayor cantidad de decretos. Venimos con un promedio de 80% de acuerdos en las últimas rondas. Si esta ronda transforma que ese 80% sean decretos en vez de acuerdos, eso marca que la herramienta no funciona. Esa es un poco la estrategia de las cámaras: forzar esto.
—¿Por qué luego de tantos años de negociación sigue siendo tan complicado conciliar entre empresarios y sindicatos?
—Porque hay diferencias de fondo fundamentales. Hay dos visiones de país. Al acercarse la cuestión electoral esto se polariza más y en el caso de las cámaras implica la búsqueda del vaciamiento de las negociaciones colectivas, que no haya acuerdos. Hay momentos donde la negociación se da más fluida, pero llegados estos momentos las visiones se polarizan. Son el capital y el trabajo sentados a una mesa buscando un equilibrio y eso es fundamental para la sociedad.
El trabajo es lo que nos ordena en la sociedad: yo te pregunto cómo te llamás y luego te preguntó a qué te dedicás. Es lo que te ubica en la sociedad. Cuando se busca discutir solo salario en el marco del mercado, se deja de lado todo este concepto y políticas como las de empleo juvenil y otras que tienen en cuenta esta concepción.
El sueño de todo empresario es que de las puertas para adentro de su empresa manda él solo. Que la empresa es una extensión de su casa. Pero una cosa es su casa y otra la empresa. La empresa es un bien social, no es solo un bien privado del patrón. Es un bien social que marca la forma en que la sociedad se organiza. Aunque se le da al patrón la propiedad de los bienes, no es solo eso. Tiene un fin social. El trabajo es un aspecto demasiado esencial para que una persona venga y quiera dictaminar esas reglas.
'El sueño de todo empresario es que de las puertas para adentro de su empresa manda él solo. Que la empresa es una extensión de su casa. Pero una cosa es su casa y otra la empresa'.
—¿Los sindicatos tienen actitud conciliadora? ¿Son flexibles en las negociaciones?
—Tenemos siempre una actitud negociadora. Los empresarios hablan de flexibilizar horarios y licencias... eso ya existe en montones de acuerdos. A veces quedamos en aspectos genéricos y no vamos a lo puntual. Estudiemos los casos puntuales. Es como con la pérdida de puestos de trabajo, estamos haciendo un estudio para ver de dónde se perdieron. Se perdieron esos puestos; ¿y por qué la desocupación no crece? Esos son los temas a investigar. Hemos planteado, por ejemplo, crear una comisión del consejo sectorial de salarios para analizar los temas de trabajo. No se ha creado porque el sector empresarial no quiere.
—¿A qué se refiere con “temas de trabajo”? ¿Automatización, pérdida de puestos laborales?
—Sí, pero no solo eso. Desde eso hasta políticas activas para fomentar el empleo. Se habla hasta el cansancio de la productividad. ¡Sentémonos a discutir sobre la productividad! Si a nosotros nos conviene. Porque si no discutimos productividad se la lleva solo el empresario.
'Los sectores más comprometidos siempre son aquellos que en la organización económica del país son los más débiles: el servicio doméstico, los textiles, los rurales'.
—¿Cuáles son los sectores que el PIT-CNT ve hoy con mayor preocupación?
—Los sectores más comprometidos siempre son aquellos que en la organización económica del país son los más débiles: el servicio doméstico, los textiles, los rurales. El sindicato también es parte de eso. Nuestro objetivo, como central, es priorizar los salarios más sumergidos, porque son los que tienen menos capacidad de respuesta. Ahí es donde tratamos de potenciarlos desde el instituto.
—¿Cómo ve el panorama económico? ¿Cómo se para el PIT-CNT frente a esta situación?
—Uruguay no es inmune a los cambios regionales. Siempre defendimos al Mercosur y la integración regional porque, entre otras cosas, no podemos salir del barrio y los vecinos son los que están. Las perspectivas no son buenas. Vamos a vivir un proceso de unos años donde los principales vecinos van a vivir una época larga de recuperación. De cualquier manera, creo que Uruguay está en mejores condiciones para atravesar años con dificultades. Pese a todos los problemas, Uruguay sigue creciendo. A tasas más bajas, pero sigue creciendo. Es impensable que Uruguay crezca a tasas del 5%, como tuvimos en algún momento. Si siguiéramos con una tasa de crecimiento ininterrumpido por 10 años más a estos niveles, colapsamos. Se necesitarían miles de trabajadores más.
?? Los impuestos “no son mala palabra”
?? El PIT-CNT no dará “ni un paso atrás con el gobierno que venga”