En ese marco, la organización de la Expo Prado tomó algunas decisiones, que en algún aspecto “se pueden ver como polémicas porque buscan un equilibrio y alguno se puede ver perjudicado” por los espacios y otros temas, pero de todas maneras “se llega bien” al inicio del evento, consideró.
Son unas 680 empresas que participan de esta edición de la tradicional muestra rural, lo que puede ser considerado uno de los registros máximos en la cantidad de firmas que apostaron a la exposición.
Hay “mucha inversión” en los stands y pabellones porque cada empresa pretende mostrar muchos productos, novedades y paquetes financieros, por lo que será una Expo Prado de “mucho negocio”, avizoró. Consideró que “al pensar en transformaciones estructurales los productores pueden encarar nuevas inversiones a largo plazo”. Por eso mismo es que para la organización esta muestra se concretó de forma “más fluida” que en otras oportunidades, destacó.

Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS
Quedó chico
Otro de los aspectos que requiere un cierto balance para los organizadores y los participantes es que la Expo Prado tiene presencia de sectores ganaderos, agrícolas, granjeros, pero también están el área comercial y la de los servicios, con sus diferentes subsectores de actividad.
“Este año en particular el predio nos queda chico”, reconoció Ferber, en alusión justamente a ese punto. Acotó que un criterio manejado por la ARU es que cuando algún rubro del agro no pasa por un buen momento trata de defenderlo y viceversa. Es el caso del sector de la maquinaria agrícola, que la organización le defiende el lugar en el predio porque el objetivo es hacer una exposición agropecuaria, ganadera sí, agrícola, lechera, pero que todos los rubros puedan estar, señaló. Y afirmó: “Es básico que haya animales, que haya herramientas, que haya insumos varios, entonces les damos prioridad sobre los demás rubros”.
“Si en un año difícil para alguno de esos sectores se les cambia el lugar por otro, que está muy bien que venga, pero que no es básicamente agropecuario, entonces cuando llegan los años buenos se complica cómo armar el espacio”, comentó.
Otro punto a considerar es la cantidad de días de participación que tienen las empresas y productores en el evento. “A una empresa que viene del interior y tiene que mover maquinaria y a su personal a Montevideo, cuanto más se le acortan los días, se le simplifica” la operativa, mencionó Ferber, a modo de ejemplo. Indicó que, en otros casos, empresas que venden productos de consumo masivo prefieren estar más días en la muestra por todo lo que insume el armado de los stands, entre otros aspectos.

Foto: Daniel Rodriguez /adhocFOTOS
La dueña del lugar y el alquiler
Al ser consultado sobre el monto que requiere en promedio una empresa para participar en la Expo Prado, Ferber respondió que hay un abanico enorme de posibilidades, dependiendo del tamaño, del tipo de espacio, si es abierto, si es fijo y con inversión en estructuras o si se limita a un escritorio con una computadora y un par de sillas. “Tenemos claro que los espacios en el ruedo lo que cobra la ARU es el menor costo”, dijo.
Comparó en tanto que “las empresas, cuando van a tomar la decisión de participar, el número más grande pasa por el armado, por la infraestructura y por los recursos humanos”, ya que es necesario “pagar horas extras”.
Ese directivo se negó a citar alguna cifra específica y en detalle de lo que cobra la organización por los espacios distribuidos en el predio, ubicado en el Prado de Montevideo.
Prefirió destacar el movimiento de dinero que hay en la exposición en el costo de los stands y los negocios entre las empresas y los productores, entre otros participantes.
Un argumento a tener en cuenta es que la organización de la exposición figura entre los mandatos principales de la Asociación Rural, desde su fundación en 1871, para la defensa y el fomento de los intereses del sector, tal como juntar información para los productores, aunque hoy cambiaron las herramientas para cumplir con ese cometido, planteó.
Afirmó que “la ARU hace muchos años se encuentra en un dilema que es: ‘hago una exposición para mantener un predio, porque lo que hace la Expo Prado es permitir mantener en condiciones’” el lugar.
Esa “es una dinámica que debería cambiar para hacerlo más sano porque, si toca una semana llovedora, no se venden entradas y entonces la gremial pierde plata a lo largo del año”, argumentó. Acotó que “la exposición en sí siempre deja plata, pero después debe dar para también cubrir el costo del mantenimiento del predio”.
“Debería usarse (el lugar) para hacer más actividades, y trabajamos sobre ese tema con la Intendencia de Montevideo (IM), buscando opciones”, contó.
Uno de los temas en discusión es el costo del arreglo y las reparaciones necesarias en los históricos galpones que se encuentran en ese espacio. Precisó que la inversión estimada en la reparación de cada uno de los antiguos galpones es de US$ 1,5 millones porque entra en juego el factor patrimonial y para reparar los tres se requieren unos US$ 5 millones. Esos son cálculos realizados en 2019, advirtió.
La ARU es optimista respecto a la idea de que en 2023 se pueda restaurar un galpón junto con la intendencia. “Este es un predio que pertenece a la IM, con tres galpones básicos que son un patrimonio histórico, con todo lo que eso implica, y el resto es de la ARU”, señaló. Y aseguró que los tres galpones tienen un problema de vida útil: el galpón número uno está clausurado y los otros dos siguen funcionando con medidas que los ayudan a estar habilitados”.
Ese asunto empezó tratarse desde el inicio de la actual administración de la comuna capitalina entre ambas partes, para tratar de salvar ese patrimonio y buscar más actividades para el resto del año.
“Si la intendencia trae actividades de la ciudad al predio, son bienvenidas, y es lo que le dará vida para mantenerlo en mejores condiciones”, sugirió.
Ferber dijo que en “la (Semana) Criolla la IM viene, la organiza y se va, y el costo de que tener el predio abierto todo el año en condiciones es de la ARU”.
“Obviamente, la intendencia es la dueña del lugar y, como quien dice, el alquiler que nos cobra es el costo de mantener el lugar”, acotó.

Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS
Puntapié ganadero
Los remates que se desarrollan en el marco de la Expo Prado por parte de los escritorios rurales abarcan a las diferentes especies de animales y las razas, tanto de bovinos como de ovinos, entre otros.
Esas actividades suelen registrar récords en valores pagados por algunos ejemplares, que al considerar la situación actual de máximos históricos en el mercado ganadero se puede prever que tendrán resultados favorables para los participantes en esos negocios.
Además, un destaque especial es que la oferta en estos casos es de ejemplares que son premiados en los concursos realizados en el ruedo durante la exposición, que se valorizan por sus características genéticas.
Para Ferber, la Expo Prado “es el disparador de toda la venta de toros”, que arranca con más fuerza a los pocos días que termina esa muestra en varios puntos del campo local.
“Las cabañas ganaderas tienen que estar acá para hacerse ver de que están en la parte de arriba de ese porcentaje superior, para luego poder vender sus animales”, justificó.
Estimó que pueden darse precios récords en negocios que pasan por la venta de reproductores, la venta de semen y de embriones por el interés en las hembras para la reproducción, pensando en la genética y la apuesta a la cría.
Otro dato a destacar es la participación de razas lecheras con algo más de 100 animales, considerando que en años anteriores, debido a la crisis en el sector, hubo una menor cantidad de animales de ese tipo. Incluso la raza Holando no estuvo en una de las ediciones recientes.