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Buenos Aires (Pablo Fernández, enviado). Una mujer con rasgos indígenas llora desconsolada. Se abraza a las rejas de la Casa Rosada y grita. “Argentina, Jesús te ama”, dice la vincha que cubre su frente. Los parlantes explotan con el tema “No me arrepiento de este amor”, de la cantante de cumbia Gilda. La multitud en Plaza de Mayo reclama por su baile típico. Arriba, en el balcón, Mauricio Macri dice que no puede. Que la banda presidencial no lo deja lucir sus pasos. Y que le había prometido a la presidenta chilena Michelle Bachelet, que si bailaba lo haría con ella. Los gritos son más fuertes y el flamante jefe de estado argentino cede. Su mujer, Juliana Awada, queda inmóvil. Sonríe ante la multitud y él baila por detrás. Ensaya unos movimientos muy tímidos, pero la tentación le gana. Se quita la banda que cruza su pecho y ahora sí, el baile se desata a lo largo de todo el balcón presidencial.
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La jornada del jueves 10 de diciembre fue histórica para los militantes y seguidores de Macri, su líder asumió como nuevo presidente de Argentina y rompió 12 años de gobiernos kirchneristas. Así lo expresaban en cada cántico y cartel. “Macri es Revolución”, decían las remeras con la cara del guerrillero Ernesto “Che” Guevara estampada en el pecho, en amarillo y negro, los colores del partido y alianza triunfadora: PRO-Cambiemos.
La transmisión de mando fue atípica. Al punto que hubo que designar a un presidente por 12 horas: Federico Pinedo. La presidenta saliente, Cristina Fernández, y Macri, no lograron ponerse de acuerdo en cómo y dónde hacer el traspaso. La discusión llevó varios días y las mediaciones fracasaron. Al final Macri solicitó a la Justicia imponer el fin del mandato “K” a las cero horas del miércoles 9. “Miren que no puedo hablar mucho porque a las 12 me convierto en calabaza”, dijo Fernández en un acto de despedida en la noche de ese miércoles.
“Macri se cagó”, cantaron en respuesta los seguidores kirchneristas y continuaron los coros denunciando un “golpe de Estado” por parte del presidente entrante. La despedida se extendió hasta bien entrada la noche. Y los militantes de La Cámpora (grupo militante K) demoraron en despejar la plaza. “Si quieren limpiar, que nos saquen”, dijo una joven con la bandera de Eva Perón y un cartel de agradecimiento para su presidenta que dejaba el poder: “Gracias Totales Cristina”.
Es que un gran cuadrilla de barrenderos esperaba la salida de los manifestantes para dejar en condiciones el lugar donde, horas después, el nuevo presidente sería el protagonista.
“La política no es una competencia entre dirigentes para ver quién tiene el ego más grande”, dijo Macri al comienzo de su discurso en el Congreso. Ni Fernández ni la mayoría del bloque de diputados del Frente para la Victoria, que es primera minoría en ese cuerpo, asistieron a la ceremonia. Macri prometió eliminar la pobreza, “urbanizar las villas”, llevar agua potable y cloacas a todos los hogares, y terminar con el narcotráfico.
El presidente no gobernará solo. Corre con la ventaja de tener en la gobernación de la ciudad y provincia de Buenos Aires a dos figuras claves de su partido. Horacio Rodríguez Larreta, en la administración porteña y María Eugenia Vidal, en la provincia. La capital argentina no será gobernada por el peronismo después de 28 años.
Movimientos rápidos.
Macri asumió a toda marcha. De inmediato anunció fuertes cambios en la política económica argentina con el objetivo de “poner la casa en orden”. En su primera semana anunció la eliminación de las retenciones a la exportación de trigo, maíz, girasol y productos regionales, y una reducción en 5% para el caso de la soja. El cumplimiento del fallo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para eliminar las licencias previas de importación. Esta era una medida que afectaba directamente a Uruguay, ya que la exigencia de esos permisos para el ingreso de mercadería a Argentina se convertía en trabas administrativas.
En las últimas horas el nuevo gobierno informó el levantamiento del “cepo cambiario” vigente desde fines de 2011. Parte de la estrategia de poner la casa en orden implicó anunciar que el Instituto Nacional de Estadística (Indec) suspendía, por al menos cuatro meses, la divulgación de datos oficiales sobre inflación, pobreza, PBI y comercio exterior.
En Argentina todas estas movidas generan festejos de un lado y duras críticas por parte del kirchnerismo. Desde Uruguay los nuevos anuncios se ven con gran beneplácito. “Los anuncios previos en la campaña electoral del ingeniero Macri, iban en ese sentido. En levantar las restricciones al comercio, hablar sobre el cepo cambiario, fortalecer el Mercosur. Es una línea distinta a la que venía desarrollando la Argentina, (pero) que es parecida a la que nosotros estamos reclamando”, dijo el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa en declaraciones a la prensa local luego de asistir al cambio de mando.
En la pagina oficial de la Presidencia uruguaya se publicaron declaraciones del canciller en las que confirmó que desde Uruguay se “avizora un cambio en la estrategia de visión de mundo del gobierno de Macri, que en algunos aspectos coincidiría con la de Uruguay”.
El presidente de la República, Tabaré Vázquez, viajó a la asunción de Macri el jueves 10 junto al canciller. Asistió al Congreso, donde juró el nuevo mandatario, y luego al Palacio San Martín (sede de la Cancillería) para la recepción oficial. No participó de la toma de los atributos presidenciales (banda y bastón de mando) entregados en la Casa Rosada.
“Deseamos el mejor de los gobiernos al ingeniero Macri, porque si le va bien, seguramente le va a ir bien a todo el pueblo argentino”, dijo Vázquez a la entrada del Congreso en la mañana del jueves 10. El mandatario tiene buenas expectativas de lograr —después de mucho tiempo— un canal de diálogo fluido entre ambos gobierno.
La salida del kirchnerismo se suma a una serie de movimientos políticos en America Latina: la gestión de Nicolás Maduro en Venezuela ha tenido un fuerte revés electoral, y la administración de la brasileña Dilma Rousseff vive una crisis política. Pero para Vázquez esto no debe ser visto como algo extraño. “Las situaciones no son constantes y rígidas. Sufren modificaciones, cambios, hay ciclos, y mientras todo sea producto de la expresión popular, libre y democrática, bienvenido sea”, dijo Vázquez. Y remató: “Voz del pueblo, voz de Dios”.