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    En Uruguay hubo “algún cambio” en materia impositiva, pero se trata de un “país estable”

    Paulo Herrmann es el presidente de John Deere en Brasil. Nació en San Pablo, por lo que, a diferencia de la mayoría de los ejecutivos de la empresa que visitaron Uruguay la semana pasada, las costumbres locales le son muy familiares. 

    Cobertores de lana, clavos y quesos uruguayos eran los productos que el ejecutivo consumía en su juventud. Por este motivo, y aunque quizás sean objetos menores, para él, “Uruguay siempre fue un país muy adelantado”. También, para saber cuál sería el clima, se basaba en las proyecciones meteorológicas que se realizaban en una estación local, y que “nunca fallaban”, cuenta en diálogo con Campo.

    Para Herrmann, América del Sur es el continente que tiene la capacidad para alimentar al mundo, y donde se encuentra el mayor potencial de crecimiento en la agricultura. Si bien reconoció que en los últimos años existió algún cambio en las reglas de juego, aseguró que no es motivo suficiente para abandonar los negocios en estas latitudes.

    A continuación, una síntesis de la entrevista que mantuvo con Campo.

    —¿Cuál fue el motivo que los impulsó a instalarse en Uruguay en primer lugar?

    —El potencial del mercado, que es lo que atrae la inversión. Después está el tema de la seguridad económica, de saber que cada uno de los dólares que se invierten es realmente significativo, que se está seguro de que tendrán un retorno.

    —¿Por qué lo visitan en esta oportunidad?

    —Primero que nada Interagrovial (la empresa que representa a John Deere en Uruguay) es uno de los vendedores más importantes que tenemos en toda Latinoamérica, desde México hasta abajo.  Es uno de los pocos que venden todos los productos que estamos produciendo en las diferentes fábricas: equipos de agricultura, forestales, de construcción para carreteras.

    —¿Cómo es la situación económica de la empresa en el país?

    —Los números de la empresa están bien, la compañía está creciendo. En este momentos tenemos 20 puntos de venta en todo el territorio uruguayo. Tiene una cobertura muy alta y mantiene liderazgo en participación de mercado. Está muy cerca de los clientes, con repuestos, servicios y productos. Hace una semana hubo una feria de repuestos originales donde, en un día, vinieron más de 3.000 productores. Hicieron negocios, hablaron sobre la próxima cosecha. Eso sucede en pocas partes del mundo.

    —Respecto a la utilización de equipos agropecuarios, ¿cómo está Uruguay en comparación con otros  países del mundo?

    —Yo diría que la maquinaria que vendemos y utilizamos acá está al mismo nivel que la maquinaria que vendemos en Estados Unidos. Alguna la fabricamos acá y otra la importamos. Pero hoy, con la globalización de los mercados, a diferencia del pasado, cuando estábamos 20 o 15 años atrás del Primer Mundo, estamos utilizando la misma tecnología. Acá no hay nada menos relevante que lo que tenemos en Australia, por ejemplo.

    —¿Cómo ve el futuro de la agricultura local en los próximos 10 años?

    —Antes que nada, tenemos que entender que la población mundial está creciendo entre un 2% y un 3% cada año. En segundo lugar, hemos visto que algunos países desarrollados están teniendo acceso y han incrementado su ingreso en los últimos años. La población pobre está ganando más dinero. Y tercero, están comprando más comida. También cambiaron los hábitos alimenticios, como en China, que están empezando a comer proteínas. Todo esto combinado exige más alimento. Si mira dentro del mundo dónde se puede producir más, se llega a la conclusión de que es en América del Sur. ¿Por qué? Porque tenemos más tierra, porque tenemos clima favorable, agricultores que son profesionales, que conocen, y la tecnología para hacerlo. Australia ya llegó al límite de su producción.

    —Sin embargo, las proyecciones económicas describen un clima más desfavorable que el registrado en los últimos años.

    —Los países de la región tienen altos y bajos. Una cosa es cierta, solamente por la agricultura vamos a mejorar. Nuestros países no son países fuertes en la industria, ni tampoco en la parte de servicios. Nuestra fuerza está en el campo, en la producción primaria. Si estamos en dificultad, entonces, tenemos que apostar a la agricultura. Y ese es el reto que tienen nuestros gobernantes, mirar más hacia la agricultura, porque es la única actividad económica que arranca en octubre y que en enero o febrero ya se tiene el retorno del capital invertido. No hay otra actividad económica en donde tan rápidamente se cierre ese ciclo. Yo no miro en el corto plazo, donde siempre hay problemas.

    —¿Hay reglas claras para invertir?

    —Uruguay es un país estable. Por más que a uno o a otro no le pueda gustar este o aquel gobierno, hay una democracia, un sistema político estable. Al igual que la Justicia. Eso hace que las instituciones funcionen. La economía uruguaya es muchas veces un reflejo de lo que pasa en otras partes. No está aislado. Tiene un tamaño menor, pero es relevante. Nosotros siempre miramos la eficiencia, y la del productor uruguayo es de las mejores del mundo. Usamos tecnología de punta, con satélites y GPS, y el agricultor uruguayo tiene hambre, siempre está queriendo más tecnología. Siempre quiere cosas mejores. Por eso vinimos, para ver qué es los que los productores quieren, cuál es la tendencia.

    —¿Pero ha habido cambios en materia impositiva?

    —Un poco sí. Hubo un cambio que sacó algunas ventajas que tuvimos en el pasado. Eso es parte del juego. No es suficiente para sacarnos del mercado. El tema impositivo se da en todo el mundo. No es una virtud o un defecto uruguayo. Si cada vez que hay un cambio decidís salir, no te quedás jamás en ningún punto del mundo. Ucrania es una de las mejores agriculturas del mundo, es uno de los tres mejores suelos y hoy hay mucha inseguridad para producir. No se sabe lo que va a pasar mañana. Acá no. Acá están los temas normales relacionados con la política. No hay inestabilidad. Ahora está empezando una campaña electoral, y quien tenga más votos va a ganar y tomar posición. Eso es lo importante.