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El viernes de noche el barrio de Carrasco se vio conmocionado por un llamativo despliegue policial en una casona ubicada en la esquina de las calles Mar del Plata y Rivera. Vehículos blindados, efectivos con la cara cubierta por pasamontañas y perros configuraban un escenario poco habitual en una de las zonas más caras de la ciudad.
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La vivienda permaneció custodiada durante todo el sábado y los vecinos se sorprendieron al enterarse de que el dueño de casa, un veterano empresario maderero enfermo de diabetes, tenía en su poder un verdadero arsenal de armas, que representa incluso una de las mayores colecciones de América del Sur, según los entendidos en la materia.
“La casa parece un museo, hay hasta colmillos de elefantes que el hombre fue a cazar a África”, dijo a Búsqueda una persona que tuvo acceso a la vivienda. Lejos de esa imagen romántica, la Policía quiere indagar cómo ingresaron las armas al país y cuál era el fin de almacenar granadas y hasta fusiles de asalto. La Policía, que recibió la denuncia de un yerno del empresario, molesto por una disputa familiar, puso el caso en conocimiento de la jueza penal de octavo turno, Graciela Eustachio, quien autorizó el allanamiento. Fuentes judiciales dijeron a Búsqueda que las armas incautadas son “menos de 1.000” y que existen “múltiples formatos” de calibres y piezas. La magistrada espera que peritos policiales realicen un detallado informe del arsenal para decidir si devuelve las armas o si existe algún tipo de sanción administrativa o penal hacia el dueño de casa.
Pero otro ingrediente agregó más polémica a este caso. El martes 20 el portal web de “El Observador” informó que el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Larrieux, visitó al dueño de casa en pleno allanamiento.
Larrieux dijo a Búsqueda que concurrió a la vivienda para enterarse del “estado de salud de un amigo de muchos años”. Más aún, el presidente de la corporación dijo que volvería a ir a ver al empresario, con quien comparte la “pasión por la cuchillería”, porque “no revestía la calidad de indagado ni mucho menos de incomunicado”.
El magistrado señaló que no recibió “reproche alguno” de sus colegas por su actitud y considera además, que eso “no corresponde” porque no cometió ninguna ilegalidad.
“Si el allanamiento tuvo irregularidades es tema a decidir por la jueza que lo dispuso”, agregó Larrieux, quien considera que en las intervenciones de “especiales características”, como la que se produjo en el Royal Bank of Canada o en este caso, debería hacerse presente “el juez o funcionario del juzgado” para otorgar “garantías para todos”. Fuentes cercanas al caso del banco canadiense dijeron que la jueza no concurrió porque a esa hora estaba en otro allanamiento por el mismo tema.
Lo que sigue es un resumen de la entrevista que Búsqueda realizó a Larrieux por correo electrónico, ya que el magistrado se encuentra en Buenos Aires en un seminario organizado por la Corte Penal Internacional.
—¿Por qué visitó usted al coleccionista de armas que estaba siendo allanado por la Policía?
—El motivo de mi presencia fue enterarme del estado de salud de un amigo de muchos años, octogenario, enfermo, que no se encontraba acompañado por familiares en el momento del allanamiento, solo por un empleado.
—¿Su presencia en la vivienda no puede interpretarse como una presión para la jueza que lleva adelante el caso?
—En absoluto. Todos los jueces de la República son independientes.
—La jueza Mariana Mota recibió un reproche ético por parte de la Corte por participar de la Marcha del Silencio. ¿No son comparables las situaciones?
—Las situaciones no son comparables, pues en nada intervine en el procedimiento, accediendo a verlo acompañado por dos familiares mientras afuera esperaban amigos y otros familiares preocupados.
—¿Recibió algún tipo de reproche por parte de sus colegas en la Suprema Corte?
—Hasta ahora no recibí reproche alguno de mis colegas ni creo que corresponda.
—¿Considera que hubo alguna irregularidad en el allanamiento?
—Si el allanamiento tuvo irregularidades es tema a decidir por la jueza que lo dispuso si se presenta alguna queja en su juzgado o por la SCJ si se presenta alguna denuncia ante nosotros.
—¿A su juicio es necesario que los jueces estén presentes en los allanamientos?
—Sí, creo que en los allanamientos de especiales características, como el reciente del Royal Bank en el World Trade Center y este, el juez o un funcionario del juzgado —actuario o alguacil— deberían hacerse presentes por garantías para todos, para el allanado y para la propia autoridad actuante.
—¿Usted es coleccionista de armas?
—No, solo soy aficionado a la cuchillería y el allanado tiene un biblioteca única en Uruguay sobre temas relacionados, que a veces consultaba.
—Teniendo en cuenta la repercusión que tuvo el tema, ¿volvería a visitar a su amigo en las mismas circunstancias?
—Por supuesto que volvería en esas circunstancias a visitar a un amigo que no revestía la calidad de detenido, ni indagado ni mucho menos incomunicado, hasta donde tengo conocimiento. Si existen irregularidades en la tenencia de las armas no soy perito para decirlo, no soy ningún experto en armas de fuego y quedará en manos de las autoridades administrativas —el Servicio de Material y Armamento del Ministerio de Defensa—, que lo intimará a regularizar la situación con eventuales multas. Lo que es claro es que el allanado perdió la privacidad, su intimidad, y eso es irrecuperable.