En la escala de medición del INIA hay un renglón mínimo que va de cero a 15 milímetros de agua disponible en el suelo y un segundo de 15 a 30 milímetros, que es el nivel en que se encuentran esas zonas rojas del norte del país.
También hay otro punto rojo que en el mapa del INIA se ve chico y se encuentra en la frontera de los departamentos de Lavalleja y Maldonado, específicamente entre la ciudad de Minas y bajando hacia el límite con el territorio fernandino.
Es evidente además que gran parte del mapa, especialmente en las zonas que rodean a las manchas rojas y otras cercanas, registra un nivel de agua disponible en el suelo que va de entre 30 y 45 milímetros.
Eso mismo queda en evidencia en el mapa del agua disponible en el suelo medido en porcentaje para el mismo período, que muestra a las zonas mencionadas por debajo del 30% de disponibilidad.
“Cuando ese indicador se ubica en un nivel inferior al 40% es cuando puede decirse que hay déficit hídrico”, dijo a Búsqueda la investigadora del INIA Gras, Guadalupe Tiscornia.
Señaló además que las “zonas más complicadas” corresponden a suelos denominados como el tipo “basalto superficial”, y eso se debe a que “en el trimestre de agosto, setiembre y octubre los registros de lluvias fueron inferiores a lo normal”.
De hecho, los mapas de anomalías de precipitación acumulada en ese período y en el anual indican que prácticamente todo el territorio uruguayo tuvo un registro de precipitaciones por debajo del promedio de una serie histórica de mediciones.
Las anomalías son las diferencias que hay en un período, como puede ser noviembre de este año en relación al promedio de ese mismo mes en la serie histórica, explicó Tiscornia.
El panorama climático ocasiona preocupación entre los productores agropecuarios y en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), ya que con ese estado de situación se llega a las puertas del verano. Esa secretaría de Estado realiza un monitoreo permanente de los distintos factores e indicadores para luego determinar eventuales medidas de asistencia que ayuden a mitigar el impacto negativo del clima en el agro.
Y las previsiones del INIA y del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) indican que en el trimestre de diciembre, enero y febrero haya una mayor probabilidad de que las lluvias estén por debajo de lo normal.
Esas son las perspectivas tanto para el de trimestre noviembre, diciembre y enero como para el de enero a marzo, indicó Tiscornia, basándose en informaciones del Instituto de Clima y Sociedad de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) y del Inumet.
Acotó que “más allá de esas fuentes de información puntuales en general todos los modelos (climáticos) están dando mayores probabilidades de que las precipitaciones sean menores a lo normal para todo el verano”.
Verano deficitario
El Instituto Plan Agropecuario (IPA) advirtió sobre la “preocupación de los productores por los pronósticos de un probable verano deficitario en cuanto a lluvias”.
“Las aguadas naturales y artificiales (tajamares) tienen suficiente agua para abrevadero”, indicó en un reciente monitoreo de la situación ganadera.
Consideró a su vez que “como consecuencia de las condiciones que se arrastran del verano la falta de lluvias y temperaturas bajas, el crecimiento de las pasturas naturales no ha sido el esperado”.
“Se observan campos verdes debido a la brotación primaveral que mejoran en calidad”, reportó, y sostuvo que “los mejoramientos de campo, debido a las condiciones climáticas no han tenido buena respuesta”.
El estado del rodeo de cría “en general es regular y varía de acuerdo al manejo”, según ese organismo. Planteó que hay “una disminución en la condición corporal de los animales como consecuencia de la baja disponibilidad de forraje, con vientres que paren con estados corporales regulares y bajos, excepto en la zona litoral norte donde tienen mejores estados”.
“Las recrías (de ganado) que no se manejaron de forma diferenciada sintieron el invierno” y, “en algunos predios, esta categoría disminuyó su estado y peso”, destacó el IPA.
Comparó por otra parte que en los vacunos que fueron suplementados en su alimentación hubo una mejor respuesta. “Los animales que se invernan a pasturas sembradas han tenido ganancias de peso regulares, hoy se encuentran ganando kilos”.
En el caso específico de la región del litoral norte, que abarca los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro, el Plan Agropecuario indicó que “en los primeros días de setiembre las lluvias fueron importantes y generalizadas” en esa parte del país, “pero a partir de ese momento en Salto, Río Negro y Paysandú fueron escasas y con alguna diferencia entre zonas”.
“En el caso particular de Artigas, existió un pequeño matiz respecto de lo anterior, ya que se siguieron registrando precipitaciones casi semanalmente”, reportó.
Informó también que los primeros meses de la primavera se caracterizaron por “tener jornadas con una importante amplitud térmica, ya que por las noches incluso se registraron heladas hasta hace menos de 15 días, mientras que las temperaturas diurnas fueron de templadas a cálidas”.
“A partir de octubre, aunque se registraron temperaturas bajas, no ocurrieron temporales ni heladas”, según el organismo.
Respecto a la situación de la producción agrícola, el IPA indicó que hasta octubre “en Paysandú y Río Negro los cultivos de invierno se encuentran en muy buen estado”.
La situación sanitaria de las chacras se encuentra “sin problemas de plagas ni enfermedades”, advirtió.
Destacó que en los productores hay “gran expectativa en que se concreten para los próximos días las lluvias anunciadas que determinarán el rendimiento de estos cultivos (trigo y cebada)”.
“La importante recuperación de los precios internacionales de la soja registrada últimamente ha impactado de forma muy positiva en el ánimo de los productores”, valoró. En días pasados el precio de la oleaginosa superó los US$ 400 por tonelada en la Bolsa de Chicago, que es la referencia para el mercado local. Al martes 17 el valor de ese grano llegó a US$ 427 la tonelada y el del maíz también en alza alcanzó US$ 168 por tonelada.
El organismo consideró que “como contrapartida se percibe la preocupación por los anuncios climáticos de cara a la próxima zafra”.
Actualmente, en varias zonas del litoral norte los productores decidieron interrumpir la siembra de cultivos de verano, principalmente de soja, debido a la falta de humedad en los suelos. Empresarios consultados por Búsqueda dijeron que el déficit hídrico se manifiesta en la franja del litoral norte, pero en otras regiones del país se pudo continuar sembrando.
El riesgo está presente en cada verano, pero el estado de los suelos sin suficiente humedad y la previsión de sequía en los próximos meses mantiene en alerta al sector agrícola, reconocieron.