El revuelo se generó a partir de una denuncia que presentó una médica el domingo 9 en el programa Santo y Seña, de Canal 4, y que afectó al exdirector del Hospital Maciel y actual candidato a la Intendencia de Montevideo por el Frente Amplio (FA), Álvaro Villar. La cirujana Mariana Carbón dijo haber sido víctima de acoso sexual por parte de un colega hace unos años, y que ella informó a Villar del hecho, pero este no actuó en consecuencia.
Tras el informe televisivo, Villar difundió un escrito en el que afirmó, entre otras cosas, que no existió denuncia de acoso sexual “ni verbal ni por escrito” de parte de la cirujana en la institución que dirigía. Ella reafirmó sus dichos y explicó que denunció el caso públicamente porque sus derechos habían sido “pisoteados” ante un “acoso laboral machista”.
Más allá del cruce de versiones y de las suspicacias sobre las motivaciones políticas que planteó Villar, la denuncia de la médica tuvo un impacto inesperado, que trascendió el episodio concreto y mostró un problema recurrente y sistémico en el ámbito de la salud y, en particular, en la Facultad de Medicina (Fmed) de la Universidad de la República (Udelar). Es que un día después del programa, en la tarde del lunes 10, el hashtag #MeLoDijeronEnLaFmed se convirtió en tendencia en Twitter. Cientos de mujeres, la mayoría estudiantes de Medicina, empezaron a publicar relatos sobre situaciones de acoso sexual, abuso de poder y misoginia que vivieron durante la carrera.
“Me dijeron que si quería aprender más pasara por el cuarto médico de noche”, escribió una de ellas. Otra usuaria de Twitter evocó lo que le dijo un ginecólogo del Hospital de Clínicas: “¿Vos hacés guardia con el Dr. Fulano? Tené cuidado que salís embarazada de acá… Bueno, de última te hacemos los controles nosotros”.
“Clase en facultad. Docente pide que levanten la mano las que son madres. Solo yo levanto la mano. El docente dice frente a todos mis compañeros: ‘Una sola, ven? Porque ser madre joven es de bajo nivel cultural’”, contó una exalumna. Otra denunció: “En el internado fui acosada por el jefe de Emergencia y después de denunciarlo conocí a por lo menos tres residentes que habían sufrido acoso de su parte”.
A los posteos se sumaron doctoras y profesoras. La médica Mariana Tognola contó que siendo interna sufrió acoso por parte de un traumatólogo y que al denunciar el caso en Recursos Humanos del hospital le dijeron: “Tiene muchas denuncias desde hace años, ya se lo llamó al orden varias veces”. La docente Lucía Brignoni afirmó: “Quiero que sepan que pueden contar con nosotras, para apoyarlas e indicarles las vías a seguir para que estas cosas no se repitan. Esta no es la Fmed que queremos”. Y la cirujana Lucía Torroba añadió: “En Medicina hay abusos y acosos de todo tipo”.
Frente a la avalancha de testimonios, el rector de la Udelar, Rodrigo Arim, dijo el martes 11 a El País que no correspondía hacer investigaciones a partir de denuncias públicas, y que existían mecanismos institucionales para presentarlas.
Consultado por Búsqueda, el rector reconoció que la institución tiene “problemas” para dar una mejor respuesta a las víctimas. Consideró que “hay un componente cultural que hace a la forma de proceder en la institución y revela un comportamiento claramente machista”. Pero, añadió, “hay que distinguir circunstancias concretas y graves de situaciones más generales que hay que ir cambiando y explicitando” a nivel social.
Por otra parte, aseguró que hoy las garantías institucionales para quienes reportan este tipo de incidentes son mayores y destacó que la universidad ha rediseñado sus mecanismos formales para procesar las denuncias. “El mecanismo es imperfecto, porque está en construcción. La problemática está emergiendo con mucha claridad y nos obliga a responder. Pero simultáneamente hay que darle garantías a todas las partes y evitar la exposición pública de los afectados”, afirmó.
Por su parte, el decano de la Facultad de Medicina, Miguel Martínez, dijo el miércoles 12 en Telemundo que las denuncias formales son investigadas por una comisión que trabaja “muy seriamente” en la Udelar. El error, consideró, ha sido “no difundir suficientemente estos mecanismos para que los conozcan más posibles víctimas”. Por otra parte, negó que las denuncias en las redes sociales sean un “secreto a voces”.
Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
“Difundir más”
Silvia Franco, la coordinadora del equipo técnico de la Comisión Central de Prevención y Actuación ante el Acoso y la Discriminación (CPAAD) de la Udelar, dijo a Búsqueda que el trabajo de esa oficina mejoró considerablemente en el último año. A mediados de 2019 se reforzó el equipo técnico que asesora a la comisión, que hoy está integrado por seis especialistas.
En ese sentido, informó que de las 51 denuncias que se recibieron en 2019 —sobre un “sinnúmero” de situaciones, que incluyen casos de violencia, acoso laboral y sexual, discriminación— el 80% fueron investigadas y resueltas por la comisión. “Es un número bastante bueno”, valoró, en particular en comparación con años anteriores.
De todos modos, la comisión presenta sus conclusiones y recomienda acciones, pero no tiene competencia para aplicarlas, por lo cual la resolución final del caso queda en manos de la facultad o el servicio que corresponda. “Si tenemos la sospecha de que estamos ante un caso grave, pedimos que se haga una investigación de otras características, como un sumario”, explicó. Es la División Jurídica de la Udelar la que se ocupa de las investigaciones administrativas.
Franco dijo que la CPAAD no hace un seguimiento de las acciones que toman los servicios luego de que reciben las recomendaciones, por lo cual no tiene información sobre cómo se han resuelto los casos ni de cuántas denuncias han derivado en suspensiones o apartamientos del cargo.
Una de las denuncias recibidas el año pasado sobre acoso sexual fue sobre un comentario de un docente “totalmente impertinente y desubicado sobre la interrupción del embarazo de una alumna”, recordó la técnica. En ese caso la CPAAD recomendó una notificación al docente.
Otra denuncia investigada por la comisión en 2019 fue la presentada por dos matemáticas contra el profesor grado 5 de la Facultad de Ciencias Martín Sambarino (Búsqueda Nº 2.035). En ese caso, la CPAAD recomendó el inicio de un sumario, el cual —casi un año más tarde— continúa siendo instruido por Jurídica y no ha tenido resolución, según informaron a Búsqueda desde el Decanato de la Facultad de Ciencias.
Por otra parte, Franco sostuvo que “hay que dimensionar la cantidad de gente” vinculada a la Udelar —unas 150.000 personas— frente a lo cual el número de denuncias es “bajo”. Eso, aclaró, “no implica que decimos: ‘Acá no pasó nada’. Lo que sí destacamos es que de ese número se resolvió el 80%, lo que muestra que la universidad está dando respuesta”.
La cantidad de denuncias, sin embargo, ha ido en aumento, y Franco dijo que es “esperable” que eso pase, debido a que “se conversa más, se sabe más, y la gente se anima más a presentar”.
Respecto a las denuncias realizadas sobre esa facultad en las redes sociales, Franco dijo que si no se canalizan a través de la vía formal, la CPAAD no puede intervenir, aunque señaló que sí dejan en evidencia la necesidad de difundir mejor los mecanismos disponibles. “Hacemos talleres de sensibilización, charlas, hay comisiones de género en las facultades y conversamos con ellas. Pero nos damos cuenta con esto de que probablemente es necesario difundir más”, afirmó.
“Es un camino, nosotros comenzamos a trabajar con fuerza el 1º de setiembre del año pasado. Pero el Covid-19 complejizó el trabajo ?y la comunicación”, afirmó.
En 2019 la comisión empezó a diseñar un nuevo protocolo para tramitar las denuncias que aún no está terminado. Tendrá “mejoras sustantivas” para los involucrados, dijo Franco, y contó que pronto será presentado ante el Consejo Directivo Central de la Udelar.
Por otra parte, el colectivo Mujeres Medicina, integrado por estudiantes y egresadas de la facultad, informó a El País que en las últimas horas recibieron una decena de denuncias formales de acoso de docentes a alumnas. “Muchas temen que la denuncia afecte su carrera. Es algo que se da y está invisibilizado”, dijo la vocera Micaela González Britos.
Además, el presidente del Sindicato Médico del Uruguay, Gustavo Grecco, dijo en una entrevista con Búsqueda que ve con “mucha preocupación” la ola de denuncias en las redes y reconoció que la profesión médica “es profundamente machista”.