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    martes 18 de junio de 2024

    Exportadores se certifican en “gestión sostenible”; lo ven como un “diferencial” comercial a futuro

    La gestión sostenible de las empresas en sentido amplio está comenzando a ser concebida como un “diferencial” cada vez más necesario por parte de las compañías y los gobiernos porque en poco tiempo cumplir con los factores medio ambiente, social y de gobernanza (ESG, por su sigla en inglés) será un requisito exigible para ingresar a determinados mercados de exportación. Y aquellas firmas que adopten y certifiquen los estándares de sustentabilidad estarán mejor posicionadas frente a sus competidoras para colocar la producción en el exterior.

    Varios exportadores uruguayos están recorriendo el camino inicial, de validar a escala local las diversas acciones y avances en sostenibilidad de modo de estar preparados para cuando el cliente lo exija.

    En 2023, la Unidad de Exportación Verde de la Unión de Exportadores (UEU) y el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) lanzaron un plan piloto con nueve empresas de distintos sectores y tamaños que aplicaron al sello Gestión Sostenible.

    Apisur, Laboratorios Caillon y Hamonet, Darnel Packaging Uruguay, Iclos Uruguay, JBS Leathers (Zenda), Lanas Trinidad, Frigorífico Tacuarembó, Polanco Caviar y These Servicios TI fueron las firmas participantes que recibieron el sello el 13 de diciembre, en el evento de reconocimiento al desempeño exportador que organizó el Banco República.

    “Pensamos en el sello como una herramienta que permita a las empresas internalizar la sostenibilidad, que empiecen a pensar en esa lógica e involucrar a todos con la temática para prepararse para lo que se viene, porque la exigencia (de los mercados) empezará a ser a toda la cadena de abastecimiento para saber si la compra de insumos o materias primas es a proveedores sostenibles. Y ahí entran nuestros exportadores y luego entrarán los proveedores de nuestros exportadores, los tambos, las pymes del interior, etcétera”, dijo a Búsqueda María Laura Rodríguez, responsable en temas de economía, comunicación y sostenibilidad de la UEU.

    Rodríguez explicó a su vez que la certificación que la empresa obtiene con este sello es local, pero a través de la marca Altus+ de LSQA (una alianza entre el LATU y la firma Quality Austria) los exportadores que tengan el nivel 3 del sello —que implica una gestión sostenible “implementada”— podrán aplicar a una validación internacional en sostenibilidad.

    Los niveles de avance que califica el sello van desde el 1, que implica una gestión de los factores ESG “comprometida”, hasta el 5, que significa “optimizada”.

    Uruguay debería “intentar rentabilizar” en cuanto al acceso a los mercados de exportación el “excelente desempeño” que tiene en los factores de triple impacto, señaló Juan Labraga —director de la Asesoría Comercial del Ministerio de Economía— hace pocos meses en un foro regional de economía agraria.

    La Unión Europea (UE) está desplegando el Pacto Verde o (Green Deal), que incluye cambios en las exigencias a los productos desde los que el bloque importe. A partir de 2024, por ejemplo, prohibirá el ingreso de productos que para su concreción requirieron deforestar una zona con el fin de contribuir en la lucha contra el cambio climático y detener la pérdida de biodiversidad.

    La nueva legislación establece que las empresas que exporten a la UE deberán proporcionar información “concluyente y verificable” de que sus productos están libres de deforestación.

    Sello como “diferencial”

    “En nuestro caso, el sello de UEU-LATU apoya los aspectos ambientales de cumplimiento con la normativa de la UE, que incluye protección del monte nativo, estudios de impactos ambientales por la ubicación del establecimiento y reafirma uno de nuestros ejes estratégicos: el control de origen de nuestro ganado, con 100% de trazabilidad”, dijo a Búsqueda Mariana Milán, coordinadora de Ambiente de Marfrig. El Frigorífico Tacuarembó, del grupo Marfrig, ya cumple con todos los requerimientos de calidad y gestión de sus clientes para el mercado interno y externo, explicó, y reconoció que si bien hace años se viene enfocando en lo ambiental, hace no mucho que se está exigiendo a nivel global auditorías en lo social y la gobernanza.

    El frigorífico logró el nivel 3 del sello por los próximos dos años. Ese grado de avance establece la implementación del plan de acción y la medición de sus indicadores de triple impacto y el desarrollo de reportes. También implica continuar con la sensibilización y la capacitación en los factores ESG, además de difundir los logros y las buenas prácticas en la interna de la empresa.

    “Nuestro desafío ahora es hacerlo valer, mostrar en el exterior todo lo que hacemos en Uruguay, ya validamos con el sello mucho de lo que hicimos”, apuntó Milán. Una de las oportunidades de mejora que aplicó el frigorífico fue formalizar el Equipo de Sostenibilidad conformado por los responsables de Control de Origen, Bienestar Animal, Cambio Climático, Recursos Naturales, Efluentes y Residuos y Responsabilidad Social.

    En la misma línea, la empresa de servicios de software These (The Software Evolution) —que también obtuvo el sello UEU-LATU en el nivel 3 por los próximos dos años— definió un “mapa de ruta” para seguir avanzando con acciones de sostenibilidad a implementar, mientras que ya puso otras en práctica, explicó la directora de la firma, Florencia Iglesias.

    La directora valoró la certificación en gestión sostenible porque permite evaluar con expertos “dónde está parada” la empresa, ya que las organizaciones estaban “muy solas” en los temas de triple impacto. “Si bien estamos certificados bajo estándares internacionales propios de la industria o los servicios que brindamos, a nivel de impacto social o de gobernanza las acciones dependen mucho de la visión que tenga el directorio” de la firma, señaló.

    These exporta servicios tecnológicos a Argentina, Estados Unidos y Brasil que no aplican restricciones en materia de ESG.

    “Hoy (el sello) no es una exigencia de los clientes, es un diferencial que nos posiciona mejor frente a los países nórdicos, por ejemplo, desde el punto de vista de generar negocios de manera íntegra, porque si bien la industria tiene bajo impacto en cuanto a lo ambiental” se puede mejorar en ese factor y también en el social y de gobernanza.

    Iglesias explicó que hacia adelante se enfocarán en “medir y sistematizar” las acciones que ya realizan y comunicarlas a clientes y proveedores. Entre las que implementarán, mencionó mejorar el reciclaje y la gestión de residuos, cambiar los equipos de aire acondicionado y diseñar espacios verdes en la oficina.

    Las mejoras en los ejes de gobernanza y social fue el principal enfoque de Laboratorios Caillon y Hamonet, dijo su directora Carolina Mariño. Esta industria aplicó al primer nivel del sello UEU-LATU, explicó, para ir mejorando año a año.

    “Hicimos algunos cambios en comunicación y en temas de género que no teníamos, lo que hizo que cambiáramos un poco la política de calidad, y eso nos permitió modernizar la gestión”, explicó la ejecutiva. Contó además que realizaron una encuesta entre el personal, centralizaron la comunicación por correo electrónico y agregaron lenguaje inclusivo en las búsquedas de personal. Además, se generó una reunión con un grupo de vecinos para atender los reclamos y encaminar acciones —como el cambio de equipamiento— para disminuir los ruidos que en el horario de producción se pueden ocasionar en el barrio.

    Economía
    2023-12-27T16:01:00