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    Fedor Bogorodsky: un ruso hincha de Progreso y padre de la criptomoneda venezolana que cree que el proyecto no tiene “futuro”

    El empresario ruso Fedor Bogorodsky luce contento en la foto que publicó en Instagram el 22 de diciembre del 2017. A su lado, bajo los árboles de la chacra en Rincón del Cerro, están el senador y expresidente José Mujica y la vicepresidenta Lucía Topolansky. Un poco más atrás, también sonriente, asoma Sergey Barancheev, un ejecutivo de importantes corporaciones rusas. “Después del trabajo con Pepe Mujica y Lucía Topolansky”, escribió Bogorodsky en su cuenta de la red social para describir la imagen.

    Apenas dos meses más tarde, el empresario estaba al lado de otro personaje conocido, el presidente Nicolás Maduro. Ese 20 de febrero el gobierno de Venezuela presentaba su nueva criptomoneda y Bogorodsky era protagonista del lanzamiento: fue uno de los creadores del Petro. Y si bien hoy no reniega de su paternidad, el ruso cree que el proyecto no tiene “ningún futuro” por culpa del modo en que fue implementado.

    Bogorodsky desarrolla sus negocios desde Montevideo, donde vive hace casi 10 años, y evaluó entrar en el negocio financiero en Uruguay, según allegados a Mujica. Varios socios que lo acompañaron en el Petro y en otros emprendimientos tienen antecedentes complicados por presuntos delitos cometidos en Estados Unidos y en países de Europa del Este, según una investigación desarrollada por Búsqueda y el portal de noticias venezolano Armando.info.

    Fútbol, arte y negocios. 

    Agobiado por años de “mucho trabajo”, en 2009 Bogorodsky decidió emigrar a un lugar “más tranquilo” junto a su familia.

    Amante del fútbol desde pequeño, comenzó a ir a partidos de Progreso, el club que le quedaba más cerca de su casa. Ahora es hincha y concurre con asiduidad al Parque Abraham Paladino a ver los partidos de su equipo.

    Descendiente de artistas y aficionado a la cultura, al poco tiempo de llegar se asoció con una red de organizaciones que incluyó entre otras al Ministerio de Educación y Cultura, su contraparte rusa, la Embajada de su país, Unesco y la Intendencia de Montevideo, para organizar una muestra de cultura rusa.

    A raíz de esta exposición, dijo a Búsqueda, obtuvo varios contactos en altos niveles del gobierno. Entre otros, conoció al entonces presidente Mujica, a la intendenta Ana Olivera y a miembros de relevancia del Frente Amplio.

    Estos vínculos fueron los que desempolvó cuando llegó su amigo y mentor Barancheev a Uruguay a fines del 2017. No tenía el teléfono de Mujica, pero se lo pidió a un exasesor de la Presidencia durante la administración del tupamaro. Consultado al respecto, se negó a identificar a ese contacto.

    Bogorodsky dijo a 

    Búsqueda que tenía la intención de solicitarle al expresidente que intercediera con el gobierno venezolano para obtener el negocio del procesamiento de las transacciones de tarjetas de crédito en ese país. Sin embargo, aseguró que no planteó nada en la reunión, y después de “charlar” y tomarse la foto, ambos rusos partieron.

    No obstante, allegados a Mujica dijeron a Búsqueda que durante la reunión, los rusos plantearon su interés en comprar la sucursal uruguaya del Banco de Desarrollo de Venezuela (Bandes). El senador les recomendó que hablaran con el embajador venezolano en Montevideo, Julio Chirino.

    Bogorodsky, sin embargo, negó conocer siquiera de nombre a Chirino. Además, aseguró que no quiere tener proyectos en Uruguay porque el mercado local es “pequeño” y “cerrado”.

    Made in Rusia. 

    Meses después de ese encuentro en la chacra de Mujica, el ruso consiguió asesorar al gobierno venezolano en la emisión de su criptomoneda. Bogorodsky deses­timó que ambos eventos estén vinculados.

    Según su versión, contactó a un gerente de Credicard, una empresa venezolana nacionalizada, con la intención de ofrecer un nuevo sistema de procesamiento de transacciones bancarias. Le respondieron que “no tenían interés en las tarjetas de crédito”, pero “estaban trabajando en otro proyecto”. Funcionarios del gobierno venezolano lo invitaron a asesorar a la novel Superintendencia de Criptomonedas en la emisión de la primera criptomoneda garantizada por un Estado: el Petro. Nunca antes había trabajado en el rubro.

    Bogorodsky dijo que no fue designado de manera directa, sino que había “unos cuantos candidatos, como 40 personas” pugnando por el puesto. Sin embargo, reconoció que nunca vio a ninguno de los otros interesados ni supo quiénes eran.

    Los objetivos del Petro, según el gobierno chavista, son “contribuir con la estabilidad económica y la independencia financiera de Venezuela” y “crear un sistema financiero internacional más libre, equilibrado y justo”.

    Durante el lanzamiento del Petro, el presidente Maduro dijo que Aerotrading, una compañía de Bogorodsky, era “una de las mayores empresas de blockchain del mundo” y anunció que se iba a encargar de “las operaciones hacia las casas de cambio mundiales”. No obstante, tanto el sitio web como la cuenta de Twitter de la empresa fueron creados al día siguiente del evento.

    El ruso reconoció que Aerotrading era una antigua empresa suya que creó para un proyecto frustrado. Después la reutilizó para el Petro, aunque no tiene más empleados que él mismo.

    Bogorodsky tenía esperanza de que la criptomoneda pudiera “solucionar muchos problemas de los venezolanos”, que están pasando por “una situación muy difícil”. Sin embargo, conforme avanzaba la implementación, perdió su entusiasmo. Estaba decepcionado con que el gobierno solo aplicara el Petro para las transacciones de gran porte y descartara implementar un sistema de pagos que llegara hasta el ciudadano.

    Cuando Estados Unidos decidió aplicar sanciones contra el Petro, prohibiendo las transacciones con esa criptomoneda, Bogorodsky decidió salir del proyecto porque se había vuelto “peligroso”.

    Para su progenitor, el Petro hoy no tiene “ningún futuro”, ya que “no es un instrumento para solucionar problemas como la inflación”, sino una “bandera” de “propaganda política”. A la vez, se quejó de que, a meses de haber terminado el trabajo, no recibió “ni un bolívar del gobierno de Venezuela”.

    A fines de marzo, la revista Time publicó una investigación que concluyó que Rusia estuvo detrás de la puesta en marcha de la criptomoneda venezolana, y que su objetivo era evadir las sanciones norteamericanas vigentes sobre ambos países. Citando a autoridades del gobierno ruso, la publicación informó que la intención original era crear una versión digital del rublo, pero no prosperó. La propuesta fue presentada a Venezuela, que “no tiene nada que perder”, dijo el informante.

    Bogorodsky negó trabajar para el gobierno ruso.

    Los socios. 

    Nieto de un famoso pintor homónimo que luchó en la II Guerra Mundial y posteriormente fue galardonado con el Premio Stalin, la condecoración más prestigiosa que entregaba la Unión Soviética, Bogorodsky nació en 1975. Graduado del prestigioso Instituto Financiero de Moscú, trabajó en grandes corporaciones luego de la caída de la Unión Soviética. Conoció a empresarios con los que sigue haciendo negocios hasta el día de hoy, como Barancheev, Rolands Peterson o Denis Druzhkov.

    Barancheev, el otro asistente a la reunión en la chacra de Mujica, fue presidente de una empresa rusa llamada CardCenter, que según Bogorodsky fue “la primera empresa de procesamiento de MasterCard (creada) en la ex Unión Soviética”. También fue directivo del banco Uralsib, que llegó a ser el quinto más grande de Rusia antes de ser rescatado por el gobierno en 2016. Bogorodsky forjó su relación con Barancheev cuando trabajó en ambas empresas en la década de 1990, y luego siguieron en contacto, participando en múltiples emprendimientos en Europa del Este.

    Rolands Peterson, por otra parte, es un banquero letón que también participó junto a Bogorodsky en sociedades anónimas europeas, principalmente con el objetivo de establecer centros de procesamiento de tarjetas de crédito en aquella zona. Peterson estuvo bajo la mira de la Justicia de Letonia por su rol en las quiebras de la filial letona del banco ucraniano PrivatBank y de la entidad financiera MiniCredit, que resultaron en investigaciones penales que aún no concluyeron.

    Junto a Peterson, Bogorodsky integró en 2013 una compañía letona llamada StreamPay. Como director de la compañía, el ruso declaró que tenía residencia en Riga, Letonia, a pesar de que está radicado en Uruguay desde 2009.

    Denis Druzhkov participó en la creación del Petro a sugerencia de Bogorodsky. Una investigación de la agencia Associated Press develó que Druzhkov había sido multado e inhabilitado de actuar en la bolsa de valores de Chicago por fraude. Consultado al respecto, Bogorodsky reconoció haber invitado a su “amigo de la vida” a participar en el negocio con Venezuela, pero dijo desconocer sus antecedentes en Chicago.

    Información Nacional
    2018-05-17T00:00:00