• Cotizaciones
    jueves 05 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Foto de brócoli, mugre de chizito

    En una parada de ómnibus uno se encuentra en un tiempo muerto. Mira a aquellos congéneres que esperan, como uno, en la nada de la ciudad.

    La de la plaza Cagancha está junto a un ex baño público, de aquellos coquetos que colocó Arana y que jamás logré usar en su momento porque se tragaban mi moneda sin dejarme pasar. Hoy son solo adornos urbanos donde la Intendencia coloca sus avisos luminosos. Al menos no huelen mal.

    Observo el aviso en el ex baño: una foto en primer plano de brócoli. Los macrorracimitos no permiten reconocer de lleno la planta del brócoli, redonda como una gorda flor. En el medio, la foto ostenta la palabra “TARTA”. Abajo —diminutos— unos logos…, tal vez el de la IMM o del Mercado Agrícola.

    Curiosamente, hoy comí tarta de brócoli cocinada por mis propias manos. Debo ser una rara avis en el mundo, que aún amasa. Soy un ser retro y decimonónico, que además lee libros y no tiene facebú.

    Este lacónico cartel, esta publicidad minimalista, fue creada por un típico publicitario sofisticado, de buen vivir, que en su afán de huir del lugar común usa el dinero del Estado creando avisos que nadie entiende ni inciden en nadie. Me pregunto si habrá tenido el ok de un experto en marketing. ¡Seguro que tuvo el ok de un jerarca municipal! ¿Toda esta gente tan ufana con este triste cartel habrá hecho alguna vez en su vida una tarta de brócoli?

    Mis alumnos no tienen idea de qué es un brócoli o un repollo. Cuando les he hablado de los Hermanos Grimm y les cuento que Rapunzel significa repollito, no saben qué es dicha verdura. No la han comido jamás.

    Y he aquí que me encuentro ante este insípido cartel invitando a los uruguayos a que compren un brócoli en el mercado, lo hiervan con su inconfundible olor, lo cuelen, lo desmenucen, lo batan con huevos y queso y lo coloquen en una tartera forrada por masa (¿amasada o comprada con grasas trans? Eso no lo explica el cartel; no va a meterse en chiquitas.

    Es una pieza de la larga cadena de campañas publicitarias municipales de estrepitoso fracaso. Recuerdo un comercial de TV que para lograr una Montevideo limpia, mostraba un señor sentado en un sillón al cual le caían bolsas de basura en la cabeza e incluso una rama.

    -----

    Otro día me hallo en una tumultuosa parada de la calle Mercedes. Aún tiene el cartel al costado, con el plástico sin la pedrada de los vándalos. Y otra vez un aviso en pro de la comida sana. Ahora, en lugar de puntitos verdes, hay unas ordenadas zanahorias enanas y, encima de ellas, la sutil palabra: “BUDÍN”.

    En la tupida parada aguardan una veintena de uruguayos que, en inexorable porcentaje, padecen sobrepeso. Hay personas que comen mientras esperan. Sus dedos se introducen en bolsitas de colores: chizitos, galletitas, alfajores, doritos. Toda la gente le da la espalda al cartel.

    La parada de bus tiene también un diminuto y angosto basurero —colapsado— que se derrama en racimos de envoltorios plateados y grasientos.

    Allí asoma, vacía, una botella de refresco del Imperio.

    // Leer el objeto desde localStorage