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Para el ministro de Industria, Omar Paganini, el proyecto de la planta regasificadora de Gas Sayago y su gestión es un “monumento al fracaso”, en el que el Estado gastó “sin ninguna austeridad” un “montón de dinero de los contribuyentes” y sobre el que faltan explicaciones acerca de por qué, durante los gobiernos anteriores, se insistió en llevarlo adelante.
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“Fue un proyecto que arrancó mal, que no se justificaba y no tenía fundamentos económicos serios” pero “igual se decidió avanzar”, declaró el jerarca a Búsqueda. Y cuando surgieron problemas y se presentó la “oportunidad única” de cerrar la sociedad Gas Sayago no se hizo, sino que “se extendió cuatro años más”, añadió.
El jerarca repasó las idas y vueltas que tuvo el emprendimiento. Señaló la falta de volumen para que se justificara la inversión; el compromiso que el Estado asumía con el pago de un canon fijo de unos US$ 15 millones al mes durante 15 años “usara o no” la planta; y la ausencia de un “estudio de riesgo serio” sobre el que no existe registro en los directorios de UTE y Ancap, los accionistas de la sociedad. También se refirió al proceso licitatorio con el consorcio GNLS y la renegociación del contrato que finalmente se rescindió a cambio del cobro de la garantía por parte del Estado de US$ 100 millones. “Pero siguieron, se cobraron los US$ 100 millones y se gastaron los US$ 100 millones y más, ya no se sabe bien por qué”, apuntó.
Y añadió, hablando en primera persona pero aludiendo a los gobiernos del Frente Amplio: “Acá lo que hay que hacer es contestar la pregunta: ¿Por qué insistimos con esto que había fracasado? ¿Por qué tomamos estas decisiones? Esa es la pregunta que sería bueno explicaran los responsables del momento, eso es lo que necesitamos, no que nos discutan el informe” contratado a PwC y presentado la semana pasada. “No hay una respuesta, la sabrán los que tomaron la decisión de continuar con un proyecto de una regasificadora de gran porte, cuando las necesidades del país ya no eran las mismas (...) y cuando nunca hubo un compromiso de compra de gas a largo plazo de parte de Argentina, que era lo único que le habría dado sustento”.
Paganini remarcó que tras la “agonía” de Gas Sayago, entre 2015 y 2019 “hubo una lógica de gastos de primer mundo, una lógica de beneficios para los empleados, con salarios de los más altos del mercado. No hubo una responsabilidad en el manejo”. El hecho de que la sociedad haya seguido “funcionando como si nada, no cuadra mucho”, agregó. Para el ministro, hubo un “manejo incomprensible” de la empresa.
“Esto sigue costando, hay todavía juicios de parte de empresas subcontratadas por OAS, hay gastos con el Estado, hay un juicio de la exgerenta general de Gas Sayago (Marta Jara), que además de haber sido presidenta de Ancap, ahora reclama contra Gas Sayago... Todavía tenemos gastos y gente ligada a Gas Sayago, todo eso va a generar entre US$ 30 o US$ 40 millones más (de pérdidas) que puede tener que enfrentar el Estado por esta fiesta. Así que capaz sean US$ 240 millones”. Según la consultora PwC, las pérdidas hasta ahora sumaron US$ 213 millones.
Para cerrar esta “experiencia nefasta”, dijo, la semana pasada el Poder Ejecutivo envió un proyecto de ley de liquidación de Gas Sayago. La iniciativa propone transferir los activos y pasivos a los accionistas de la sociedad que han venido capitalizando periódicamente la firma para afrontar los gastos que insume mantenerla viva.