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    Guido Berro, exdirector del Instituto Técnico Forense: la eutanasia es “innecesaria”

    Sostiene que la “sedación paliativa” permite morir sin dolor y hasta en algún caso extremo, con acuerdo de la familia, “apurar” y eso “nunca” se lleva a juicio; discrepa de que el proyecto de ley hable de “muerte natural” y con los conceptos de enfermedad “incurable” e “irreversible” porque pueden favorecer una “pendiente resbaladiza”

    La eutanasia, cuya despenalización se está discutiendo en Uruguay a nivel parlamentario desde 2020, y que seguirá el debate en el Senado en 2024, divide las aguas. Hay quienes, apelando a la libertad de decidir de una persona enferma terminal con graves padecimientos, defienden esta iniciativa y quienes se oponen a ella por razones éticas, legales y hasta filosóficas. En una tercera vía, así lo define, se encuentra el médico forense Guido Berro.

    El exdirector del Instituto Médico Forense (ITF), docente universitario en el Claeh y en la UDE, integrante de la Comisión de Bioética de la Academia Nacional de Medicina, sostiene que la despenalización de la eutanasia es “innecesaria”. Con el marco jurídico actual, al que se le agregó en agosto de 2023 la ley que universaliza los cuidados paliativos, ya está permitido eliminar el sufrimiento a un paciente que así lo pida.

    A Berro, de 71 años, legista desde hace 41, con cuatro hijos y siete nietos, el tema le entusiasma. Cada arista del proyecto, actualmente a estudio de la Comisión de Salud de la Cámara Alta, le merece una reflexión que pasa por lo legal y también lo deontológico, abriendo la cancha y formulando más preguntas a cada paso. Justamente consciente de que el tema genera polémica, aclara que habla “a título personal”, sin involucrar a los organismos en los que está y estuvo. Lo que sigue es un resumen de la entrevista que mantuvo con Búsqueda.

    A diferencia de otras especialidades médicas, usted actúa con la muerte ya consumada. ¿Qué opinión tiene de ella?

    –Que es un tránsito, el fin del ciclo de la vida. No soy muy creyente, a veces pienso que sería bueno tener fe. Siempre fui a institutos de enseñanza pública, fui criado muy ateo o, mejor, muy agnóstico. Siempre estoy en la duda, por momentos soy muy racional y carente de fe, y pienso en todo caso que la gente necesita aferrarse a algo y a veces pienso en si no habrá algo. A veces hay situaciones tan fantásticas de la naturaleza que te hacen dudar: ¿por qué todas las especies tienen más o menos las mismas estructuras orgánicas? Eso te hace pensar que “alguien” ordenó todo, no todo es ADN y evolución. Con la muerte siempre actué con una mirada científica, legal, de cuestionarme cosas: ¿esto será un homicidio, un suicidio, un accidente? Puede ser que después, ya más tranquilo, hagas alguna reflexión… (piensa la palabra) metafísica, sobre la vida o la muerte. Pero en ese momento te dejás atrapar por el trabajo. Sí me conmueve cuando le pasa a un niño, eso es más duro, te hace pensar…

    ¿Qué opinión tiene de la eutanasia? A la Academia de Medicina la convocaron al Parlamento, usted participó.

    –Yo pienso que es innecesaria. En el marco jurídico que tenemos, más ahora con la aprobación de la ley de cuidados paliativos, que se admite la sedación paliativa a una persona que está sufriendo para sacarlo de ambiente, que no sufra, que no sienta dolor físico o sienta angustia... Yo creo que esa es la verdadera intención. Luego la naturaleza dará cuenta a su momento y no será una muerte provocada, con intención. Sería sí una muerte natural. Ahora, si la intención que yo tengo es provocarle la muerte, eso no es muerte natural, hay una intención. Por eso el proyecto está mal al querer definirlo así. Al proyecto yo no lo veo necesario. Sí veo necesario aliviar, calmar, no puedo dejar sufrir a nadie. Podría existir algún caso en el que el sufrimiento sea tan inaceptable para el paciente y su familia que pudiera admitir que alguien haya acelerado la muerte. En este caso, si hay denuncia, que nunca hay, el juez puede aplicar el perdón judicial incluido en el artículo 37 del Código Penal uruguayo, que es el “homicidio piadoso”. Eso ya existe, aunque quizá haya que modificarlo, porque el texto — que data de 1934 — habla de “antecedentes honorables” del autor de la muerte ante “súplicas de la víctima”. Si dependiera de mí, quitaría esto, ¡una persona puede sentir piedad, aunque tenga antecedentes!

    –Entonces, usted admite que eso ya es algo que pasa.

    –No, lo que yo digo es que el término eutanasia es complicado. No me gusta, confunde.

    –Más allá de que usted hable a título personal, la Academia de Medicina, donde no hay uniformidad en este tema, prefiere “asistencia para morir”.

    –Vamos a razonar lo siguiente. ¿Qué queremos decir con eutanasia? ¿Estaremos de acuerdo con lo mismo? Eu es “buena” y thanatos es “muerte”. Etimológicamente hablamos de “buena muerte”, ¿quién no puede estar de acuerdo con eso? Pero el sentido etimológico quedó en la época de Francis Bacon (padre de la ciencia experimental) hace 500 años. No es el sentido que se le da hoy; el sentido de hoy es ocasionar la muerte para aliviar el sufrimiento a un paciente que lo haya pedido. Eso es lo que en campaña se llama despenar, “quitar las penas” (sonríe irónicamente) …

    –¿En eso no está de acuerdo?

    –Qué sé yo, si hay sedantes, analgésicos potentes... Podemos caer en algo que no es ejercicio de la Medicina. Ahí se enseña a tratar las enfermedades, está la máxima histórica que habla de que un médico debe curar, si no se puede aliviar y si no acompañar. ¡Pero hoy se puede aliviar!

    –¿En todos los casos se puede aliviar?

    –Creo que en todos. Y si no se pudiera en algunos podría sí aumentarse de tal forma la dosis (del sedante) que apareciera el llamado doble efecto.

    –¿Eso qué es?

    –Recurrir a una dosis tan alta que anticipaste la muerte. Ahí no hay una intencionalidad clara de dar muerte. El doble efecto es éticamente aceptable. Por eso digo que la ley de eutanasia es innecesaria. En Francia existe la ley de asistencia para morir, que algunos creen que es eutanasia, que en realidad es la sedación, el coma farmacológico. Y si hay un alivio, capaz que hasta podemos levantar la sedación.

    –Disculpe, ¿en los hechos eso no es lo mismo que la eutanasia?

    –Si uno pretendiera la eutanasia, buscaría dosis letales de resultado inmediato. La sedación paliativa, en cambio, va buscando el alivio de a poco. Empieza con mínimas dosis y las va aumentando. Vamos a suponer algo realista: una paciente con un cáncer con metástasis, informada de todo, muy angustiada, muy adolorida, dice que no soporta más. Ahí se abren dos caminos. En uno, con los cuidados paliativos, se la seda, se le da algo para dormir, para el dolor, es un proceso que lleva a la muerte en unos días, quizá una quincena. El otro es que venga alguien con algo para terminar con su vida, una dosis letal de una sustancia letal. ¿El Ministerio de Salud Pública va a reglamentar cómo será el procedimiento? ¿Y quién lo va a llevar a cabo? El proyecto habla de que esto lo realizará “el médico o a su orden”. Yo me pregunto también: ¿es lícito dar esa orden? ¿Yo puedo ordenar a alguien que mate a alguien?

    –El proyecto incluye modificaciones a leyes vigentes para que eso no sea penado.

    –Me refiero deontológicamente, ¿puedo hacerlo?

    –Está incluida la objeción de conciencia por parte del médico.

    –Bueno, pero esa paciente que le dije puede decir que quiera que el proceso lo haga usted o su cuñado. ¿Por qué no podría? Este proyecto supuestamente aboga por la autonomía del paciente, pero a la misma vez no puede elegir quién lo ejecuta. Vamos a seguir por la autonomía. El artículo 37 del Código Penal ya habla de persona de “antecedentes honorables”, no necesariamente un médico, ¡puede ser el hijo! Pobre, puede quedarse con una carga tremenda... o decirle que la alivió, o la ayudó a partir, ¡pero quiero ver a alguien en esa situación! Yo entiendo que pueda ser un médico, pero en la Academia decíamos que el médico no lo hace con un sentido técnico sino de piedad, de solidaridad y para que no sienta sufrimiento. Si la eutanasia fuera la muerte en paz y sin sufrimiento, estaríamos de acuerdo, pero no siempre es eso. Eso sería la sedación paliativa y mucha gente cree que es eutanasia. Yo voy a que la intencionalidad es distinta.

    –Aunque el desenlace sea el mismo.

    –Aunque sea lo mismo, pero va a venir más tarde.

    –Y a usted no le gusta nada que en el proyecto se la considere “muerte natural”.

    –¡Ah, no! ¡Y si no es natural! ¡Si yo provoqué la muerte! Pasa que poniendo “muerte natural” me evito la investigación forense. Podría sí hacerse una reforma legislativa y que la muerte por eutanasia no implique esa investigación. También en el proyecto habla de una comisión de revisión del hecho, pero que actúa después del hecho, ¿no debería hacerlo antes?

    –Usted se dijo agnóstico, ¿no hay ninguna influencia religiosa en usted?

    –¿En mí? ¡Para nada! Yo quedé absolutamente convencido de no ser cristiano leyendo a Bertrand Russel (risas). Soy librepensador e independiente.

    –¿Qué otra carencia ve en el proyecto?

    –Más que nada no lo veo necesario si hay cuidados paliativos universales o al alcance. Estos no solo tienen que ser informados sino realizados, esto tendría que estar establecido también por ley.

    –Ahora, volviendo a algo que dijo, si un médico tiene objeción de conciencia, imagínese un hijo, un padre, una pareja, un hermano.

    –La autonomía pretendida podría incluir también que el propio paciente se diera la muerte o que él designe quién podría ayudar. Lo primero ocurre en Suiza. Una vez una paciente me preguntó: “Doctor, esto que me dio para dormir, ¿qué pasa si me lo tomo todo junto? ¿Me volvería a despertar?” Y… capaz que sí, le respondo. “Eso sería lo peor que me podría pasar”, me dijo. Entonces lo llamé al hijo: “Escuchame, pasó esto con tu madre, administrá vos las pastillas”. Y después me quedé pensando: ¿una persona no tiene derecho a matarse? Eso es todo un tema. Sí está el artículo 315 del Código Penal, que todo el mundo se olvida, que te castiga si ayudás o incitás a otro a matarse. Volviendo a esta señora, ella no sentía dolor, sí tenía un cáncer muy avanzado. “Mire cómo estoy, yo no quiero que mis hijos me vean así, mire esas fotos, ¿vio lo linda que era?”. Hasta entonces yo no había valorado el tema estético; eso también genera dolor, angustia, es un dolor moral. Eso no es considerado. El proyecto tiene otro defecto: en su artículo 2 habla de una enfermedad “incurable” e “irreversible”. Yo tengo artrosis de rodilla, es incurable e irreversible, y de noche a veces el dolor no me deja dormir. Una insuficiencia cardíaca tampoco tiene cura. No especifica que se trata de una enfermedad terminal que genera agonía. ¡No se puede abrir tanto la cancha! Si en la redacción no quieren poner “terminal”, ¡que hablen de muerte inminente! Si no se puede caer en la “pendiente resbaladiza” como pasa en los Países Bajos. Al principio se aplica en los casos típicos, obvios, pero luego la ley tiene la posibilidad de sumar nuevas entidades, como niños con enfermedades terminales, discapacidades muy graves como la cuadriplejia. Cuando se empiezan a sumar candidatos a la eutanasia se dice que se entra en la pendiente resbaladiza. En los Países Bajos ya se habla de por qué no incluir a alguien de más de 75 años, aunque no tenga una enfermedad incurable, ¿por qué no? Eso más que pendiente resbaladiza es bruta bajada.

    –¿Usted piensa, como lo hacen varios detractores al proyecto, que la despenalización puede generar un problema extra en un país con tasas tan altas de suicido como este?

    –Lo que yo tengo ahí es otra desconfianza. ¿Por qué el proyecto no menciona más al “suicidio asistido”? Al principio (en el proyecto original del diputado colorado Ope Pasquet) sí lo incluía. Eso no se lo pregunté a ningún legislador. En síntesis: yo creo que (ya es suficiente) con los cuidados paliativos, con la sedación, eventualmente en que algún caso muy peliagudo subir la dosis para que aparezca el doble efecto, que parece la eutanasia…

    –Pero que éticamente lo considera aceptable.

    –Sí, porque lo que vos querés es aliviar. Pasás la raya cuando querés adelantar el proceso.

    –Más allá de lo fino de la línea, ¿con la eutanasia no pasa lo mismo que con el aborto antes de su legalización? ¿No es algo que se da en los hechos? Eso lo admitió a este semanario el decano de la Facultad de Enfermería, Fernando Bertolotto ( Búsqueda Nº 2.194).

    –No quiero confundir, pero creo que lo que sí se realiza es el alivio, la sedación. Que alguno ponga una dosis de más, no lo sé. Si hubo intención de apurar la cosa, no me consta, probablemente sí, con acuerdo de la familia, pero nadie denuncia, o si denuncia un juez podría perdonar…

    –Como forense, ¿usted podía darse cuenta de que una muerte fue una eutanasia?

    –Habría que haber recurrido al laboratorio, notificar existencia de drogas, ver si hubo exceso de morfina, por ejemplo. No he visto mucho, por lo general ni se investigan, quizá porque la duda, si existe, llega tarde. La denuncia, en todo caso, tiene que ser inmediata.

    –¿Y usted recuerda muchas aplicaciones del artículo 37?

    –No. Hace poco hubo un caso de un matrimonio alemán (N. de R. En setiembre, en Atlántida) y recuerdo otra, hace años, donde el juez se la vio en figurillas para aplicarlo, porque la señora tenía alzheimer en grado severo. ¿Ella pidió morir? ¿Lo decidió él? El hombre, que tenía 85 años, estaba agotado, la estranguló y luego quiso electrocutarse y no pudo. Quiso intoxicarse con gas y no pudo. Finalmente, se entregó a la Policía. La fiscal decía que no hubo súplicas de la víctima, que no pidió que la mataran, y no hubiera podido porque tenía un alzheimer avanzado... Ahí tenés otro defecto del proyecto: ¿quién valora la capacidad del que pide que la maten? ¿El médico tratante? ¿Hay que llamar a un psiquiatra? ¿Quién valora que es capaz? Capaz que hay alguien tan deprimido que pide morir, pero es por la depresión. Yo tuve un hermano con cáncer de cerebro. Para mí estaba deprimido. Le dije: “Lalo, te mando a una psiquiatra a que te levante un poco el ánimo, vos estás muy deprimido”. Y me responde: “¿Y cómo querés que esté si tengo un cáncer? ¿Querés que esté contento, que me dan tres meses de vida?” Tenía razón…

    Volviendo al caso que te contaba, decidieron internar al viejo en una casa de salud. Al mes y algo llaman de ese lugar que se había matado una persona. Era él. Se había tirado de un piso de arriba a la mesa de vidrio que estaba en la planta baja. Estaban todos los otros internos abajo. Estaba clavado que se quería matar. Ese es el tema: ¿qué pasa cuando uno no pide? ¿Qué hacés con los que no pueden pedir y sabés que están sufriendo? ¿Con los que tienen alzheimer severo? ¿Es justo que sigan sufriendo? Ahora, ¿es justo decidir por ellos, avasallar su autonomía? Es complejo el tema, che…

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    2024-01-03T19:54:00

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