• Cotizaciones
    lunes 15 de diciembre de 2025

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Haciendo boca

    La gente es loca por indignarse, le en-can-ta. Mi hipótesis es que ese gusto se basa en el mismo hecho que motiva la indignación: encontramos a alguien o algo que funciona por debajo de nuestros estándares morales, lo cual nos hace sentir mejores personas.

    El individuo empieza su vida sin saber lo que es la indignación. El niño tiene berrinches, raptos de intolerancia, furia destructiva, pero no sabe de indignaciones hasta ver repetidas veces esa rutina en sus padres (se indignan entre ellos, se indignan con lo que ven en la tele, con la abuela, etc.). El niño, de a poco, percibe que esa es una de las delicias de la vida que se está perdiendo por no saber bien dónde y cómo aplicarla. ¿Sobre qué sujetos vuelca sus primeros ensayos de indignación, un poco sobreactuados e imitativos de sus mayores? El perro suele ser uno, el niño practica la indignación como probando el efecto, desde la copia actuada; intuitivamente, busca sujetos sobre los que pueda ejercer superioridad moral, porque eso es lo que entendió de la indignación viendo a sus padres, y entendió bien (milagrosamente, en general los niños no entienden nada). Entonces va derechito al perro, intuyéndose moralmente superior, y se agarra la cabeza con enfado artificial y grita sus primeros y represivos “¡no! ¡no! ¡Qué hiciste, Manchita, qué desastre, qué horrible!”. Pasado este ensayo, seguirá su camino de la indignación con niños más chicos que él: hermanos menores, primos, etc., y copiará los gestos de indignación paternal que él mismo supo provocar antes. Es evidente que el niño ve a estos dos sujetos (perro y nene) como seres inferiores y por eso siente la potestad de indignarse con ellos. Y ahí deschava el placer último de la indignación: la persona que se indigna se siente superior desde el punto de vista ético y moral al sujeto catalizador de su indignación. ¿Entienden ahora por qué el niño elige al perro? Desde su pequeño cerebrito la intuición lo guía.

    El indignado adulto sube la apuesta: comenta y comparte su indignación con gente que está igualmente indignada y piensa igual, momento en el que confirma su existencia: yo soy este que estoy indignado junto con todos estos otros que también están indignados por esto indignante que hacen o hicieron otros que no forman parte del grupo.

    La indignación es balsámica, autoindulgente por definición: encuentro a alguien o algo que es peor que yo y a quien puedo culpar de varios males de la sociedad, por lo tanto justifico mi existencia y un poco mis miserias también, o al menos las diluyo, o en el peor de los casos me olvido de ellas por un rato. De ahí el éxito furibundo de todos los medios que fomentan la indignación: el informativo, las redes sociales, los programas de radio con llamadas de viejas, las cartas al director; todos alimentados y consumidos por gente que ama indignarse y al ver a otro que se indigna por la misma causa se reconoce y se siente digno.

    Lo lindo que tiene la indignación, además, es que uno se puede indignar mil veces con lo mismo, es un recurso inagotable. El acto de indignación funciona con parámetros infantiles: lo que alguna vez me indignó podrá seguir indignándome infinitas veces con la misma intensidad hasta el fin de los tiempos.

    ¿Qué les parece? Una columna de humor sin ningún chiste medianamente divertido. ¿Indignante, no?

    Disfruten de ese placer de los dioses. De nada.