Contraste es el término que refleja en cierta manera cómo fue el cierre del agro uruguayo en 2021 y el inicio de 2022. No sin dejar en claro que las cifras y datos suelen esconder casos particulares, que quedan fuera de una evaluación generalizada.
Contraste es el término que refleja en cierta manera cómo fue el cierre del agro uruguayo en 2021 y el inicio de 2022. No sin dejar en claro que las cifras y datos suelen esconder casos particulares, que quedan fuera de una evaluación generalizada.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEs que ese sector celebraba antes de terminar 2021 un año récord en exportaciones de carne vacuna, tanto en precios como en demanda, sumado a una faena de bovinos máxima histórica de 2.638.252 cabezas, lo que significó un aumento de 31% respecto a 2020.

Y en los últimos días del año que acaba de finalizar las luces de alerta se encendieron por la instalación de un déficit hídrico en varias zonas del campo local, principalmente en el centro y parte del norte de Uruguay.
A eso se sumó el fuego propagado por tierras de ciertas zonas de los departamentos de Río Negro y de Paysandú en los primeros días de 2022, algo que sucedió en condiciones de alto riesgo para el registro de incendios, y que dejaron como resultado más de 24.000 hectáreas afectadas, según estimaciones preliminares del Ministerio de Ganadería (MGAP).
En caliente y con el rojo fuego todavía presente en los rostros y en los ojos, productores rurales, vecinos de centros poblados y algunas autoridades locales expresaron su malestar y enojo en medios de prensa y reuniones informales, por la falta de respuestas y de previsión para atender el problema por parte del Estado y de las empresas forestales.
Tras constatar la situación registrada en el territorio y mantener encuentros con esas personas el lunes 3, los ministros de Ganadería, Fernando Mattos, y de Ambiente, Adrián Peña, admitieron la necesidad de hacer algunos ajustes en cuanto a la capacidad de atención de este tipo de siniestros y de plantear exigencias a las compañías forestadoras sobre medidas de prevención, como el mantenimiento adecuado de los cortafuegos y el cumplimiento de la distancia de las plantaciones de por lo menos 500 metros de los centros poblados.
Peña declaró que “donde ya está plantado muy cerca de la localidad seguramente exigiremos a las empresas que corten rápidamente y limpien”.
“Y lo que se plante de aquí en adelante nunca va a ser a menos de 500 metros”, advirtió, según publicó Telemundo en su sitio web. Consignó ese medio que el alcalde de la localidad de Piedras Coloradas, John Cáceres, afirmó que “hay forestación a 50 metros de las casas”.
El MGAP por su parte anunció medidas de apoyo a los productores agropecuarios perjudicados por el incendio, principalmente para atender las situaciones más urgentes, como el realojo de los vacunos y el abastecimiento de agua y forraje.
Complementariamente, el Poder Ejecutivo resolvió exonerar el pago de las facturas de OSE de los meses de diciembre y enero a unos 1.900 usuarios afectados por el siniestro, a lo que se sumará una línea de asistencia crediticia del Banco República.
En cuanto a la emergencia agropecuaria declarada por el MGAP el 30 de diciembre, debido al déficit hídrico constatado, esa medida rige por 90 días y abarca algunas seccionales policiales de los departamentos de Durazno, de Florida, de Paysandú, de Río Negro y de Tacuarembó.
Esa resolución habilita a la secretaría de Estado a hacer uso de los recursos del Fondo Agropecuario de Emergencias, con el objetivo de brindar apoyo a los productores de esas zonas de los rubros de ganadería y lechería, que exploten predios de hasta 500 hectáreas, y a los apicultores registrados.
Hasta el momento la emergencia en el agro comprende cerca de 2 millones de hectáreas, pero considerando la información climática proveída por el Instituto de Meteorología, del Sistema Nacional de Emergencias, entre otras fuentes de datos, el MGAP decidió ayer miércoles ampliar el área bajo emergencia agropecuaria.
Los mapas climáticos del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (Inia) muestran una amplia zona “roja”, que cruza de norte a sur el territorio uruguayo, hacia arriba más cerca del litoral oeste y luego baja por el centro del país. El nivel de agua disponible en el suelo es el más bajo, según el gráfico del Inia, correspondiente a los últimos 10 días de diciembre.