A casi dos años de haber concedido las últimas autorizaciones de nuevos eventos transgénicos, el gobierno no logró el acuerdo interno necesario para resolver qué hacer con los pedidos de aprobación de semillas genéticamente modificadas planteados por las empresas privadas, y persisten las discrepancias entre los Ministerios de Ganadería y de Relaciones Exteriores, dijeron a Campo fuentes oficiales.
Esa indefinición genera incertidumbre y preocupación en las compañías semilleristas, que esperan una respuesta oficial a las solicitudes elevadas al Gabinete de Bioseguridad.
“Vemos con gran preocupación el tratamiento del tema porque se pasó de una situación de previsibilidad a un impasse, y no sabemos qué pasará”, señaló a Campo el gerente de Asuntos Corporativos de Monsanto en Uruguay, Marcos Carrera.
El gabinete en cuestión, que está integrado por los ministros de Ganadería, de Economía, de Industria, de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, de Relaciones Exteriores y de Salud Pública, tiene la potestad de autorizar o no los nuevos vegetales genéticamente modificados y debe definir la política nacional en esa área.
Carrera, quien integra la directiva de la Cámara Uruguaya de Semillas, reconoció que “hasta setiembre de 2012 (cuando salieron las últimas resoluciones del gobierno para aprobar una serie de eventos transgénicos) el proceso era previsible y ahora dejó de serlo”.
Esa asociación nuclea a las principales empresas del sector en lo internacional que cuentan con representaciones en Uruguay, como Monsanto, Syngenta, Bayer, Dow Agrosciences, DuPont, Basf, entre otras.
Las fuentes comentaron que el martes 22, los ministros que participan del citado gabinete no alcanzaron a superar las diferencias que tienen sobre la conveniencia o no de permitir el uso, la producción y la comercialización de semillas genéticamente modificadas en el mercado uruguayo. Señalaron que los titulares de las carteras de Ganadería, Tabaré Aguerre, y de Relaciones Exteriores, Luis Almagro, mantuvieron una reunión previa al encuentro del Gabinete de Bioseguridad pero no se logró un acuerdo. Quedaron en realizar una nueva reunión para decidir los pasos a seguir, comentaron.
Almagro ha manifestado varios cuestionamientos a los argumentos que plantean las empresas para pedir las liberaciones comerciales de sus productos, por lo que se negó a firmar algunas resoluciones adoptadas por el gabinete ministerial que maneja esos temas y este año tuvo un “fuerte cruce” con el subsecretario de Ganadería, Enzo Benech, en una reunión del Consejo de Ministros (ver Nº 12 y Nº 14 de Campo).
Luego de esos episodios, el gobierno intenta un acercamiento entre los ministros que plantean reparos a la autorización de nuevos transgénicos y los que consideran favorable para el agro local que haya más semillas genéticamente modificadas para la producción.
De la mano de los cultivos de soja y maíz transgénicos, Uruguay tuvo un crecimiento incesante de la producción agrícola y la oleaginosa pasó a liderar las exportaciones del país, desbancando del primer lugar a la carne vacuna.
Semilla reprogramada
El jueves 24, en el cierre del Primer Foro Nacional sobre Pautas Estratégicas en Biotecnología para Sectores Productivos, organizado por el Ministerio de Industria, el presidente de la República, José Mujica, resaltó la importancia de la investigación en las ciencias de la vida en el agregado de valor de la producción agropecuaria. “Si hay una plantación de maíz que da 12.000 kilogramos por hectárea porque se utilizaron semillas reprogramadas, esa producción no es de carácter primario, sino que es con valor agregado, altamente sofisticado, que implica investigación científica y mucho trabajo y aplicación”, señaló.
Y advirtió: “Algunos, que son economistas y se olvidan de la tecnología, dicen que somos productores de productos primarios, como si una semilla reprogramada de maíz hoy sea lo mismo que el maíz que plantaba mi abuelo”.
El mandatario consideró necesario “dar una lucha política para que la investigación en biología tenga preferencia a la hora de elaborar el presupuesto nacional y las empresas que se instalen con esa mira tengan prioridad en el tratamiento fiscal”.
En el marco de ese evento, que se realizó entre el martes 22 y el jueves 24, un grupo de técnicos y empresarios del sector intercambiaron informaciones sobre los avances científicos alcanzados en los países de la región. En una conversación informal que se dio en las pausas de los talleres realizados en ese foro, algunos participantes comentaron el panorama incierto que advierten sobre la política oficial vinculada a la bioseguridad en Uruguay, según pudo constatar Campo. “Aunque nadie del gobierno lo reconozca, es una moratoria de hecho y no sabemos si en los meses que quedan de esta administración habrá nuevas aprobaciones de transgénicos”, comentó uno de los empresarios.
Para analizar la indefinición del gobierno sobre el tema, los ejecutivos de las principales firmas semilleristas a escala mundial, que tienen sus oficinas centrales en Buenos Aires, solicitaron una reunión con los técnicos que los representan en Uruguay, indicaron a Campo fuentes del sector. Contaron:“Nos pidieron que vayamos a explicar la situación, porque no pueden entender la falta de respuesta del gobierno”.
“En el fondo hay un costo político, tanto por autorizar como por no hacerlo, del que nadie quiere hacerse cargo” en el Gabinete de Bioseguridad, opinaron.
Uruguay ocupa el décimo lugar entre los países productores de granos transgénicos, con 1,5 millones de hectáreas, que en su mayoría fueron sembradas con semillas de soja genéticamente modificadas, que son resistentes a plagas o enfermedades y tolerantes a la aplicación de herbicidas como el glifosato. El país con mayor área de cultivos transgénicos en el mundo es Estados Unidos, con 70 millones de hectáreas, seguido de Brasil con 40 millones, según datos del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA, por su sigla en inglés).
Papa y tomate
Pero no solo empresas privadas están a la espera de una definición del Gabinete de Bioseguridad sobre las solicitudes de autorización de eventos transgénicos. El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) tiene pendiente pedidos para investigación en laboratorio e invernáculo de cultivos de papa, tomate y trébol blanco, según registros del MGAP. Indican que el objetivo de esos proyectos es evaluar la introducción de genes específicos que confieren mecanismos de defensa en esos cultivos frente a ciertos patógenos que afectan las plantas de papa y tomate.
En marzo pasado, esa instancia ministerial aprobó tres eventos transgénicos con destino a la investigación y a la realización de ensayos en el Instituto Nacional de Semillas. Sin embargo, no hubo novedades sobre los pedidos previstos por el INIA, que es una persona jurídica de Derecho Público no estatal creada por una ley de 1989.
Agro
2014-07-31T00:00:00
2014-07-31T00:00:00