Según proyecciones de Naciones Unidas, la población de las ciudades pequeñas e intermedias experimentará un crecimiento sostenido de cara a 2030. Sin embargo, esos territorios han sido los más golpeados por la emergencia sanitaria provocada por el Covid-19, lo que se refleja, por ejemplo, en el alza de los precios de los alimentos básicos, así como en la migración de personas desde las zonas urbanas a las áreas rurales.
Uruguay no escapa a esa realidad y esos impactos se han identificado en ciudades “intermedias” como Canelones. Es que si bien el departamento no constituye una de las grandes urbes del país, sí cuenta con grandes polos logísticos y acumula un alto porcentaje de la población. Además, oficia de territorio intermediario entre las zonas rurales y las capitales, concentrando al 60% de los productores agrícolas y ganaderos del Uruguay.
Es por eso que el intendente de Canelones, Yamandú Orsi, impulsará la creación de una Red de Ciudades Intermedias, con el fin de generar espacios de intercambio y colaboración entre localidades similares de toda América Latina. La iniciativa contará con el apoyo técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y estará enfocada en promover políticas de seguridad alimentaria de cara a la pospandemia.
En esa línea, el jueves 6 se realizó la primera reunión virtual de la red convocada por el gobierno departamental con el apoyo de FAO regional, en la que participaron autoridades municipales de las 15 ciudades latinoamericanas (de México, Perú, Argentina, Costa Rica, Colombia, Ecuador y Brasil) que han confirmado su participación hasta el momento.
Durante la instancia, Orsi afirmó que “el saldo de la pandemia ha sido enorme en términos de aumento de la pobreza y pérdidas de fuentes de trabajo”, por lo que es necesario apuntar hacia una “articulación regional que proponga como parte de la solución de la pospandemia fortalecer los vínculos a escala nacional e internacional con los municipios y los gobiernos locales”.
“En estos espacios se juega buena parte de la mejora de los sistemas alimentarios, tanto en la producción de alimentos de calidad como en la necesidad de bajar los costos, así como su correlato con la generación de empleo”, indicó el intendente.
En tanto, el director de la secretaría de Relaciones Internacionales de la Intendencia de Canelones (IDC), Edison Lanza, dijo a Búsqueda que el departamento necesita buscar una inserción internacional vinculada a su “perfil territorial, productivo y social”, tomando además un rol estratégico de cara a la pospandemia.
“La pandemia ha impactado fuertemente en la alimentación de amplias capas de nuestra población y la necesidad de alimentos saludables en las grandes ciudades es cada vez más importante, además de la necesidad de bajar los costos y que estos alimentos lleguen a precios asequibles”, explicó el jerarca.
El subdirector general y representante de FAO para América Latina y el Caribe, Julio Berdegué, expuso durante la reunión algunas posibles líneas de trabajo. Según su presentación, a la que accedió Búsqueda, desde el organismo entienden que la red podría funcionar como un “espacio de conocimiento, relacionamiento y soluciones a escala municipal” que permita compartir experiencias y reflexiones sobre la gestión municipal y los sistemas agroalimentarios sostenibles. Además, para las ciudades pequeñas e intermedias la red puede ser de interés para incrementar sus relaciones colaborativas, de forma “que generen innovación e inversión, aceleren reformas y buenas prácticas e incrementen la disposición de inversión de las ciudades”.
“La idea es intercambiar buenas prácticas, para que eso que suena tan bien como economía circular o kilómetro cero se ponga en práctica como una lógica público-privada”, agregó Lanza. En ese sentido, se podría incluso extender el programa piloto Canelones te Alimenta, que busca llevar la producción de pequeños productores locales a zonas del departamento con dificultades para acceder a alimentos sanos.
La agenda temática de la red aún está en discusión y se prevé formalizar en un segundo encuentro entre junio y julio de este año, instancia en la que también se definirá cómo articulará el grupo con las cancillerías y los delegados del gobierno nacional.
Sin embargo, ya se definieron algunos temas clave como la seguridad alimentaria y nutricional. Al respecto, las autoridades esperan fomentar la interacción entre lo nacional y lo subnacional “para el mejoramiento de los entornos alimentarios; apostar por una cadena de suministro eficiente y circular; fortalecer la producción sostenible de alimentos en la agricultura familiar y promover formas de organización social para la comercialización”.
También se pretende ir hacia una transformación alimentaria que comprenda la digitalización y la incorporación de tecnología. Además, la red pretende hacer foco en la agenda “pos-Covid-19”, al impulsar la resiliencia y el rol de las ciudades intermedias en la recuperación económica y social de las ciudades de cara a la pospandemia.
Por último, en octubre se llevará adelante la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de Naciones Unidas, y la IDC propondrá que esta red sea el referente latinoamericano para que “la voz de las ciudades que producen alimentos y que abastecen a los grandes mercados” sea escuchada, dijo Lanza.
Problema regional.
El representante interino en Uruguay y oficial principal de políticas para América Latina y el Caribe de la FAO, Ruben Flores, dijo a Búsqueda que el organismo “valora la iniciativa”, ya que entiende que las ciudades intermedias “son un eslabón clave en la conformación de los sistemas alimentarios”.
Explicó además que la importancia de las ciudades intermedias “radica en el intercambio y flujos de alimentos, personas, bienes, nutrientes, desechos y servicios ecosistémicos que hacen posible responder al efecto de la pandemia, contribuyendo a la recuperación y transformación de los sistemas agroalimentarios”.
Asimismo, dijo que estos territorios son un “canal para asegurar el acceso continuo a alimentos saludables para las personas más vulnerables”, así como para generar plataformas colaborativas de suministro de alimentos. Por otro lado, contribuyen a impulsar nodos de innovación para la reactivación del mercado laboral y fomentan el vínculo urbano-rural a través de circuitos participativos de producción y consumo sostenible, con sistemas de alertas e información sobre mercados, agro y clima.
En tanto, Berdegué señaló que poner el énfasis en los sistemas alimentarios radica en que el seguimiento de los mercados ante el Covid-19 muestra que “los sistemas agroalimentarios fueron más resilientes que otros sectores de la economía” y son hoy el “mayor sistema económico del planeta”.
Sin embargo, el experto aseguró que la pobreza y la desigualdad en los sistemas alimentarios “son endémicos”, ya que más del 80% de las personas pobres viven en áreas periurbanas y rurales, y la crisis sanitaria profundizó aún más la brecha. En esa línea, aseguró que la subalimentación en la región “va en aumento” y que para 2030 “las proyecciones indican un retroceso en los avances logrados en la década pasada”.
“La IDC ha hecho un esfuerzo muy importante para mantener la situación alimentaria a flote”, pero los impactos de la pandemia se ven tanto en el aumento de la pobreza en las distintas ciudades del departamento como en las ollas y los comedores funcionando a pleno, sostuvo Lanza.