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    La Biblia y el calefón

    Cuando la pulseada por la instalación de la estatua de la Virgen María estaba en el entretiempo en la Junta Departamental de Montevideo, el senador emepepista Rubén Martínez Huelmo sacó un conejo de la galera, y nos dejó a todos boquiabiertos.

    En “La República” del domingo pasado le hacen un reportaje que no tiene desperdicio, en el cual el senador oficialista nos cuenta que les mandó a los ediles del Frente Amplio una “propuesta urbanística que apunta a reunir en un espacio libre y plural, todas las tendencias religiosas conocidas”.

    Para aclarar, sin que oscurezca, el legislador nos explica su propósito, el cual, cito textualmente, “de prosperar, podría colocar a Uruguay en un sitial diferencial sobre la concepción religiosa”. Dijo además que “buscamos imbuir el lugar deseado por la comunidad católica de un espíritu ecuménico, libre, de amplia confluencia, en donde confluyan todos los pensamientos religiosos”.

    El hombre, inspirado por los más nobles propósitos, agrega luego que “para el Frente Amplio, la constitución de un área común que simbolice la confluencia de todas las tendencias y creencias religiosas, desde el catolicismo y sus variantes hasta el umbandismo, es una demostración de tolerancia y construcción, que reforzaría además que en Uruguay es posible la unión ecuménica, a diferencia de otros lugares en el mundo donde, en nombre de la religión, se cometen los peores crímenes”.

    Cuando uno piensa que en este país hay gente que cree que “en Uruguay es posible la unión ecuménica” de todas las religiones, termina por convencerse de que hay compatriotas que, o bien, viven adentro de una pecera o flotan en el espacio extraterrestre.

    En la misma “fuerza política” de la que proviene este señor legislador, hubo que posponer la toma de posesión del nuevo presidente que acaban de elegir, porque al pobre Javier Miranda lo tironean de todos lados, le rebotan los ofrecimientos para las vicepresidencias, lo desprecian y lo destratan en las redes sociales correligionarias, y le ponen palos en la rueda un día sí y otro también. En el mismo país donde el Guapo y el Cuquito tiran de los dos extremos de la piola porque la oposición no está lista, pero te digo que sí, que está lista para gobernar, y mientras ellos dos tironean, al Guapo se le piantan los intendentes de su grupo, ¿para irse al grupo del Cuquito? ¡No! Para crear un tercer grupo. Y mientras, los colorados se arrancan las mechas entre ellos, entre batllistas, socialdemócratas, bordaberristas, y no pierden ocasión de trancarle a Novick cualquier iniciativa. Si ya da hasta para pensar que cualquier día de estos al pobre Mieres se le van a rebelar algunos dirigentes, y van terminar en vez de con una asamblea general en un ascensor, con dos asambleas paralelas en dos cabinas telefónicas…

    “¿Tolerancia y construcción?” “¿confluencia ecuménica?”… pero don Ruben… ¡si hasta al maestro Tabárez le están apareciendo opositores rebeldes!

    La patriótica iniciativa del senador Martínez Huelmo merece completarse, y le vamos a dar algunas ideas para ayudarlo.

    El terreno del Buceo podría llamarse Parque de las Religiones.

    Habría que lotearlo, asegurándoles los predios principales a los católicos, a los judíos y, ya que estamos, a los musulmanes también, aprovechando que tenemos a los boys de Guantánamo, y al flaco Yihad Diyab para atender ese quiosco.

    Pero como al lado de McDonald’s a veces aparecen los carros de chorizos, hay que aplicar el espíritu ecuménico y asegurarles stands a los brasucas de Dios es Amor, Iglesia Universal del Reino de Dios y sus variadas ramificaciones de amor y paz y derivados similares.

    Ahí nos aseguramos atractivas ofertas de Jabón de la Salvación, Retazos de Manto Sagrado, la Piedra Pómez de la Conciencia y el Aceite para Lubricar el Alma.

    Habría que abrir un registro para otras orientaciones y devociones menos conocidas, porque en este país ecuménico en el que “naides es más que naides”, habría que respetar también a Las Adoratrices del Pokémon Go, los Salvacionistas del Secreto Bancario, los Redentoristas del Pasado Mediato y los Reivindicantes de la Metralla Milagrosa.

    Las jornadas de celebración deberían escalonarse para evitar que confluyeran ritos y ceremonias simultáneas de religiones diferentes, no porque pudieran surgir rozamientos o enfrentamientos, sino porque los sonidos, cánticos, coros de exaltación y rezos en alta voz podrían interferir los unos con los otros, dificultando el seguimiento de las celebraciones de los diversos grupos allí reunidos.

    Para inaugurar el parque habría que pensar bien a quién invitar a cortar la cinta, porque en nuestro país, como dice mi amigo Sergio, a quien le respeto su ingeniosa autoría, “hay Sanguinettis y San Guinettis, unos promoviendo la laicidad y otros visitando escuelas públicas de sotana”.

    Igual, don Martínez Huelmo, mire que su iniciativa no va a ser fácil de llevar a la práctica. Si el tema de la estatua de la Virgen está así de peleado, imagínese la trenza que va a haber con su proyecto del Parque de las Religiones, cuando confluyan los lobbies del padre Sturla y de la mae Lola de Iemanjá, nomás por mencionar a algunos de ellos.

    Si no le dan pelota, siempre le queda la alternativa de ir a hablar con su correligionario, el nuevo ministro de Defensa Nacional, don Menéndez, y proponerle instalar el Parque de las Religiones en el nuevo territorio conquistado esta semana en la plataforma marítima. Ahí no se puede meter gente, pero se puede al menos poner las estatuas abajo del agua, transformando el nuevo emplazamiento en un atractivo turístico, yendo a visitarlas en barcos con fondo de vidrio transparente.

    Al fin de cuentas, algo es algo. Que Dios lo ayude.

    Humor
    2016-09-08T00:00:00