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    martes 04 de junio de 2024

    La Policía evalúa retirarse completamente de las canchas de fútbol y dejar toda la seguridad a cargo de empresas privadas

    La idea no es nueva. Ya en 2016 el Ministerio del Interior informó que junto con la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) trabajaba “para que en el corto plazo la totalidad de los policías se retiren del interior de los escenarios deportivos”. El comunicado de prensa hablaba de un “proceso gradual” para que el papel de la Policía dentro de los campos de juego “se reduzca únicamente a la custodia de los árbitros”.

    Esa meta nunca se alcanzó, ya que además de la custodia de los jueces al día de hoy en ocasiones la Policía aún desempeña otras tareas dentro de las canchas: protección del personal de recaudación, registro de personas y presencia en puertas y tribunas. Ahora, sin embargo, la Policía volvió a iniciar conversaciones con la AUF para retirar a todos sus efectivos de los campos de juego, tras analizar los episodios de violencia sucedidos en el Torneo Clausura del Campeonato Uruguayo.

    “De realizarse, la situación no variaría mucho a la actual porque los policías dentro de las canchas son pocos. La realidad es que el 90% de los partidos se pueden hacer sin policías, incluso respecto al cuidado de los árbitros”, dijo a Búsqueda el presidente de la AUF, Ignacio Alonso. Pese a esto, aclaró que en el otro 10% la Policía es necesaria todavía “por un tema de garantía, autoridad y respeto”, lo cual hace difícil que el cambio sea total.

    La intención policial de retirarse del interior de las canchas se debe a varios factores, principalmente, de estrategia: no ocupar tantos efectivos en una sola actividad y tener personal disponible para otras tareas. También para evitar la responsabilidad cuando suceden en las canchas hechos que dentro de la Policía consideran que corresponden a los organizadores de los eventos y no a las fuerzas públicas.

    A medida que disminuyó el rol de los policías en el fútbol, aumentó el de las empresas de seguridad privada, que son contratadas por la AUF para los partidos. El objetivo policial es que los partidos de fútbol sean llevados a cabo al igual que los espectáculos musicales, donde la seguridad privada es la única que actúa dentro de los recintos. Quieren, por ejemplo, que en todos los campos de juego los responsables del registro, entrada y salida de los hinchas sean los organizadores y que la Policía siga disponible en los alrededores de los estadios para dar garantías a esas tareas, intervenir en la vía pública y evaluar acciones ante posibles incidentes.

    Este planteo es contrario al del titular de la Secretaría Nacional del Deporte, Sebastián Bauzá. En julio El Observador informó que Bauzá procura una mayor intervención policial en el deporte. Consultado por Búsqueda, dijo que la Ley de Urgente Consideración es clara respecto a esto en las normas sobre prevención y represión de la violencia en espectáculos deportivos. En sus artículos 95 a 98, la ley establece que “la seguridad en los espectáculos públicos que se realicen en un recinto privado o público será de cargo de las personas físicas o jurídicas encargadas de la organización, promoción y desarrollo de estos, quienes contarán, cuando corresponda, con el apoyo y auxilio del Ministerio del Interior a través de la Policía Nacional”.

    Actualmente distintas divisiones policiales —jefaturas, Tránsito, Guardia Republicana y Logística y Apoyo, entre otras— actúan en una determinada área fuera de los estadios para encargarse de delimitar zonas vehiculares para estacionamiento, patrullar, realizar detenciones, cuidar las unidades de transporte colectivo y desplegar vallados tácticos de separación de hinchadas. También realizan tareas de inteligencia y chequean las cámaras de reconocimiento facial. Estas operaciones se mantendrán en el futuro.

    Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

    Las conversaciones con la AUF deberán definir el rol policial dentro de las canchas en situaciones de alto riesgo como los clásicos entre Nacional y Peñarol. El último, disputado en setiembre en el Gran Parque Central, requirió un operativo policial de largas horas para registrar, trasladar, ingresar y retirar a los hinchas visitantes. La misma tarea se ha repetido con los hinchas visitantes en todos los otros clásicos.

    El partido terminó con fuego y destrozos en la tribuna Héctor Scarone, destinada a los hinchas de Peñarol. Durante el partido la hinchada visitante mostró bengalas, inflables y banderas de incitación a la violencia. También intercambiaron pedradas con hinchas de Nacional. Antes del partido, en la tribuna de Peñarol se había colocado grasa. En ninguno de estos casos la Policía actuó. Por los incidentes, alrededor de 40 hinchas de ambos equipos fueron ingresados al registro de personas impedidas, que prohíbe la entrada a cualquier evento deportivo.

    Los integrantes de esa lista negra pueden ser añadidos por el Ministerio del Interior, la AUF, la Organización de Fútbol del Interior, la Federación Uruguaya de Básquetbol y cualquier otra federación deportiva que lo considere. Hoy son 1.265 personas quienes están incluidas, un 85% relacionadas al fútbol.

    Las causales para ser parte del registro abarcan comportarse de manera violenta en las inmediaciones del evento, estar bajo los efectos del alcohol o de estupefacientes de cualquier naturaleza y tener antecedentes judiciales por delitos o faltas vinculados a hechos de violencia en espectáculos públicos. Alonso entiende que el número 1.265 es todavía bajo y es necesario ingresar a muchos hinchas que cometen acciones más peligrosas que “tomar alcohol”.

    El presidente de la AUF dijo a Telemundo que se agregará al registro a quienes en la tribuna cantan canciones que celebran muertes. “Tenemos que atacar directamente al foco de violentos y empezar a aplicar la lista negra más intensamente”, afirmó.

    Información Nacional
    2022-10-19T20:06:00

    FUENTE: nota.texto7