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    La Policía frustró un plan de “gente de Peñarol” que incluía hasta “un muerto” y por eso el operativo fue “exitoso”, opinó Bonomi

    La tarde comenzó con una siesta. A las 16.40 horas sonó el despertador y el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, se sentó en su cama convencido de que las horas siguientes iban a ser intensas. Caminó hasta la cocina de su casa, se preparó un café y luego se sentó frente al televisor con la idea de seguir “paso a paso” el partido clásico entre los equipos de Nacional y Peñarol.

    Desde el 18 de noviembre que se encontraba en su casa luego de haber sido sometido a una intervención quirúrgica por una hernia, pero los últimos días no habían sido especialmente de reposo. Las idas y venidas en torno al clásico llevaron a Bonomi a tener conversaciones constantes con la cúpula de su Ministerio y a tomar decisiones trascendentes.

    Por eso, no le extrañó el impreso que vio en la pantalla al encender el televisor: “Clásico momentáneamente suspendido”. Lo de “momentáneamente” es muy optimista, pensó y enseguida concluyó que la pelota de fútbol no llegaría esa tarde del domingo 27 al círculo central de la cancha del Estadio Centenario. Y así fue.

    Bonomi manejaba desde horas antes información sobre posibles disturbios que preparaba el sector más conflictivo de la barrabrava de Peñarol. El objetivo, según dijo el ministro del Interior este miércoles en una entrevista con Búsqueda, era suspender el partido una vez iniciado y hacer perder de esa forma los puntos a Nacional y a Peñarol, generando disturbios dentro y fuera del Estadio y hasta “un muerto”.

    No lo lograron por la acción de la Policía y por eso Bonomi cataloga el operativo como “exitoso”. Lo siguió hasta el final desde el sillón de su casa y al otro día lo respaldó públicamente, ya reintegrado a su trabajo. No deja espacio a los cuestionamientos. Está convencido —y así lo repitió una y otra vez durante toda la entrevista— que sus subordinados lograron evitar un mal mucho mayor.

    El ministro también respondió a los que lo acusan de haber fracasado el domingo, y en especial al senador blanco Luis Lacalle Pou y al conductor del Partido de la Gente, Edgardo Novick. Aseguró que Lacalle Pou “utilizó” a un integrante de la barrabrava de Peñarol con fines políticos y que Novick “protegió” a otro. “Memoria” fue lo que les reclamó.

    —¿Considera que el actual es el peor momento con respecto al fútbol uruguayo y la violencia?

    —No, porque en este momento, a pesar de lo que digan, está mucho más controlado. Voy a poner un ejemplo gráfico. El otro día en la toma de televisión del Estadio Centenario había una tribuna llena, una tribuna absolutamente vacía y una tribuna que tenía un hueco en el medio, la Amsterdam, esperando para que entrara la parte más dura de la barrabrava de Peñarol. El control fue tan grande que se mantuvo de principio a fin ese hueco porque no pudieron entrar. La Policía tenía tres anillos de controles y el que se encontraba en el ombú de la calle Ricaldoni no los dejó pasar porque los que llevaban bombos y banderas no se dejaron revisar. La gente de Nacional se dejó revisar y como no tenían nada pasaron. La suposición es que en los bombos y las banderas los de Peñarol llevaban armas y droga y que todo estaba armado para que pudieran entrar a la tribuna a la fuerza, porque así lo hacen, y así ingresar con esas cosas. Eso no funcionó. Por eso los que entraron armaron lío con el objetivo de tratar de que entren los de afuera.

    —¿Por qué el Ministerio del Interior evalúa que el operativo del domingo fue exitoso si el partido no se jugó y se registraron incidentes?

    —Uno califica los operativos de buenos o malos en función de lo que podría haber pasado y de lo que finalmente pasó.

    —Pero el partido no se jugó...

    —La información que tiene la Policía es que querían suspender el partido pero después de empezado. Lo que buscaban era armar lío en la mitad del partido con la Colombes para que tanto Peñarol como Nacional perdieran los puntos. Ese era el objetivo de la barrabrava de Peñarol y se lo frustramos. Tenían toda una organización para eso. Hubo planificación en muchos barrios y también estaban conectados con la barra de Estudiantes de La Plata y eso nos consta. Estudiantes traía más bombos y más elementos. No cumplieron el objetivo porque el partido lo ganó Nacional. Esto no quiere decir que la hinchada de Peñarol quería perder los puntos, pero la barrabrava utiliza el corazón de los hinchas para llenar el bolsillo. Esto lo planificaron desde el bolsillo, con el objetivo de generar problemas porque no les dieron entradas.

    —¿Les dieron o no les dieron entradas?

    —Lo que me consta a mí hasta este momento es que la Comisión de Seguridad de Peñarol no dio entradas a la barrabrava. Los jugadores tampoco aportaron dinero. Es la primera vez que todos los clubes se ponen de acuerdo y no dan entradas. El presidente de Peñarol (Juan Pedro) Damiani se quejó en la conferencia de prensa de que el Ministerio del Interior sabía que iba a haber una asonada y no se lo comunicó. El Ministerio del Interior recibió antes del clásico de la Comisión de Seguridad de Peñarol la denuncia de una amenaza personal que le hicieron los que fueron a pedir entradas y la solicitud de seguridad para esa comisión, para el Palacio Peñarol y para el Estadio Campeón del Siglo. Eso significa que sabían que había algo. Que se pongan de acuerdo entre ellos. Además, si uno miraba la Colombes, el equipo de seguridad de Nacional estaba, pero en la Amsterdam el de Peñarol no fue.

    —Peñarol acusa al gobierno de lo que ocurrió el domingo y Damiani dijo que las sanciones son injustas y que ellos no pueden controlar a los delincuentes violentos. ¿Insiste con que el gobierno no tiene ninguna responsabilidad en eso?

    —El acuerdo que se firmó establece que la seguridad de las tribunas es privada. Damiani lo firmó y la guardia de seguridad de Peñarol no estaba. Es probable que esto se haya generado porque es la primera vez que no dan entradas. Eso quiere decir que antes dieron y nos decían que no, siempre nos dijeron que no. Creo que siempre las dieron y el otro día por primera vez no. Yo ya dije que Peñarol tiene un problema y el ex presidente Sanguinetti se sintió ofendido y dijo que agredía a Peñarol. No agredo a Peñarol, pero digo que tiene un problema y debe admitirlo. Hubo gente de Peñarol que quiso suspender el partido y lo logró y eso es parte del problema. Pero quiso mucho más. Quiso un enfrentamiento generalizado fuera y dentro del Estadio, que no logró, y quiso incluso hacer aparecer un muerto, que finalmente era un muerto en otra circunstancia, que tenía puesta la camiseta de Peñarol.

    —Usted habla de “gente de Peñarol”. ¿A quién se refiere concretamente?

    —Esta vez los dirigentes no estuvieron en la cosa. Esto fue contra la Comisión de Seguridad, que expresa una discusión en la directiva. En la directiva hay gente que alentó a estos barrabravas y otros que no. Me animo a dar un solo nombre: el del vicepresidente Walter Pereira, que se desayunó que estaban dando entradas hace poco y debe haber quedado mal. Otros estaban en eso y así lo denunciaron funcionarios de la AUF. Denunciaron que Peñarol daba entradas y plata para dar entradas. Esto prueba que hubo dirigentes que alimentaron todo esto. Tengo denuncias de gente de Peñarol de que no solo pedían entradas para los partidos sino para los espectáculos que se organizan en el Palacio Peñarol. Llegaron a una relación complicada. Esto es como en cualquier Ministerio. Cuando uno entra a un Ministerio, los funcionarios dicen: “el ministro pasa y nosotros quedamos y entonces hay que resistir”. Los dirigentes también pasan, aunque algunos son más vitalicios que otros, y estas personas piensan que ellos son el club y que tienen derechos. Eso da vuelta todas las cosas. El otro día me preguntaron si me preocupaba la poca gente en la Tribuna Olímpica y yo respondí que lo que más me preocupaba era la Amsterdam. La Amsterdam tiene un aforo de 15.000 personas y vendieron solo 5.000 entradas. Eso es una señal muy clara. Los hinchas de Peñarol no fueron porque no quieren compartir tribuna con los delincuentes.

    —Teniendo en cuenta todos estos datos, ¿no había que suspender antes el partido?

    —Es que muchas de esas cosas nos enteramos sobre la marcha. Algunos de estos temas los vimos a las cuatro y media o cinco de la tarde. Esas versiones no las tuvimos días antes.

    —El dirigente político Edgardo Novick lo acusó directamente a usted y al Ministerio de negligencia el mismo domingo, cuando se registraron los incidentes. ¿Qué responde a eso?

    —Novick toma esto para su carrera política y está utilizando elementos que cree que le dan resultados electorales y capaz que es así. Pero tendría que tener memoria y recordar que en el 2008, cuando yo no estaba en el Ministerio del Interior, él era candidato a la Presidencia de Peñarol con Juan Salgado como vicepresidente y le escribieron los vidrios de un club que tenía en la calle 26 de marzo. Hizo la denuncia y después lo amenazaron por teléfono y por computadora porque la barrabrava de Peñarol estaba jugando en ese momento a favor de Damiani. Novick decidió retirar su candidatura, no le dio para seguir. Tampoco le pasó a la Policía el número de teléfono del que lo llamó a amenazarlo ni ningún otro dato. Ahí hubo un barrabrava que ya estaba actuando hace ocho años y Novick lo protegió por vía indirecta. No sé cuál fue su motivación, pero él ahí podría haber hecho algo para cambiar la situación y no lo hizo. Y la permanencia en un cargo como el de ministro no necesariamente es negativa. A veces sirve para conocer mucho más la realidad interna y poder cambiarla. Si el Ministerio hubiera trabajado con esto en ese momento se podrían haber hecho más cosas al día de hoy.

    —También el senador Luis Lacalle Pou dice que Tabaré Vázquez es el último responsable y que es “ridícula” su declaración de que el operativo fue un éxito. ¿Qué responde a eso?

    —Ya dije que el operativo fue bueno y por qué. En los temas de seguridad estamos discutiendo atrás del problema creado y no para encontrar soluciones. Y se ignora absolutamente cuando las cosas son positivas o, como hace el pediatra, se dice “yo no lo creo”. O cuando aparece el problema, a golpe de balde se insiste con una receta que es un poco aburrida: pedirme la renuncia. No se aporta una idea al respecto.

    Un año después de lo que le pasó a Novick, el que estaba al frente de la barra de Peñarol estaba en la lista 6 de Lacalle Pou en Canelones en el lugar 14. Lo dije en la interpelación y me respondieron que decía cosas sin poder probarlas. Yo tenía la lista blanca con azul, con la cara de Lacalle Pou y Jorge Rivero, Jorgito, en el puesto 14. Jorgito dijo después en una entrevista que él cada cinco años hacía la zafra integrando listas de los partidos tradicionales, pero que lo iban a buscar a él. Lo iban a buscar porque era referente de la hinchada de Peñarol y lo querían en sus listas por eso. Es una forma de darles para adelante a determinadas cosas que en ese momento él (Lacalle Pou) las encuentra atractivas, por tratarse de un referente de Peñarol, pero no mide las consecuencias y cuando suceden determinadas cosas dice: “Es culpa tuya. ¡Renunciá!”. Pero el que lo puso en la lista fue él. Y lo puso para usarlo.

    —¿Hay un intento de debilitar al gobierno por parte de la oposición?

    —No, no. Creo que lo que tiene la oposición es la convicción de que con este tema acumula políticamente. El presidente cree que el trabajo que se está haciendo es en serio y que va a dar resultados, y yo también lo creo. Ya está dando resultados. Di algunos números en la interpelación y hoy los números son mucho mejores: la rapiña bajó el 4,6% a nivel del país medida desde enero, pero gracias a un trabajo que empezó en abril.

    —Le cambio la pregunta: ¿Puede haber motivaciones políticas en todo esto que está pasando?

    —No es lo que está atrás de los problemas que se expresaron en el deporte, pero se utiliza después. Y se va a seguir usando cualquier problema que tenga que ver con la seguridad. Me parece exagerado y que muestra que no tienen política de seguridad, tienen aprovechamiento de la seguridad pero no una política.

    —Vázquez dijo que van a “sacar del forro” a los que hagan lío en las tribunas y que la Policía va a dar “palo”. ¿No fue contradictorio con lo que se estaba haciendo hasta el momento?

    —No. Una cosa es lo que tenía que hacer la Policía en el estadio con las tribunas totalmente llenas como en un clásico a lo que fue el otro día. Para mí llegamos a un antes y un después. Y el antes y el después es claramente la voluntad de la gente de Peñarol, en este caso, de no compartir tribuna con delincuentes. Entonces, lo que hay que hacer ahora —y en marzo se va a concretar— es que los que estén en la base de datos no puedan entrar. Las cámaras no son una cosa que las ponemos a funcionar el 1º de marzo y después está todo bien. Se pueden seguir armando líos, pero la base de datos se va a ir incrementando y al mes ya tenés una situación mucho más saneada. Eso va a favorecer a la gente que no quiere lío, que va a estar agradecida. Va a llevar un tiempo.

    —Pero Vázquez habló de dar “palo”. ¿No es contradictorio?  

    —Vengo diciendo desde hace no sé cuánto tiempo, desde que entré al Ministerio: “No estoy para reprimir a organizaciones sociales ni partidos de izquierda, pero para reprimir delincuencia no me tiembla el brazo”.

    —¿Qué opina de la decisión de procesar por receptación a quienes tomaron refrescos robados durante el saqueo a los puestos de comida ubicados en la Amsterdam?

    —Creo que el juez y el fiscal actuaron en el marco de una situación social compleja y que acá hay un pedido de la gente de que esto no va más. Lo que hicieron fue dar una señal.