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    martes 04 de junio de 2024

    La Policía, preparada “para todo” si vienen hinchas de Rosario Central

    El Ministerio del Interior comunicó a Peñarol que puede dar las garantías de seguridad pública para albergar público argentino en su partido por Copa Libertadores

    Peñarol define en estas horas si le vende entradas a Rosario Central para el partido que jugarán el martes 28 por la fecha 6 del grupo G de la Copa Libertadores. Peñarol necesita un empate para clasificar a octavos de final y Rosario Central ganar para arrebatarle esa posición. Además del tenor de los puntos en juego, el encuentro tomó temperatura afuera de la cancha: en abril, por la primera fecha del torneo, hubo incidentes con los hinchas uruguayos que viajaron a Argentina, discusiones entre dirigentes de ambos clubes y un futbolista de Peñarol herido por una piedra que le lanzaron tras el final del partido.

    Desde entonces, la directiva del club uruguayo analiza no otorgarles entradas a los simpatizantes argentinos para evitar incidentes que puedan desembocar en sanciones económicas y deportivas; por los problemas ocurridos con Peñarol en su estadio Gigante de Arroyito, la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) multó a Rosario Central con US$ 50.000 y lo obligó a jugar su siguiente partido como local en la Copa Libertadores a puertas cerradas.

    La decisión de Peñarol de no entregarle boletos a su rival aún no se tomó, por la postura contraria de la Conmebol. El manual de competición de la Copa Libertadores 2024 establece que los equipos locales están obligados a vender a los clubes visitantes mínimamente 2.000 entradas en los partidos de fase de grupos. “En el caso de incumplimiento a estas disposiciones el club será sancionado con una multa no inferior a US$ 20.000. En el caso de una segunda y subsiguientes infracciones se podrán imponer sanciones adicionales”, indica el reglamento.

    Aunque no tiene jurisdicción sobre la organización de los partidos de la Copa Libertadores, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) se posicionó a favor de Peñarol y envió esta semana una nota a la Conmebol con las razones de seguridad pública para evitar la presencia de la hinchada de Rosario Central. Peñarol también solicitó al Ministerio del Interior un pronunciamiento oficial. En una carta de respuesta al club, el ministerio coincidió en que se trata de un partido de “alto riesgo”, aunque aclaró que la Policía Nacional puede otorgar las garantías suficientes para que el partido se dispute.

    “Se comparte plenamente el argumento de Peñarol pero el ministerio no promueve temas como la cantidad de hinchas, la suspensión o postergación del partido o un cambio de horario o de sede”, afirmó a Búsqueda una fuente del gobierno. El martes 21, Montevideo Portal informó que la Conmebol propuso a la directiva de Peñarol mudar el escenario del Campeón del Siglo al Estadio Centenario. El comienzo del encuentro está previsto para las 19:00.

    Ante la eventualidad de que Peñarol finalmente resuelva aceptar a los hinchas argentinos, la Policía prepara un operativo de seguridad similar a los de los partidos clásicos que tuvieron parcialidades visitantes en el Campeón del Siglo y en el Gran Parque Central. Esto supone movilizar casi 1.000 efectivos y a buena parte de las unidades policiales, con el agregado de sumar a direcciones que no se utilizan en el fútbol local, como la Dirección Nacional de Migración.

    En 2023 y 2024, Nacional recibió en su cancha por Copa Libertadores a las hinchadas de Boca Juniors y River Plate, en partidos también considerados de alto riesgo. Pero la Policía entiende que el antecedente inmediato sucedido en el Gigante de Arroyito en abril y el historial de la barra brava de Rosario Central aumentan la escala de peligrosidad del choque de la próxima semana, por lo que los recaudos deben ser aún mayores. “Con estos hay que tener ojos en todos lados y estar listos para todo porque hasta te pueden ingresar armas”, describió un oficial, inquieto por los contactos de la barra brava de Rosario Central.

    Esta semana, ESPN recordó un antecedente que preocupa a las autoridades de la Policía. En 2016, Rosario Central visitó a River Plate uruguayo en el Estadio Centenario, también por fase de grupo de la Copa Libertadores. Llegaron ocho ómnibus con el partido ya empezado y entraron en avalancha, por encima del control policial y dejando a varios agentes heridos.

    Denominados Los Guerreros, la barra brava de Rosario Central es un grupo que desde hace décadas mantiene el mismo liderazgo de Andrés Pillín Bracamonte. Se trata de un delincuente con al menos dos pasajes por la cárcel, a quien lo han imputado por extorsión, amenazas y lavado de dinero. Entre otros delitos, en 2019 obligó al representante de un futbolista de Rosario Central a pagarle un porcentaje por su transferencia a Boca Juniors. Pero sus actividades ilegales van más allá del fútbol: en noviembre fue encontrado culpable de intimidar a empresas constructoras para que alquilen servicios de viandas y baños químicos propiedad del secretario general de la sección Rosario de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra).

    Tras pasar detenido algunos días, quedó en libertad bajo fianza. En enero, dos personas en moto balearon el ingreso de Los Álamos Club de Campo, el lujoso country privado donde Bracamonte vive, dejándole una amenaza escrita.

    Según el libro Los Monos: historia de la familia narco que transformó a Rosario en un infierno (2017), Bracamonte tiene vínculos directos con los integrantes de esta poderosa organización narco. Aunque a nivel de barra brava la relación de Los Monos está más formalizada con el club rival Newell’s Old Boys, Bracamonte es mencionado reiteradamente en escuchas policiales que se hicieron al grupo delictivo. En noviembre de 2015, tras el asesinato de Claudio Cantero, líder de Los Monos, la hinchada de Rosario Central desplegó una bandera en su homenaje: “Dios le da las peores batallas a sus mejores guerreros”.

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    2024-05-22T23:43:00