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Las arcas del Estado registraron una baja en los recursos que recibe por concepto del pago de impuestos de la actividad agropecuaria en 2023, si se compara con años anteriores y, especialmente, con respecto a 2022, cuando el sector se benefició de “muy buenos” precios.
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Así lo señaló la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), en un informe publicado recientemente en su anuario.
Destacó que el año que pasó estuvo marcado por la “crisis” generada por la sequía, que determinó un “importante descenso” en la recaudación de los impuestos a la renta, como en el caso del Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios (Imeba) y en el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE).
Opypa estimó una recaudación de tributos sobre el agro de “US$ 294 millones en 2023”, lo que significó una “reducción de 13,3%” en relación con el año anterior.
Eso representó una diferencia negativa de US$ 45 millones al comparar 2023 con 2022, pero justamente “en 2022 la recaudación de impuestos pagados por el agro aumentó en US$ 68 millones”, según datos de esa unidad del MGAP.
Uno de los impactos mayores para el fisco es que el IRAE neto, tras descontar Imeba, tuvo una “caída de 47,8%”, y este resultado se debe a la “combinación de los efectos de la sequía y la caída en los precios” obtenidos en 2023 en relación con el año anterior, según el reporte.
Recordó que en 2022 se experimentaron “excelentes” precios en la mayoría de los rubros, en particular del ganado vacuno, lo que condujo a tener para ese año una recaudación “excepcional”.
La estimación de lo recaudado por concepto de este impuesto surge de los datos extraídos de los formularios de liquidación y de la recaudación efectiva, ambos proporcionados por la Dirección General Impositiva (DGI).
“Dentro del año puede existir un desfasaje entre lo devengado y lo recaudado, pero en el largo plazo deberían eliminarse las diferencias”, aclaró. El valor imputado a este concepto es el IRAE que será pagado por el productor una vez descontado el pago a cuenta del Imeba. La estimación para 2023 es primaria, ya que al momento de la redacción del informe los técnicos de esa repartición del MGAP disponían de información correspondiente hasta el mes de setiembre.
La recaudación de Imeba en el año que finalizó sería de US$ 60,9 millones, lo que implicaría una reducción de 26,3% respecto del año anterior, calculó Opypa. Consideró que este resultado va en línea con el obtenido para el IRAE, ya que es esperable que en un año con “importantes dificultades” se resienta aún más la recaudación de este impuesto que la de Imeba.
Carga fiscal para el campo
En tanto que el producto agropecuario medido en dólares caería todavía más al cabo de 2023, de modo que la presión fiscal se situaría en 6,7%, lo que es “mayor” que el año previo, adelantó.
En sus proyecciones indicó que la presión fiscal aumentaría, pasando de 6,4% en 2022 a 6,7% en 2023, mismo valor al alcanzado en 2018. Ese incremento de la presión fiscal, en un contexto de caída del producto, se explica “básicamente por el peso que tienen los impuestos sobre la tierra, que no reflejan los vaivenes del nivel de actividad”.
Los impuestos sobre la tierra registrarían un aumento de 13% en 2023 respecto a 2022, debido al incremento en las categorías comprendidas en ese ítem, a excepción del Impuesto al Patrimonio. Ese resultado se explica por la evolución al alza de los coeficientes de ajuste de estos impuestos y de un tipo de cambio que se ha apreciado, según los técnicos. Estimaron que el monto recaudado el año pasado por concepto de tributos sobre la tierra es de unos US$ 194 millones.
Para Opypa, otro aspecto que juega es la evolución del tipo de cambio, que se apreció en 2023 (promedio anual), por lo que la recaudación medida en dólares podría haber caído en una mayor proporción si se hubiera registrado un comportamiento distinto de la moneda estadounidense.
En el informe técnico realizó una estimación “preliminar” de la recaudación de los impuestos sobre el sector agropecuario para 2023, a la vez que se hace un ajuste de los valores presentados para 2022.
Y comentó que las estimaciones se realizan con base en los datos de recaudación disponibles a la fecha de cierre de este informe, por lo que fue necesario hacer proyecciones y realizar diversos supuestos para estimar la recaudación al cabo del año.
Los resultados se presentan en dólares corrientes, por lo que además de las variaciones atribuibles a la recaudación efectiva, el valor está determinado por la evolución del tipo de cambio nominal al momento de la erogación de cada impuesto. “Este último aspecto es muy relevante en este año, ya que la cotización promedio anual del dólar cayó en 2023”, indicó.
En la actual administración de gobierno, encabezada por el presidente Luis Lacalle Pou, no hubo cambios en la política impositiva que comprende a la agropecuaria, si bien una rebaja de los tributos fue uno de los objetivos propuestos por sectores que integran la coalición, especialmente por el Partido Colorado, al cual pertenece el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos.
Ese jerarca insistió en varias oportunidades sobre la importancia de eliminar los denominados impuestos “ciegos”, que se cobran en base a indicadores fijos y no están ligados a los vaivenes de las rentas que registra el agro, principalmente en el caso de los impuestos a la tierra, entre otros.
En un año electoral, como el que recién comienza, este asunto formará parte de las discusiones y planteamientos de los diferentes sectores políticos que pujarán por la victoria en las elecciones presidenciales, previstas para fines de octubre de 2024.