Madrid. (Eloísa Capurro, enviada). El hombre llega a la caja y muestra un brazalete. Allí tiene los datos de su tarjeta de crédito. Con otra pulsera autentica la transacción. Al salir, toma su teléfono celular y paga por el almuerzo que su hija recibirá en la cantina del colegio. Está adherido a una red de pagos móviles, así que se asegura que la niña comerá la ración de verduras que le toca. Luego sube a su auto para ir a la oficina. Pero el vehículo no tiene dirección ni caja de cambios. Él lo dirige sólo diciendo en voz alta la dirección de destino, como si fuera un taxi.
El escenario puede parecer futurista, pero prototipos de estas tecnologías ya se distribuyen por el mundo. Y los ejecutivos de la banca observan estos cambios con ansiedad y asombro porque comienzan a pensar que podría involucrar a sus clientes actuales o futuros en los próximos años.
El XIII Encuentro de Santander para América Latina, realizado entre el martes 2 y el viernes 4 en Madrid (España), se centró en la innovación tecnológica y las oportunidades que ésta ofrece a empresas, individuos y, especialmente, a la banca. Los principales directivos de ese grupo financiero español escucharon ponencias de empresarios vinculados con el mundo de las tecnologías de la información, como Telefónica, Mastercard y Google.
“Esta revolución acaba de empezar. Hemos obtenido las series más grandes de datos del Producto Bruto Interno (PBI) mundial, desde el año 1300, y les hemos puesto los grandes cambios tecnológicos. El impacto que estos han tenido ha sido de 0,5% en el PBI en promedio. Pero lo que estamos viviendo hoy impacta 2% y pensamos que llegará a 4%. Estamos viviendo algo que ninguna otra generación ha vivido antes”, dijo José María Álvarez Pallete, consejero delegado de Telefónica.
El directivo de la empresa, posicionada en América Latina, afirmó que durante el primer trimestre de 2014 se traficaron más datos que en todo 2011 y un cuarto de ellos fueron a través de teléfonos celulares. Una encuesta realizada a los “millenials” (nacidos a partir de 1980) mostró que mientras en el mundo estos jóvenes pasan seis horas diarias conectados a la red, en América Latina lo hacen siete horas.
“Hoy hay 10.000 millones de cosas y personas conectadas, pero en los próximos años habrá 50.000 millones. Todo va a cambiar: política, cultura, arte, economía. Todas las compañías se tienen que reinventar”, agregó Álvarez Pallete. Telefónica tiene 80% de sus clientes latinoamericanos bajo tecnología 3G y prepara la instalación de 4G en varios países, incluido Uruguay. Con el sello Mastercard, trabaja para implementar un sistema de pago por teléfonos celulares en la región.
Garry Lyons, jefe del departamento de innovación de Mastercard, muestra en su celular cómo funciona la aplicación Quicker, que el sello desarrolla para realizar pagos de comida a distancia. Utilizada desde estaciones de servicio hasta restaurantes, la aplicación ya se usa en Australia. El ejecutivo destacó las virtudes económicas que puede generar otro dispositivo, Google Glass (lentes electrónicos que permiten conexión a diversas redes).
“Yo podría estar leyendo un artículo de Luis Suárez y al mismo tiempo comprar su remera, y podría hacerlo a través de reconocimiento facial, con la misma tecnología que se aplica al reconocimiento dactilar y auditivo. Hay enormes ahorros que se pueden hacer en términos de tiempo”, dijo.
Lyons destacó que si bien el 85% de las transacciones hoy se realizan con billetes y monedas, los pagos electrónicos pueden ayudar a que los gobiernos logren más equidad social.
En Uruguay, el gobierno aprobó el año pasado la ley de “inclusión financiera”, que, entre otras cosas, obliga a pagar sueldos, pasividades y otras transacciones a través de medios electrónicos. A la vez, varios bancos privados se encuentran trabajando en ampliar sus servicios de banca electrónica, así como en permitir transferencias entre diversas instituciones.
“La tecnología está aquí, sólo que no está equitativamente distribuida. Los pagos electrónicos son más transparentes. Queremos hacer un mundo más allá del efectivo y más allá del plástico de las tarjetas”, dijo Lyons.
A viva voz, Javier Rodríguez Zapatero, director general de Google España, Portugal y Turquía, pregunta a su celular cuánto mide la Torre Eiffel. Una voz de mujer con acento español le responde: 324 metros. Cada día Google recibe 3.000 millones de consultas.
“Nunca he vivido una revolución con tanta prisa en mis 14 años de trabajo en Internet. Me preocupa cómo vamos a gestionar la relación entre máquinas y personas en todos los ámbitos, no sólo el bancario”, dijo. “En cuatro años desaparecerá el concepto de ‘digital’. Mis hijos no entenderán la diferencia entre online y offline”, agregó.
La empresa —con sede en Silicon Valley, Estados Unidos— estima que en 2016 habrá 5.000 millones de usuarios de Internet y que al finalizar esta década viviremos en un “mundo virtualmente conectado”. De hecho ya distribuye Internet a través de globos aeroestáticos a 20.000 metros de altura en Nueva Zelanda y Australia, y planea hacerlo en África y América Latina.
Así, los comportamientos del cliente bancario se modifican. Según un estudio de la empresa Mckenzy, en 2015 el consumidor entrará a la banca online entre cuatro y cinco veces por semana, otras tres o cuatro veces por una tablet, llamará apenas tres veces por teléfono y, si es necesario, irá entre dos y tres veces por una oficina comercial.
“El cliente de banca está cambiando porque la tecnología está irrumpiendo en su vida de manera dramática. Es gente lista, que quizás haya dejado de comprar pero no de informarse. Y cada vez es más exigente y es más complicado para las empresas dar lo que los usuarios quieren”, concluyó.
Nuevas plataformas.
El viernes 4 y desde Madrid, el banco español Santander anunció el comienzo de sus programa Santander Passport y Santander Trade, dos productos centrados en facilitar la internacionalización de pequeñas, medianas y grandes empresas.
En Uruguay, Eduardo Eurnekian, del Grupo Eurnekian que gestiona el aeropuerto de Carrasco, fue el primer empresario en recibir el Santander Passport, que incluirá a aproximadamente otros 80 grandes empresarios a quienes se les otorgará la posibilidad de llegar a todos los mercados donde se encuentra el banco con las mismas condiciones que lo harían si fuera desde su país de origen.
“La radio tardó 38 años en alcanzar 50 millones de usuarios; Twitter y WhatsApp apenas meses. Y el volumen de usuarios no va a dejar de crecer. Habrá crecimiento en el uso de la banca móvil y en Santander estos usuarios crecen a ritmos de 100% o 200% en muchos países, si bien se parte desde cifras bajas”, dijo Javier San Félix, director general de la división Banca Comercial del grupo español.
A través de Santander Trade —que ya está disponible en Uruguay— el pequeño y mediano empresario tendrá acceso a licitaciones públicas de todos los países en los que el banco tiene presencia, así como asesoramiento en temas legales y de inserción en los mercados. En Uruguay, el banco lanzará durante el año 2015 el programa Santander Advance, también dedicado a los clientes empresariales.