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    martes 11 de junio de 2024

    La cosecha de soja está retrasada y se estima que 35% del área no se trillará por impacto de la sequía

    Si se considera el área total de siembra, 1,2 millones de hectáreas, el rendimiento promedio sería 700 kg/ha

    La cosecha de soja está “muy atrasada y despareja”, por lo que es un año “complejo” para medir el avance, dado que “un 50% del área” de segunda no se va a cosechar (35% del área total) algo que es “increíble”, por el impacto de la sequía, comentó a Agro de Búsqueda el responsable de negocios de granos de Cargill Uruguay, Joaquín Basso.

    El ejecutivo estimó que se cosecharían entre “600.000 toneladas y 800.000 toneladas”. Eso representaría un rendimiento promedio de unos 700 kilos por hectárea, o menos, al contemplar el 100% de la superficie sembrada, pero cuando se mira el área cosechada hasta ahora está cerca de 1.000 kilos por hectárea.

    Según datos de la Asociación Civil Uruguaya para la Protección de los Obtentores Vegetales (Urupov), la superficie de soja en la zafra 2022/23 llegó a 1,2 millones de hectáreas, en torno del 60% corresponde a siembras de segunda y se cree que la mitad no se cosechará. En la zafra anterior fueron 1,16 millones de hectáreas, y según el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el rinde promedio fue de 2.799 kilos por hectárea. En esa campaña Uruguay produjo casi 3,3 millones de toneladas de soja y exportó por US$ 1.922 millones.

    Según estimaciones realizadas por el sector asegurador, en la última zafra de verano hubo cerca de 300.000 hectáreas aseguradas contra sequía (la gran mayoría de soja), cuya inversión se ubicó entre los US$ 30 y US$ 80 por hectárea, dependiendo del tipo de cobertura. Y se informó que las indemnizaciones a los agricultores se acercan a los US$ 150 millones.

    Las pérdidas

    El director de Cuatro Hojas, Emiliano Uribe, catalogó como “monstruosas” las pérdidas de esta zafra de verano. En el caso de la soja, el rango va de US$ 400 a US$ 800 por hectárea”, que está determinado por “el nivel de costos incurrido y si la siembra se hizo en campo propio o arrendado”.

    La empresa Cuatro Hojas se dedica al asesoramiento de productores y también siembra en los departamentos de Soriano, Colonia, Río Negro, San José, Flores, Florida, Durazno, Lavalleja y Canelones.

    Uribe señaló que el atraso de la cosecha de soja es “impresionante”, nunca “habíamos llegado a principios de mayo con ninguna hectárea cosechada”, lo que suma otro “trago amargo” a la zafra de verano, porque “vamos a cosechar tarde y poco”. Del área de influencia de la consultora, la mitad de la superficie de soja no llegará a cosecha, y lo que llegue a cosecharse “rendirá poquito”, dado que los rindes estarán entre “600 y 800 kilos” por hectárea.

    Uribe dijo que en el caso del maíz, que es todo de segunda (luego de los cultivos de invierno), habrá “cero hectárea” cosechada y las pérdidas van desde US$ 500 hasta US$ 900 por hectárea.

    En tanto, Franco Malán, gerente técnico de la cooperativa Cradeco, de Colonia Valdense, evaluó como “muy negativa” la zafra de cultivos de verano en esa zona del país, ya que “no se pudo cosechar” ni maíz ni soja.

    Según sostuvo que el 100% del maíz se destinó a silo o fardos, lo que deja aproximadamente unos US$ 700 de pérdida por hectárea, “parejo entre lo sembrado de primera y lo de segunda”. En ambos casos “no se superan los 5.000 kilos de materia verde por hectárea”, y eso motivó que la perdida “no fuera mayor”, explicó.

    Para la soja la situación “no es distinta”, porque el 80% del área sembrada se pastoreó o se enfardó, “es decir, se perdió”, dijo. Y el 20% de lo que se podría estar empezado a cosechar en estas semanas está dejando apenas 300 kilos por hectárea, “que en la práctica tiende a cero, y no justifica siquiera trillar”, reconoció. Al ser consultado sobre el resultado económico, Malán señaló que el cultivo dejó una pérdida de US$ 800 por hectárea.

    Calidad

    Mientras avanza la cosecha de soja se observa que el nivel de materia extraña llega en promedio a 2,5%, si se detecta entre 1% y 2% la soja tiene descuentos en el precio, y con más de 2% no se puede cargar a buque. Eso implica que tenga que pasar por prelimpieza.

    Esos niveles de materia extraña responden a que la soja, por falta de agua, quedó con poca estatura y se tiene que cosechar a ras del suelo. Además, por la poca expectativa de rinde, en muchos casos se bajó el nivel de inversión y esas chacras no se pudieron mantener en óptimas condiciones. Esa situación se ve reflejada en el nivel de malezas, donde el 50% de lo recibido en los acopios tiene presencia de plagas cuarentenarias prohibidas por China, lo que implica que esa mercadería deba pasar por prelimpieza.

    El promedio de humedad de la soja recibida llega a 15,5%, la mayoría de la soja está ingresando seca a los acopios, pero los ingresos de mercadería húmeda registran de 18% a 20% de humedad. El contrato Anec marca un nivel de de 14%, por lo tanto, la soja debe pasar por secadora.

    El nivel de grano dañado (quemado, ardido, verde, fermentado, entre otros) llega a un promedio de 4,5%, cuando lo permitido es hasta 8%, según el contrato brasileño Anec 41, por el cual se rige la exportación de la soja uruguaya. A la vez, los parámetros de proteína y contenido de aceite vienen en línea con lo esperado.

    Los compromisos

    Los operadores del sector agrícola están “haciendo malabares” para poder cumplir con los contratos de ventas asumidos, por un volumen estimado entre 500.000 y 600.000 toneladas, dijo a Agro de Búsqueda una fuente del sector exportador.

    Se refirió a la importancia, no solamente de “cumplir con los volúmenes” sino también “con la calidad requerida” por las autoridades sanitarias chinas. Eso implica que habrá un sobrecosto para la cadena agrícola, ya que el grano deberá ser acondicionado y adecuado a los requisitos previstos.

    A la vez, el atraso de la cosecha genera demora de las cargas a buque y hay esperas que superan los 15 días en el puerto de Nueva Palmira, lo que puede llegar a representar un costo de US$ 20.000 a US$ 30.000 por día.

    Invierno

    En el invierno pasado se habían sembrado 861.000 hectáreas, 33% más que en el año anterior, cuando se concretaron 648.000 hectáreas de cultivos de invierno para grano seco, según datos del MGAP. En la zafra 2022/23 la colza ocupó 348.145 hectáreas, el trigo 301.850 hectáreas y la cebada 211.002 hectáreas.

    Para la siembra de invierno de la zafra 2023/24 se proyecta una reducción del área de colza que podría alcanzar el 30%, producto del gran incremento del año anterior, que impide la repetición del cultivo por temas sanitarios y agronómicos, la caída de los precios y las condiciones del clima que han impedido avanzar con las labores y se acorta la ventana óptima de siembra que culmina a fines de mayo.

    Parte de esa superficie será ocupada por cebada, trigo, avena y también se apunta a un maíz de primera, cultivo que había reducido su superficie producto del año Niña en la zafra pasada.

    Uribe se refirió a las estrategias de cara a la zafra de invierno, explicando que la empresa intenta diversificar sus áreas, aplicando un cuarto de área a cada cultivo (colza, cebada, trigo y cobertura para el año siguiente).

    El director de Cuatro Hojas subrayó, además, que eso se maximizará este año, ya que están intentando cubrir áreas con semilleros de leguminosas, porque “los cultivos que no produjeron nada no están cubriendo el suelo y vamos a tener problemas de erosión”.

    “En nuestro plan de siembra sabemos que mayo es un mes clave y es fundamental implantar el máximo posible de colza, cebada y trigo, pero será complicado cumplirlo” lamentó.

    Por otro lado, explicó que el número “está difícil” y justo para la colza, pero por el efecto que tiene el cultivo en los sistemas, se está haciendo de igual manera. “En cebada y trigo estamos con números interesantes, con márgenes proyectados de US$ 200 por hectárea, pero dependerá del clima”, comentó

    Por último, Uribe explicó que apuestan a un resultado óptimo a nivel económico, no solo en esta zafra sino también en las próximas dos, para poder “tapar el agujero” financiero de los cultivos de verano recientemente cosechados.

    Malán, por su parte, dijo que la intención de siembra en el área de influencia de Cradeco “es máxima” y no hay productores que se planteen dejar de sembrar por El Niño o por los costos, sino que se va a completar el 100% del área con los cultivos habituales, como trigo, cebada y colza.

    En cuanto al área con respecto al año pasado, señaló que la colza bajará un poco, “porque se creció mucho por los precios internacionales y hubo gente que sembró tarde y mal y el resultado no fue bueno”. Agregó que “para esta zafra, como el precio es normal, se va a llevar el cultivo a chacras seleccionadas, y el área se va completar con la cebada y el trigo”.

    Otro aspecto a tener en cuenta para lo que se viene en esa zona,es que “los predios mixtos están destinando área que habitualmente la incluían en su plan de invierno para hacer forrajeras para enfrentar el invierno, producto de la escasez de pasturas y granos forrajeros, pero son áreas poco relevantes” en el total, afirmó.

    El aspecto financiero no será una limitante para enfrentar el nuevo ejercicio, porque el sector agrícola venía saneado, producto de la profesionalización del sector y los buenos resultados de zafras anteriores.

    Además, se sumaron diferentes alternativas y propuestas de refinanciación, tanto para productores como para proveedores de insumos por parte del Banco República y también de la banca privada.

    Esos elementos son dos de las grandes diferencias que aparecen cuando se compara los efectos de la sequía de está zafra con la registrada en 2017/18. En ese momento se perdieron dos terceras partes de la cosecha de soja, y en la actual se perderán cuatro quintos.

    Sobre el afán de recuperar las pérdidas en la siguiente zafra, Nicolás Martínez, director de Agromotora Flores, dijo en entrevista con revista Verde que “el productor no puede pensar en ganar en la zafra de invierno lo que perdió en la de verano”. A propósito, sostuvo que “es preferible que se descapitalice, pero redoblar la apuesta es una experiencia de otra época, y que generalmente no termina bien”.

    Agro
    2023-05-09T11:13:00