• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    La economía uruguaya “recuperará la senda de crecimiento” en 2020; el “talón de Aquiles sigue siendo el déficit fiscal”

    Lo primero que pregunta es cómo viene la campaña electoral y por algún precandidato de última hora. Aunque hace años que reside en Estados Unidos, el uruguayo Carlos Végh sigue atento a la política doméstica. Pero cuando el grabador se enciende toma la distancia que le impone el cargo de economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial (BM).

    De todos modos, la entrevista recorre temas que están presentes en la campaña y en la preocupación de muchos uruguayos: el estancamiento de la economía, un desequilibrio en las cuentas públicas persistentemente alto, el rezago educativo, así como una reforma en la seguridad social con la que sí o sí habrá que lidiar. “El crecimiento no es mi preocupación esencial”; el “talón de Aquiles sigue siendo el déficit fiscal”, dice el hijo del exministro de Economía Alejandro Végh Villegas. “Se está haciendo un esfuerzo”, pero “Uruguay está un solo escalón arriba del grado de inversión”, advierte.

    A continuación una síntesis del diálogo que el economista mantuvo con Búsqueda.

    Según el organismo, la región tuvo una pobre expansión el año pasado (0,7% en promedio) y no espera algo mucho mejor para 2019. Más allá de los factores externos, ¿están saliendo a luz restricciones al crecimiento propias de los países en América Latina y el Caribe?

    —Sí. Hablando del 2018, en abril esperábamos un crecimiento en la región de 1,8%. Pero después aparecieron varios obstáculos en el camino: vino la crisis argentina; vino la serie de subas de tasas de interés por parte de la Reserva Federal con efectos serios —la entrada de capitales pasó de US$ 50.000 millones en enero de 2018 a cero en enero de 2019—; Brasil creció solo 1,1%, que es poco; y las materias primas ni subieron ni bajaron.

    Para 2019 tenemos una proyección de crecimiento bajo para América Latina, de 0,9%, por varios factores. Entre los domésticos, el hecho de que Argentina sigue en recesión —aunque con un poco de suerte empezará la recuperación en el tercer trimestre—, para Brasil esperamos una expansión de 2,2% —que está bien pero no es tampoco para tirar manteca al techo—, mientras que México continúa con un crecimiento modesto, de 1,7%. Estos tres países son el 70% de la región. Y con todo lo difícil que es de predecir, para Venezuela proyectamos una caída de entre 18% y 30%, pero para los cálculos tomamos un valor medio de 25%.

    También inciden factores externos, aunque son mixtos. Lo bueno es que la Reserva Federal (estadounidense) anunció que este año no subirá tasas de interés y que Estados Unidos sigue con un crecimiento del entorno de 2,5%, que es sumamente sólido, lo que favorece sobre todo a los países de Centroamérica. Y las materias primas se han recuperado en los últimos meses, pero habrá que ver qué pasa el resto del año. El factor negativo es la desaceleración de la economía de China, que está ya en 6,2%; si eso continuara, se afectaría la demanda y las materias primas de América del Sur.

    Uruguay creció en 2018 menos de lo que se estimaba. ¿Qué lectura hace de las cifras oficiales conocidas la semana pasada, que mostraron una expansión de 1,6% en el promedio anual pero con estancamiento en el segundo semestre?

    —En los términos bastante generales con los que puedo referirme al país, se observa que hubo una influencia grande de factores externos: la recesión en Argentina, un tipo de cambio real con esa economía que perjudicó mucho, así como una lenta recuperación de Brasil. Para 2019 el crecimiento será de 1,8%, lo que no es una suba demasiado importante con respecto al año anterior.

    Lo positivo es que en 2020 la recesión en Argentina ya se tiene que haber terminado, y el ajuste fiscal allí —que se está cumpliendo muy, muy bien— permitirá llegar a la meta comprometida, mientras que Brasil estará creciendo más (2,5%). En un escenario optimista, Uruguay recuperará la senda de crecimiento (2,7%). El crecimiento no es mi preocupación esencial, como tampoco lo sería respecto de Brasil; en ambos la política monetaria es sólida y con inflación a la baja. El talón de Aquiles sigue siendo el déficit fiscal: estamos proyectando 3,3% para 2019 y 2,8% para 2020, por lo que la meta de 2,5% del Producto para ese año no se va a cumplir. Se está haciendo un esfuerzo fiscal, pero Uruguay está un solo escalón arriba del grado de inversión. Como ha dicho el propio ministro Astori, hay que tener cuidado porque Fitch ya le bajó la perspectiva negativa a dos —Uruguay y México— de los seis países con investment grade en la región.

    Durante la “década de oro”, como llama el BM al período de altos precios de los commodities entre 2003 y 2013, en general los países de la región aplicaron políticas procíclicas. ¿Por qué es tan difícil romper con ese tipo de prácticas?

    —Es una excelente pregunta que he estado investigando por 25 años.

    Primero, es muy difícil no gastar en los tiempos buenos y convencer a las autoridades de que hay que ahorrar para los tiempos malos. Es un problema de economía política: cuando se tiene los cofres llenos, es difícil decir que no al gasto adicional. Se debería gastar solo el componente permanente del aumento de los ingresos.

    Segundo, el acceso al crédito en las épocas buenas tiende a abaratarse y eso induce a los gobiernos a pedir más préstamos.

    Hay países que han podido superar esto, con Chile como el ejemplo más importante, que tiene regla fiscal y un fondo de ahorro en los tiempos buenos. También Colombia está haciendo lo mismo. O sea que políticamente no es fácil, aunque es perfectamente factible. Pero esto es como Don Quijote: sin prisa pero sin pausa. El porcentaje de los países que continúan teniendo un comportamiento fiscal procíclico han disminuido bastante, aunque el problema estructural complica bastante; hay 27 de 32 países de la región con déficit. Todo eso es porque se quedan sin plata en las épocas malas, cuando para peor el crédito se hace más costoso y difícil de conseguir. Hay que seguir pensando en mecanismos institucionales —ya sea una regla o un fondo de ahorro— como un tema a solucionar a mediano y largo plazo.

    A fin de 2017 dijo en Búsqueda que, en el corto plazo, el “problema fiscal es el principal desafío” para Uruguay y, a mediano, las reformas estructurales en la seguridad social, la salud y la educación, “para consolidar las cuentas fiscales y preparar a los jóvenes para los requerimientos de los mercados de trabajo del siglo XXI”. ¿Percibe en los discursos de campaña que estos temas van a ser encarados?

    —Sin meterme con los discursos de campaña, lo que puedo decir es que el tema de la seguridad social sigue siendo tan importante hoy como lo era en 2017. No es algo exclusivo de Uruguay: es el peor problema fiscal que tiene Brasil, ya se vio lo que pasó en Chile, y en Nicaragua fue parte de la génesis de la crisis económica y política. Entonces, casi todos los países van a tener que lidiar con reformas previsionales.

    Lamentablemente, y sin referirme a casos específicos, ha sido un problema muy difícil de encarar tanto a nivel de los gobiernos como cuando un proyecto llega a los parlamentos. Es decir que está habiendo un poco de progreso, pero es muy lento y podría plantear un problema importante para el futuro. Pongo un ejemplo: Brasil gasta 12% del Producto en seguridad social, cuando países comparables destinan solo 8%.

    La educación también es un tema clave en general para todos los países de América Latina y el Caribe. Nuestros estudios indican que no se está preparando a la gente joven para los desafíos del siglo XXI. Otro eslabón débil en la cadena educativa son las escuelas profesionales o técnicas, que habría que reforzar mucho más.

    —En su informe semestral presentado en estos días en Washington D.C., el BM analizó los efectos de los ciclos económicos en los indicadores sociales. ¿Cuál es el mensaje?

    —Si se está en pleno boom (económico), es un error grave decir que se han hecho grandes progresos, inclusive en materia de pobreza. En la década de oro, donde 45% de la baja de 22 puntos de la pobreza se debió a componentes cíclicos y el resto sí fue un descenso llamémosle genuino, en parte gracias a las políticas redistributivas. Hay que tratar de mirar aquellos indicadores que estén menos influenciados por los aspectos cíclicos.

    A mí me gusta pensar en los programas sociales de la primera generación, que son las transferencias de dinero condicionadas, son estructurales en el sentido de que apuntan a sacar a una persona de la pobreza. En los últimos años la región ha hecho avances muy importantes; ahora la agenda social pendiente —los programas de segunda generación— debería buscar ayudar a los pobres a través del ciclo de crecimiento. El ejemplo más típico es el seguro de desempleo, que todos tienen en los países industriales, pero en América Latina y el Caribe está en solo seis, entre ellos Chile y Uruguay.

    Economía
    2019-04-11T00:00:00

    // Leer el objeto desde localStorage