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    sábado 22 de junio de 2024

    La exportación de novillos en pie para faena aparece como otra vía de salida en un momento clave

    Los frigoríficos tratan de bajar costos, el precio de la hacienda en Brasil está 20% más bajo que en Uruguay; la oferta de reposición es menor a la de otros años y las relaciones de precios no favorecen a los invernadores

    La batalla de precios ganaderos de otoño cobra fuerza en mayo. Por un lado, los frigoríficos tratan de bajar costos. Es un mes en el que sale a la oferta un cierto volumen de ganado de corral, y suelen llegar las primeras heladas, que presionan la oferta de ganado de campo. La industria tiene razones para tratar de ajustar el precio del ganado gordo. El precio de la hacienda en Brasil está 20% más bajo que en Uruguay.

    Las colitas de cuadril en Santana do Livramento se venden a la mitad de precio que en Rivera. La depreciación del real en abril desbalanceó todavía más lo que ya venía escorado. El precio de exportación empieza a quedar por debajo de US$ 4.000 por tonelada y en lo que va de 2024 el precio se redujo 7,4% respecto al de 2023.

    Los productores, por su lado, venden el ganado gordo y compran la reposición, ya que también es el momento más alto de la oferta de terneros. Pero cada año es diferente y este en particular presenta peculiaridades muy relevantes.

    La influencia de El Niño y sus lluvias es una variable importante. Hay tantas pasturas que es necesario pensarlo bien antes de vender y sacar bocas. Tener una oferta tentadora de precios juega su partido. Lo que los animales no coman ahora perderá calidad luego por las heladas.

    La oferta de terneros y otras categorías de reposición es menor a la de otros años. Por esa misma razón, y por una producción de terneros menguada por la sequía, reponer es caro, aunque en las últimas semanas el precio ha tenido cierto ajuste.

    Pero en los últimos días de abril irrumpió un componente ausente del radar desde hace muchos años: que novillos ya prontos o casi prontos para la faena se tomaran el buque y partieran a Medio Oriente. Al menos 14.000 cabezas.

    Es una competencia nueva que los ganaderos hace tiempo reclamaban, la generalización de la exportación en pie, anteriormente limitada a terneros y novillitos no castrados. En las últimas semanas de abril la demanda para este negocio permitió mantener la firmeza de precios para los novillos formados. Ya en plena faena de cuota 481 el precio general del novillo gordo en el mercado viene de quebrar una tendencia alcista de 10 semanas, y desde el 22 de abril bajó ligeramente, desde US$ 3,64 a US$ 3,60, según los precios promedios publicados por la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG).

    En la última semana las propuestas de una industria abastecida de ganados de corral y sin urgencia de compra van de US$ 3,50 a US$ 3,55. Se están haciendo muy pocos negocios por la negativa de la mayoría de productores a vender a ese precio en un mercado que un operador calificó como “distorsionado”.

    Por ahora la industria viene logrando un ajuste de unos 20 centavos por kilo de carcasa desde los precios más altos de abril.

    Por vacas se ofrece entre US$ 3,20 y US$ 3,30 por kilo. Según distintos actores del mercado es posible que el gordo ajuste un poco más en estas semanas, pero es difícil que caiga bruscamente.

    Firmeza de la exportación en pie

    Este año la exportación en pie podría superar a la de 2023 con esta gran novedad de la diversificación de las categorías. Además del embarque de miles de novillos castrados, de entre 430 y 480 kilos para Turquía, fueron enviadas vaquillonas, vacas y toros para Irak.

    Entre enero y abril se exportaron 47.869 vacunos en pie, según los datos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), 38% más que hasta las mismas fechas de 2023, que fue el año de mayor dinamismo en el último quinquenio. En comparación con 2022, un año de precios altos del ganado que frenó los negocios en pie, este año la exportación va 60% arriba.

    El 85% de lo embarcado fue con destino a Turquía: 40.586 animales. Y el restante 15% a Irak. A este último país fueron enviados 4.288 terneros, 2.011 vacas, 500 toros y 494 vaquillonas.

    De acuerdo con las cifras de la Dirección Nacional de Aduanas, la facturación por exportación de vacunos en pie es de US$ 56 millones hasta el 26 de abril. Aduanas registra 63.107 cabezas embarcadas hasta el 26 de abril.

    En la última semana de abril fueron embarcados dos lotes de 7.000 novillos castrados para Turquía en diferentes barcos. Pesaron en promedio 470 kilos por cabeza. La operación fue gestionada por la exportadora Gladenur. Uno de estos buques, el Maysora, zarpó de Montevideo el 1º de mayo y tiene previsto arribar el 22 de mayo al puerto de Mersin, el más importante de Turquía.

    Aunque se trató de un negocio puntual, “no se descarta que se mantenga abierto el canal comercial”, señaló el director del escritorio Gustavo Basso Negocios Rurales, Gustavo Basso, porque “la situación de Turquía es muy ajustada en cuanto a disponibilidad de carne, entonces aparecen oportunidades y se capitalizan”.

    Embarques ponen piso a los precios

    Los novillos para exportación fueron pagados entre US$ 2 y US$ 2,15 por kilo en pie. Precios “convenientes” para ganados en procesos de terminación, según Basso. Les faltan 40 o 50 kilos para ir a faena, lo que se traduce en un par de meses de engorde.

    En comparación, en la semana cerrada el 27 de abril el precio de los novillos en pie ajustó de US$ 1,96 a US$ 1,91 por kilo, el valor más bajo en dos meses, según ACG. En marzo promediaron US$ 1,93 y US$ 1,95 en abril. No cruzan los US$ 2 por kilo desde mayo del año pasado.

    Más firmes se han mantenido las categorías específicas para exportación. Como los novillos de más de 360 kilos, que cruzaron los US$ 2 por kilo en pie el 15 de abril y siguieron subiendo por la demanda para Turquía.

    Esta operativa no solo compite con la industria frigorífica, también lo hace con las compras que realizan los corrales. A pesar de que el negocio de engorde a grano luce incierto, los novillos cuota 481 no paran de subir desde febrero y en la última semana volvieron a corregir al alza hasta US$ 2,11, según la grilla de ACG. Es el precio más alto desde principios de mayo de 2023.

    Reposición dobló el codo de valores

    También el mercado de terneros está en un momento pico de oferta y, como el gordo, con leves ajustes a la baja.

    En Plaza Rural el precio de los terneros se mantuvo en un promedio de US$ 2,75 en marzo, y la primera quincena de abril y en el remate realizado del 23 al 25 de abril –ya con mayor cantidad de oferta– el promedio bajó a US$ 2,65 por kilo, ubicándose 3% por encima de abril de 2023. El ajuste de 10 centavos en pie es similar al que ha tenido el novillo.

    En Pantalla Uruguay los promedios también bajaron unos 10 centavos entre el primer y el segundo remate de abril, desde un techo de US$ 2,73 a US$ 2,62 por kilo.

    En Lote 21 los terneros alcanzaron su promedio más alto en el último remate, realizado los días 18 y 19 de abril, entrando en el pico de la zafra. El precio fue de US$ 2,73 por kilo, 9,2% por encima de hace un año y el precio más alto desde setiembre de 2022.

    De todos modos, con la baja del gordo en las últimas dos semanas, la relación de reposición que había bajado volvió a subir y a acercarse a 1,40, es decir el precio del ternero está 40% por encima del novillo en pie, inusualmente alto.

    El promedio histórico del índice de reposición está en el eje de 1,20, un valor al que se había acercado a mediados de enero y que se volvió a disparar en plena zafra, con la relación más favorable a la cría desde 2016 en época de zafra de terneros.

    La demanda de la exportación en pie se suma a la necesidad que tienen los invernadores de poblar campos abundantes en forraje y contribuye a sostener los precios de los terneros.

    Es que más allá de estos embarques de novillos, la dinámica más fuerte de la exportación en pie es de terneros enteros a Turquía, con embarques realizados en las últimas semanas.

    En el mercado de los terneros enteros para exportación, de 200 a 220 kilos, los negocios se concretan en el eje de US$ 2,55 por kilo, indicó un intermediario.

    Abril fue un mes muy activo, con más de 20.000 cabezas embarcadas según los registros del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y, conforme a los datos preliminares de Aduanas, unos 35.600 bovinos.

    De acuerdo a Basso, y “según las expectativas” en el mercado, la corriente exportadora este año debería ser muy parecida o superior a la de 2023, que fue de 300.000 cabezas, el 93% con destino a Turquía y el resto a Marruecos y China.

    La facturación el año pasado fue de US$ 245 millones, segundo monto histórico después de 2018, cuando fueron comercializados 421.000 vacunos por U$ 270 millones.

    El gobierno turco estableció en enero una cuota de importación de ganado de engorde de 600.000 cabezas para este año.

    “No se discute el aporte positivo de la exportación en pie”, sostuvo Basso, “es indudable el beneficio en el desarrollo de los mercados, son mensajes que ha recibido el criador para apuntar a 3 millones de terneros en Uruguay y que todo lo que se produzca se pueda colocar”.

    La competitividad de Uruguay en el mercado turco está basada en la calidad del ganado, porque en precio, comparado con Brasil, “estamos en la estratósfera” graficó el operador.

    El integrante de escritorio Ilundain y vicepresidente de ACG, Federico Constantín, dijo que la buena demanda de novillos pesados para exportación, de entre 400 y 500 kilos, ofrece valores “que a la gente le sirve para vender en pie hoy en lugar de dejarlos para la industria dentro de un mes o un mes y medio, con un precio que aún no tienen”.

    “Obviamente la industria lo va a sentir; no sé si va a generar un bache al compararlo con los números semanales de faena, no es tan representativo como para tener un impacto considerable”, señaló, “pero es un volumen de novillos que no va a estar en su momento”, indicó el vicepresidente de la gremial de consignatarios.

    Con una industria entrando en faena de cuota y presionando los precios a la baja “es una oportunidad para que el productor se saque el ganado pesado antes del invierno”, ya que es el que “más come, el más ineficiente para convertir”.

    “No sabemos a ciencia cierta si esto se va a prolongar en el tiempo, es la extracción de mayor volumen en esta categoría, por el volumen de negocios, y coincide con que el valor industrial, que hace más tentador vender en pie que a la industria”, afirmó.

    Quizás sea una ventana de negocios hacia el futuro y abra la chance de comercializar esa categoría de hacienda en distintos nichos, consideró Constantín al analizar el tema.

    Una situación que ratifica a la cría como el negocio más sólido y seguro de la ganadería uruguaya pero que abre una puerta adicional en un momento en el que la lógica de precios del ganado gordo presenta ciertos riesgos.

    En el mercado internacional solo los altos precios de Estados Unidos son un soporte. China ha diversificado sus compras en muchos países y habilitó gran cantidad de frigoríficos en Brasil. Y en el país norteño los precios de todas las categorías de carne vacuna son mucho más bajos que en Uruguay.

    Cuánto éxito tendrá el esfuerzo de la industria por acercar los precios de Uruguay, en el entorno de US$ 3,60 por kilo de carcasa a los US$ 3, que son referencia en San Pablo, tal vez recién se vea en la segunda quincena de mayo, después de la llegada de las primeras heladas fuertes.

    Mientras, los criadores probablemente están ante un excelente resultado reproductivo que restringe la oferta de vacas para engordar, generando otro factor de presión alcista al productor que vende y tiene que reponer.

    La faena de novillos que se fue a 1,6 millones en el auge de precios de 2022, se ha estabilizado en 1,1 millones y con una salida fuerte de distintas categorías en pie será difícil que salga de ese eje. La industria tendrá que elegir entre bajar drásticamente la faena a la espera de precios más convenientes o aceptar estos precios y seguir con las faenas de cerca de 50.000 cabezas vacunas semanales.

    El exceso de capacidad industrial permanece como tema. Con un amortiguador a la vista, la posibilidad de que en esta primavera haya récord de nacimiento de terneros en Uruguay; y que venga La Niña. El péndulo, que hoy está del lado del productor, especialmente el criador, puede dar un giro en el segundo semestre de este año.

    Agro
    2024-05-06T18:40:00