En la Escuela Nº 369 de Flor de Maroñas un grupo de alumnos de quinto año se ocupa de cuidar y cultivar la huerta del centro de estudio. A través del pensamiento computacional, los niños encontraron una solución para regar la tierra y evitar el problema de la sequía. Primero, la maestra estudió con sus alumnos los pasos a dar. Observaron que en el techo de la escuela se forma una pendiente y proyectaron que por ahí podría pasar el agua de la lluvia para recogerla. La idea es que las hojas de los árboles no se mezclen y obstruyan la salida del agua. Finalmente, los escolares diseñaron varios prototipos de robots con materiales de desechos, biodegradables, que quitan las hojas y filtran el agua. Y el robot terminó haciendo la tarea.
Para alcanzar el objetivo, los alumnos trabajaron en pequeños grupos, pensaron, discutieron y diseñaron en equipo, midieron la superficie por donde cae el agua, dibujaron, moldearon y construyeron el robot, y contaron con la ayuda de un dron. Por lo que, además de programación computacional (para el robot y el dron), estudiaron matemáticas, ciencias, biología y lenguaje de quinto año de Primaria. Y todo aplicado a un proyecto de aula que para ellos tiene un sentido observable y directo para el bien común de la comunidad educativa: disponer de agua para el riego del terreno destinado al cultivo de verduras, legumbres y árboles frutales.
Para contener en parte esa sangría, el Plan Ceibal y la ANEP iniciaron en 2017 un plan piloto para enseñar pensamiento computacional en 33 escuelas de tiempo extendido y de tiempo completo con resultados “alentadores”, según dijeron las autoridades a Búsqueda. Al punto que en 2018 ya se habían formado 500 grupos, en 2019 abrieron 1.800, y en 2020 alcanzarán los 3.000 grupos, unos 60.000 niños.
Enseñar pensamiento computacional ayuda a los alumnos a resolver problemas complejos de manera creativa y cooperativa, con software y hardware adecuados para facilitar encuentros productivos entre alumnos y docentes en el aula y “a kilómetros de distancia”, con clases ofrecidas por videoconferencia, dijo la directora general de Primaria, Irupé Buzzetti, en diciembre, durante el tercer seminario de pensamiento computacional en el Latu.
Según Buzzetti, estas son algunas de las “múltiples soluciones” que ofrece la tecnología —“inteligentemente usada”, dijo— para enfrentar la crisis de aprendizaje.
“A ninguno de los que enseñamos nos gusta la rutina ni aburrirnos. Es mentira que uno se siente bien cuando repite año a año lo mismo o cuando no desafía a los que tiene adelante”, sostuvo la también docente e inspectora. Porque “la tecnología no está para idiotizar sino para producir conocimiento” y el pensamiento computacional, además de programación, implica “mucha pedagogía”, “matemática de la buena” y “lenguaje”.
Esta metodología plantea “el desafío” de aprender de otra manera la computación, la programación y las tecnologías, resumió la docente Florencia Luaces, de la Escuela Nº 80 de San José, en un video del Ceibal. “Los chicos arman dispositivos en una secuencia ordenada de pasos”, pero el trabajo de la maestra en clase es “fundamental” para formar una “pareja pedagógica efectiva”, completó Andrea Rocha, una tutora que trabaja en forma remota, desde Buenos Aires.
El pensamiento computacional consiste en “hacer de un problema grande un problema chico, generando algoritmos, reconociendo patrones y buscando soluciones concretas a partir de habilidades computacionales, de programación y del uso de pensamiento crítico y lateral, entre otros”, explica Fiorella Haim, gerenta general del Plan Ceibal, durante una reciente recorrida con Búsqueda por las instalaciones de la organización.
“Cuando uno piensa en los problemas de culminación de la educación en Uruguay y observa que solo un 40% de los jóvenes termina la enseñanza obligatoria y que las razones principales —según todos los informes disponibles— es que los alumnos se aburren en clase —con independencia de que algunos dejan de estudiar para trabajar—, estamos ante un problema muy importante para el país”, afirmó Haim, porque esa fuga de talento “es brutal” para la sociedad.
De ahí la necesidad de adoptar “herramientas creativas” que cautiven el interés y la atención de los alumnos, aprovechando la tecnología en el aula.
El programa de pensamiento computacional tiene dos modalidades. Una destinada a la educación inicial, el primer ciclo de Primaria y Ciclo Básico de enseñanza media, que ofrece materiales para que los docentes los adapten a sus clases. La otra se dirige al segundo tramo escolar (de cuarto a sexto), en la cual imparten cursos mediante duplas pedagógicas.
Como en Uruguay no hay suficientes educadores de Primaria especializados en guiar a los escolares para aprender a codificar, los alumnos reciben instrucción por parte de docentes remotos, que integran el proyecto dirigido por Ceibal y la ANEP, y que recibe el apoyo del Banco Mundial.
La modalidad de videoconferencias se articula con la fundación Sadosky y la ONG Chicos.net, ambas argentinas, que aportan 155 profesores. Ceibal también firmó un convenio con la Facultad de Ingeniería para que los universitarios de primer año hagan tutorías para ayudar a los alumnos de enseñanza media en sus proyectos.
Creado en 2007, Ceibal empezó como un plan de inclusión e igualdad de oportunidades, con la entrega de una computadora portátil o ceibalita a los escolares, y luego amplió sus acciones sobre todo a partir de la Red Global de Aprendizajes. Integrada por ocho países (además de Uruguay, Finlandia, Holanda, Nueva Zelanda, Australia, Hong Kong, Canadá y Estados Unidos), esta red promueve el trabajo por proyectos, a partir del interés de los alumnos sobre temas de su comunidad educativa y el desarrollo de seis competencias: creatividad, pensamiento crítico, colaboración, comunicación, carácter y ciudadanía.
Uruguay se integró a la red en 2014 con 100 centros educativos y hoy suma más de 600 entre Primaria, Secundaria, UTU y Formación Docente. Más allá de las tecnologías, alumnos y educadores trabajan en “ambientes de aprendizajes”, y no solo en una “modalidad expositiva”, aseguró a Búsqueda Claudia Brovetto, gerenta de la Red Global de Aprendizajes y de Inglés en Ceibal.
Para Brovetto estas prácticas con rúbricas pedagógicas (estándares atados a objetivos de aprendizajes) implican “un cambio de paradigma”, en particular para los docentes. En 2019 se evaluó a unos 58.000 alumnos de la red, dijo la gerenta de Educación en el Ceibal, Irene González.
El presupuesto global de Ceibal es de un 0,1% del PBI.
Robert Silva, designado por el futuro gobierno como presidente de la ANEP, ya aseguró la continuidad del Plan Ceibal.
Un tercer lenguaje
Elizabeth Mango, coordinadora nacional en Formación y Contenidos Digitales del Consejo de Primaria, explicó que los proyectos pedagógicos se fueron modificando durante estos primeros años del programa, a partir de las sugerencias y reflexión de los docentes. Mauro Carballo, especialista en tecnología para la educación del Plan Ceibal, agregó que no se trata solo de “generar programadores”: “El desafío es muchísimo más grande: enseñar un tercer lenguaje”.
No obstante, subsisten resistencias culturales sobre estas prácticas pedagógicas, sobre todo en Formación Docente y en Secundaria, que es “el nivel más sensible”, porque es allí donde los jóvenes “se caen” del sistema y la propuesta “aún es incipiente, dispersa y frágil”, a diferencia de Primaria, donde hay “más apertura”, explicó Brovetto, con base en datos de una reciente encuesta de Ceibal aplicada a docentes y escolares de cuarto a sexto año.
Casi el 80% de los alumnos dicen estar motivados (40%) o muy motivados (38%) con los trabajos en pensamiento computacional.
Sobre la percepción de los aprendizajes de sus alumnos, las maestras destacan la creatividad y la cooperación antes que la resolución de problemas. La satisfacción docente con los resultados es alta (46%) y muy alta (36%); apenas 4% no ve avances significativos en su alumnado.
La mayoría de las maestras opina que se debería universalizar el pensamiento computacional en Primaria (72%), y algo más (77%) que se debería enseñar programación en todo el sistema educativo.
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2020-01-23T00:00:00
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