Con las tarifas de los combustibles hubo una promesa electoral que no saben cómo llevarla a la práctica. Esto, que están promocionado, como algo removedor, es lo que se hizo siempre. El precio de paridad de importación (PPI) de la Ursea se publica desde el 2002. Que Ancap haga periódicamente una propuesta al Poder Ejecutivo de cómo ajustar las tarifas se hizo siempre. Y que el Ejecutivo, con esa información, tome decisiones políticas y fije el precio de los combustibles también se hacía antes. El resultado final, que sería bajar las tarifas y la mayor transparencia, no está presente.
—Si se está haciendo lo mismo, ¿qué critica?
—Hay varias cosas que son diferentes. Los consumidores de electricidad subsidiamos a los del gasoil. Los US$ 450 millones que recaudó UTE por exportaciones no quedaron para el sector sino que se transfirieron a Ancap. Las tarifas de UTE no bajaron como podrían sino que el precio del gasoil se mantuvo muy por debajo. Otra cosa es que quitar los biocombustibles es contrario a los compromisos internacionales sobre cambio climático. Prender centrales obsoletas para poder venderle electricidad a Brasil —y con eso mantener artificialmente el precio del gasoil— nos hace incumplir todos los acuerdos. Otro tema que me preocupa es que hay una transferencia enorme de UTE hacia Rentas Generales, y no de Ancap. Si no las hubiera, las tarifas podrían reducirse en el sector eléctrico.
—Las tarifas aumentaron por debajo de la inflación.
—Sí. Si priorizás, como pasa, la obsesión con controlar el déficit fiscal, evitás transferir los beneficios a las tarifas. Si hay US$ 450 millones que UTE exportó y le agregás que pedís que te transfiera US$ 500 millones a Rentas Generales, son casi US$ 1.000 millones que podrías haber tenido para reducir tarifas. En lugar de aumentar 8%, aumentaron 3%, cuando podrías haberlas disminuido 30%. Es una especie de Hood Robin, porque se les saca a los consumidores de electricidad, que es más democratizador, para darles a los que consumen gasoil. Todo está de la mano de una promesa que no saben cómo hacer cumplir, que es bajar las tarifas.
—Hay una guerra que provocó un aumento del precio del petróleo. En el contexto internacional del 2008, el FA también subió tarifas.
—Ese año el petróleo llegó a US$ 146, subió 30% y bajó inmediatamente.
—Ahora no tenemos la película completa.
—En eso estoy de acuerdo. Lo que sí vemos es que en 2008 hubo combustibles que se mantuvieron, e incluso bajaron, y uno que subió. Antes había un prejuicio ideológico de que la responsable de todo era Ancap, y ahora parece que no es tan así.
—¿Hay una cuestión de Estado en la política energética?
—El FA definió la política energética en 2008 y fue validada en 2010. Hubo una comisión multipartidaria en la que trabajé codo a codo con Álvaro Delgado, representantes del Partido Colorado y del Partido Independiente. Hoy en día el gobierno está perdido, se comprometió a hacer cosas que no sabe cómo hacer y no llama a discutir el tema. Es lo que más me sorprende. Lo veo muy cerrado.
—¿Qué temas tendría que llamar para discutir?
—El caso del PPI y de cómo reducir las tarifas es claro. Para los combustibles se creó una supuesta comisión de expertos en la que había uno o dos expertos y la mayoría eran recién llegados al tema. Hay una cantidad de expertos de diferentes partidos políticos que no fueron citados. Estás perdiendo la capacidad que tenemos en el país para crecer juntos. El gobierno fue electo, como lo fueron los del FA, pero lo que hicimos fue llamar a todo el mundo. Esa actitud me preocupa porque perdemos todos, y sobre todo cuando estamos en una situación compleja.
En el mundo no saben cómo contener las tarifas eléctricas, pero acá están controladas porque somos independientes de los commodities, que fue uno de los puntos centrales de la transformación energética. Y las ganancias que tuvimos de eso las estamos dilapidando. Estamos con manotazos de ahogado, sin visión estratégica, con un compromiso incumplible.
—Pero el gobierno destaca y promueve la transformación energética.
—Este gobierno muestra internacionalmente las buenas cosas que se hicieron, pero acá las ningunea. Tenemos, y me da un poco de vergüenza ajena, directores de UTE que hacen afirmaciones que realmente… Una empresa que recauda US$ 1.500 millones por año está en manos de gente que no termina de entender cómo funciona el sector energético. Esas afirmaciones de que hay contratos firmados a largo plazo… ¡Y sí!
—¿Esos contratos con los parques eólicos no tienen un costo alto para UTE? Es lo que dice el director cabildante, Enrique Pées Boz, que esto es lo que impide que se bajen las tarifas.
—Es un costo bajísimo y fijo. Es la panacea para un planificador y para la macroeconomía. Estos costos eran de US$ 1.100 millones por año antes de la transición y ahora son US$ 600 millones. Además, redujiste la dependencia climática. Los años secos no tenemos sobrecostos y el costo promedio es mucho menor. Lo que sucede es que si le transferís US$ 500 millones a la caja del Ministerio de Economía nunca vas a poder bajar las tarifas. ¿En qué mejora la calidad de vida de la gente que tengamos un déficit fiscal US$ 500 millones más bajo porque UTE transfiere? Es ahí donde el Directorio de UTE debería poner la mirada.
—¿Se incorporó más energía de la que se necesitaba?
—Ese es otro falso paradigma. El sistema fue diseñado para que cuando falta agua tengas la cantidad de energía suficiente para no tener que importar petróleo o electricidad a precios exorbitantes como se hacía antes. El año pasado quedó claro que no había un exceso de generación. Si comprás energía carísima en años secos, se te disparan los costos en US$ 1.000 millones. Para que eso no ocurra tenés que tener un poquito más de energía eólica. En los años normales exportás los excedentes y generás divisas, y en los años secos tenés suficiente cantidad de eólica disponible.
—¿Cómo evalúa la propuesta de renegociar los contratos con generadores privados de energía?
—¿Cuál sería el interés de hacer una cosa así?
—Que UTE pague menos.
—Hubo decenas de empresas, las mejores del mundo, que compitieron. ¿Cómo te va a bajar el precio? Si ya ajustó, compitió y ganó gracias a que aceptó tener una tasa de retorno baja. No le cierran los números si le piden eso. Es no comprender cómo funciona esto. Me da miedo que se tomen decisiones profundamente equivocadas que nos vuelvan a los apagones de principio del 2000 o a cuando no llegaba ninguna inversión en los 90. Esas son las cosas que me preocupan: que por no comprender cómo funciona esto, se empiecen a tomar decisiones sin vuelta atrás.
—UTE va a centralizar las inversiones en redes de distribución. ¿Cuándo debería retomar las inversiones en generación? El plan es para el 2028.
—Depende de la evolución de la demanda. Hay posibilidades de vender excedentes a nuestros vecinos, que van a seguir con faltantes de energía. Invertir para exportar no es un disparate. Hemos perdido dos años en el hidrógeno verde. Hace cinco años Uruguay era líder regional y perdió el tren. Teníamos proyectos vanguardistas que fueron interrumpidos. Hay siete u ocho países en la región que están mucho más adelantados que Uruguay. Hay posibilidades de invertir para exportar hacia Europa, Japón, Corea y a algunos países europeos, como Alemania.
—El gobierno impulsa el hidrógeno verde.
—Recién ahora se está empezando a discutir una hoja de ruta, con una consultora internacional que está repitiendo el mismo análisis en todos los lugares donde la contratan. ¿Qué sentido tiene plantear un parque eólico en el mar comprometiendo la mirada de la costa cuando tenés la posibilidad de instalar parques eólicos en tierra para generar hidrógeno? Ahí es donde yo veo que no hay rumbo.
—¿Qué pasos tendría que dar el ministerio en el sentido de hidrógeno verde?
—Hay que invertir en generar conocimiento en lugar de regalarle US$ 10 millones a una empresa que le sobra la plata. Tenés dos grandes empresas públicas que, si no las transformás hacia el hidrógeno verde y hacia las nuevas formas de energía, van a quedar por fuera. Y después decís que las empresas públicas no funcionan. No funcionan, pero cuando tenías un proyecto para tratar de darles vida las sacás del mapa y le dejás todo el paquete al sector privado.
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