En el acumulado de este año el ingreso promedio de exportación de carne bovina es de unos U$S 4.000 la tonelada, lo que es un 7% mayor que el registrado en 2013, y el monto de las exportaciones de ese producto aumentó 9%, llegando a casi U$S 1.200 millones, según datos del Inac. Paralelamente, el precio del novillo gordo (más de 380 kilos de razas carniceras en cuarta balanza) varió entre U$S 3,30 y U$S 3,70 el kilo en el transcurso de 2014.
Desánimo en la cría
La evolución de los valores de la hacienda generó preocupación en las gremiales ruralistas. “Queremos informar que a U$S 4.000 la tonelada el precio esperado al productor debería ser de U$S 3,77”, advirtió un grupo de asociaciones de productores de Cerro Largo, Rivera y Tacuarembó en un comunicado emitido el 21 de octubre.
Señaló que “cuando la industria (frigorífica) habla de U$S 3,30 y U$S 3,50, el precio de exportación debería estar en U$S 3.500 y U$S 3.700, respectivamente”.
En alusión a la reciente baja de precios determinada por algunos frigoríficos esas gremiales alertaron:“Comenzamos a ver el fantasma del ejercicio pasado que tanto daño ha hecho en el sector y en la economía; el desánimo en la cría y la baja inversión son notorios y lamentables”.
En las últimas semanas el precio de los terneros en pie de hasta 140 kilos varió entre U$S 2 y U$S 2,20 el kilo, cuando el año pasado esa categoría de ganado de reposición tenía un valor cercano a U$S 3 por kilo en el mercado local, según registros de la Asociación de Consignatarios de Ganado.
Los criadores que perdieron U$S 100 por cada ternero ya no los recuperan más hasta el año que viene, se lamentó Fratti.
Comparó la situación del criador con otros eslabones del sector cárnico. “El invernador es como el frigorífico, compra y faena todo el año, por lo tanto si tiene algunos meses malos después puede compensar, pero el criador generalmente vende sus terneros de marzo a mayo, si en esos meses le fue mal, entonces le fue mal en todo el año”, indicó. Dijo que eso fue lo que pasó este año.
“El tema es queremos arreglar esto ahora o no, o queremos seguir haciendo parches y remiendos que no solucionan el tema de fondo”, se quejó.
Opinó que “no se tiene la voluntad de los principales involucrados, industrial y productor, de darles un mensaje diferente a los criadores”.
“Es muy difícil tomar decisiones pensando en que cada vez que hay mayor cantidad de terneros caen los precios” del ganado, consideró.
Sobre eventuales medidas del gobierno en relación con ese tema, Fratti enfatizó que “el Poder Ejecutivo no puede ser más realista que el rey y forzar soluciones (en temas), que los que representan a los sectores más importantes, productores y frigoríficos, no se ponen de acuerdo”.
“Hemos tenido una década brillante de precios de exportación de carne bovina, y a veces el precio del novillo se ha alineado y otras estuvo por encima de las posibilidades de los frigoríficos”, dijo.
Se quejó de que “eso desde el punto de vista empresarial hasta puede ser interesante y especulativo, pero para el país es un desastre”.
Al ser consultado si el proceso de extranjerización de la industria frigorífica local, específicamente por la adquisición de plantas de faena por parte de empresas brasileñas, tiene alguna relación con la baja de los precios del ganado, el titular del Inac dijo que “no está pasando en el mercado (ganadero) ninguna cosa que no haya pasado antes”. “Eso no es el motivo”, opinó.
Y sostuvo que “la realidad del negocio (cárnico) en Uruguay no ha cambiado por la inversión brasileña”.
Japón
Uno de los mercados de mayor poder adquisitivo al que no tiene acceso la carne bovina uruguaya es Japón. En los años recientes el gobierno realizó gestiones diplomáticas y cumplió con los requisitos sanitarios exigidos por las autoridades niponas, por eso existe expectativa de alcanzar ese objetivo.
Sin embargo, el presidente de Inac señaló que la apertura del mercado japonés no se concretará “en el corto plazo, porque estos países se toman su tiempo”.
“Hay que ver lo que demoramos con (el ingreso a) Corea del Sur, y estamos vendiendo poco, porque los exportadores tienen otros mercados”, dijo.
En relación con la estrategia de comercialización de las empresas exportadoras de carne, Fratti comentó que para el frigorífico “antes vender una media res era más fácil y ahora vender cada corte es más complejo”. A modo de ejemplo mencionó que “alguna empresa coloca cortes traseros (los más valiosos) en un mercado que no es Europa, y en las exportaciones dentro de la cuota Hilton envía cortes de menor valor”.
Una decisión empresarial
En los meses recientes el precio del ganado bajó en el mercado local, el ingreso promedio de exportación no cayó y se mantuvo en algo más de U$S 4.000 la tonelada, pero el valor que paga el consumidor no descendió.
El martes 28, el Inac informó que los frigoríficos anunciaron una rebaja de $5 por kilo en el precio de los cortes con hueso, incluido el asado, que entregan a las carnicerías.
Fratti dijo a Campo que “en esta oportunidad no hubo ningún pedido del Poder Ejecutivo” para esa medida, y que “fue una decisión absolutamente empresarial”.
Ese organismo exhortó a los responsables de las bocas de venta al público, en supermercados y carnicerías, que trasladen esa rebaja a los precios al consumidor.
Servicios técnicos de Inac consideran viable aspiración de los productores
El pasado lunes 3 los técnicos del Instituto Nacional de Carnes (Inac) presentaron en la Junta Directiva un informe en el que consideraron viable la propuesta de la Federación Rural (FR) y la Asociación Rural (ARU) de establecer un “índice de mercado”.
La iniciativa de los productores plantea pautar un índice de mercado referido al novillo tipo o a la tonelada media de exportación, dependiendo de lo que los servicios técnicos conisderen más representativo. Ese índice estaría pautado en función del precio promedio que ha recibido el productor sobre el valor de la tonelada media de exportación durante los últimos años, de lo que surge un porcentaje con la diferencia respecto al precio actual. Ese dato sería publicado por el Inac, según se informó a Campo. Esta referencia sirve para ayudar al productor y a la industria a tomar decisiones. Por ejemplo, si la industria está pagando por encima del valor promedio se puede deducir que ese precio no es sostenible en el tiempo. Y si, por el contrario, el precio está por debajo del promedio, indica que la industria puede pagar más, explicó a Campo Emilio Mangarelli, representante de la FR en la Junta.
Sin embargo, reconoció que los representantes de la industria están en desacuerdo con la iniciativa ya que argumentan que hacer público el índice aportaría demasiados datos a sus socios comerciales en el exterior.
La posición de los frigoríficos y de las autoridades del instituto se dará a conocer en la junta del Inac del próximo lunes, cuando el tema vuelva a ser discutido.